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Amos 7-9 Revelation 8 (Nueva Versión Internacional)

Amós 7-9

Tres visiones

El Señor omnipotente me mostró esta visión: Empezaba a crecer la hierba después de la siega que corresponde al rey, y vi al Señor preparando enjambres de langostas. Cuando las langostas acababan con la hierba de la tierra, exclamé:

―¡Señor mi Dios, te ruego que perdones a Jacob! ¿Cómo va a sobrevivir, si es tan pequeño?

Entonces el Señor se compadeció y dijo:

―Esto no va a suceder.

El Señor omnipotente me mostró entonces otra visión: Vi al Señor llamar a juicio con un fuego que devoraba el gran abismo y consumía los campos. Y exclamé:

―¡Deténte, Señor mi Dios, te lo ruego! ¿Cómo sobrevivirá Jacob, si es tan pequeño?

Entonces el Señor se compadeció y dijo:

―Esto tampoco va a suceder.

El Señor me mostró otra visión: Estaba él de pie junto a un muro construido a plomo, y tenía una cuerda de plomada en la mano. Y el Señor me preguntó:

―¿Qué ves, Amós?

―Una cuerda de plomada —respondí.

Entonces el Señor dijo:

―Mira, voy a tirar la plomada en medio de mi pueblo Israel; no volveré a perdonarlo.

»Los altares paganos de Isaac serán destruidos,
    y arruinados los santuarios de Israel;
me levantaré con espada
    contra el palacio de Jeroboán».

Amasías contra Amós

10 Entonces Amasías, sacerdote de Betel, envió un mensaje a Jeroboán rey de Israel: «Amós está conspirando contra ti en medio de Israel. El país ya no aguanta tanta palabrería de Amós, 11 porque anda diciendo:

»“Jeroboán morirá a espada,
    e Israel será llevado cautivo
    lejos de su tierra”».

12 Entonces Amasías le dijo a Amós:

―¡Largo de aquí, vidente! ¡Si quieres ganarte el pan profetizando, vete a la tierra de Judá! 13 No vuelvas a profetizar en Betel, porque este es el santuario del rey; es el templo del reino.

14 Amós le respondió a Amasías:

―Yo no soy profeta ni hijo de profeta, sino que cuido ovejas y cultivo higueras. 15 Pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: “Ve y profetiza a mi pueblo Israel”. 16 Así que oye la palabra del Señor. Tú dices:

»“No profetices contra Israel;
    deja de predicar contra los descendientes de Isaac”.

17 »Por eso, así dice el Señor:

»“Tu esposa se prostituirá en la ciudad,
    y tus hijos y tus hijas caerán a espada.
Tu tierra será medida y repartida,
    y tú mismo morirás en un país pagano.
E Israel será llevado cautivo
    lejos de su tierra”».

Cuarta visión y advertencias

El Señor omnipotente me mostró en una visión una canasta de fruta madura, y me preguntó:

―¿Qué ves, Amós?

―Una canasta de fruta madura —respondí.

Entonces el Señor me dijo:

―Ha llegado el tiempo de que Israel caiga como fruta madura; no volveré a perdonarlo.

»En aquel día —afirma el Señor omnipotente—, las canciones del palacio se volverán lamentos. ¡Muchos serán los cadáveres tirados por todas partes! ¡Silencio!»

Oigan esto, los que pisotean a los necesitados
    y exterminan a los pobres de la tierra.

Ustedes dicen:

«¿Cuándo pasará la fiesta de luna nueva
    para que podamos vender grano,
o el día de reposo
    para que pongamos a la venta el trigo?»

Ustedes buscan

achicar la medida
    y aumentar el precio,
falsear las balanzas
    y vender los deshechos del trigo,
comprar al desvalido por dinero,
    y al necesitado, por un par de sandalias.

Jura el Señor por el orgullo de Jacob: «Jamás olvidaré nada de lo que han hecho.

»¿Y con todo esto no temblará la tierra?
    ¿No se enlutarán sus habitantes?
Subirá la tierra entera como el Nilo;
    se agitará y bajará,
    como el río de Egipto.

»En aquel día —afirma el Señor omnipotente—,

»haré que el sol se ponga al mediodía,
    y que en pleno día la tierra se oscurezca.
10 Convertiré en luto sus fiestas religiosas,
    y en cantos fúnebres todas sus canciones.
Los vestiré de luto
    y les afeitaré la cabeza.
Será como si lloraran la muerte de un hijo único,
    y terminarán el día en amargura.

11 »Vienen días —afirma el Señor omnipotente—,
    en que enviaré hambre al país;
no será hambre de pan ni sed de agua,
    sino hambre de oír las palabras del Señor.
12 La gente vagará sin rumbo de mar a mar;
    andarán errantes del norte al este,
buscando la palabra del Señor,
    pero no la encontrarán.

13 »En aquel día se desmayarán de sed
    las jóvenes hermosas y los jóvenes fuertes.
14 Y caerán para no levantarse jamás
    los que juran por la culpa[a] de Samaria,
los que dicen: “¡Por la vida de tu dios, oh Dan!
    ¡Por la vida de tu dios, Berseba!”»[b]

Quinta visión

Vi al Señor de pie junto al altar, y él dijo:

«Golpea los capiteles de las columnas
    para que se estremezcan los umbrales,
y que caigan en pedazos sobre sus cabezas.
    A los que queden los mataré a espada.
Ni uno solo escapará,
    ninguno saldrá con vida.
Aunque se escondan en lo profundo del sepulcro,
    de allí los sacará mi mano.
Aunque suban hasta el cielo,
    de allí los derribaré.
Aunque se oculten en la cumbre del Carmelo,
    allí los buscaré y los atraparé.
Aunque de mí se escondan en el fondo del mar,
    allí ordenaré a la serpiente que los muerda.
Aunque vayan al destierro arriados por sus enemigos,
    allí ordenaré que los mate la espada.
Para mal, y no para bien,
    fijaré en ellos mis ojos».

El Señor omnipotente, el Todopoderoso,
    toca la tierra, y ella se desmorona.
Sube y baja la tierra
    como las aguas del Nilo, el río de Egipto,
    y se enlutan todos los que en ella viven.
Dios construye su excelso palacio en el cielo
    y pone su cimiento[c] en la tierra,
llama a las aguas del mar
    y las derrama sobre la superficie de la tierra:
    su nombre es el Señor.

«Israelitas, ¿acaso ustedes
    no son para mí como cusitas?
¿Acaso no saqué de Egipto a Israel,
    de Creta[d] a los filisteos
    y de Quir a los sirios?
            —afirma el Señor—.
Por eso los ojos del Señor omnipotente
    están sobre este reino pecaminoso.
Borraré de la faz de la tierra a los descendientes de Jacob,
    aunque no del todo
            —afirma el Señor—.
Daré la orden de zarandear al pueblo de Israel
    entre todas las naciones,
como se zarandea la arena en una criba,
    sin que caiga a tierra ni una sola piedra.
10 Morirán a filo de espada
    todos los pecadores de mi pueblo,
todos los que dicen:
    “No nos alcanzará la calamidad;
    ¡jamás se nos acercará!”

Restauración de Israel

11 »En aquel día levantaré
    la choza caída de David.
Repararé sus grietas,
    restauraré sus ruinas
    y la reconstruiré tal como era en días pasados,
12 para que ellos posean el remanente de Edom
    y todas las naciones que llevan mi nombre
—afirma el Señor,
    que hará estas cosas—.

13 »Vienen días —afirma el Señor—,

»en los cuales el que ara alcanzará al segador
    y el que pisa las uvas, al sembrador.
Los montes destilarán vino dulce,
    el cual correrá por todas las colinas.
14 Restauraré a[e] mi pueblo Israel;
    ellos reconstruirán las ciudades arruinadas
    y vivirán en ellas.
Plantarán viñedos y beberán su vino;
    cultivarán huertos y comerán sus frutos.
15 Plantaré a Israel en su propia tierra,
    para que nunca más sea arrancado
    de la tierra que yo le di»,

            dice el Señor tu Dios.

Footnotes:

  1. 8:14 por la culpa. Alt. por Asima; es decir, el ídolo samaritano.
  2. 8:14 de tu dios, Berseba. Lit. del camino de Berseba.
  3. 9:6 excelso palacio … cimiento. Palabras de difícil traducción.
  4. 9:7 Creta. Lit. Caftor.
  5. 9:14 Restauraré a. Alt. Haré volver a los cautivos de.
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Apocalipsis 8

El séptimo sello y el incensario de oro

Cuando el Cordero rompió el séptimo sello, hubo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que están de pie delante de Dios, a los cuales se les dieron siete trompetas.

Se acercó otro ángel y se puso de pie frente al altar. Tenía un incensario de oro, y se le entregó mucho incienso para ofrecerlo, junto con las oraciones de todo el pueblo de Dios, sobre el altar de oro que está delante del trono. Y, junto con esas oraciones, subió el humo del incienso desde la mano del ángel hasta la presencia de Dios. Luego el ángel tomó el incensario y lo llenó con brasas del altar, las cuales arrojó sobre la tierra; y se produjeron truenos, estruendos,[a] relámpagos y un terremoto.

Las trompetas

Los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas.

Tocó el primero su trompeta, y fueron arrojados sobre la tierra granizo y fuego mezclados con sangre. Y se quemó la tercera parte de la tierra, la tercera parte de los árboles y toda la hierba verde.

Tocó el segundo ángel su trompeta, y fue arrojado al mar algo que parecía una enorme montaña envuelta en llamas. La tercera parte del mar se convirtió en sangre, y murió la tercera parte de las criaturas que viven en el mar; también fue destruida la tercera parte de los barcos.

10 Tocó el tercer ángel su trompeta, y una enorme estrella, que ardía como una antorcha, cayó desde el cielo sobre la tercera parte de los ríos y sobre los manantiales. 11 La estrella se llama Amargura.[b] Y la tercera parte de las aguas se volvió amarga, y por causa de esas aguas murió mucha gente.

12 Tocó el cuarto ángel su trompeta, y fue asolada la tercera parte del sol, de la luna y de las estrellas, de modo que se oscureció la tercera parte de ellos. Así quedó sin luz la tercera parte del día y la tercera parte de la noche.

13 Seguí observando, y oí un águila que volaba en medio del cielo y gritaba fuertemente: «¡Ay! ¡Ay! ¡Ay de los habitantes de la tierra cuando suenen las tres trompetas que los últimos tres ángeles están a punto de tocar!»

Footnotes:

  1. 8:5 estruendos. Lit. voces.
  2. 8:11 Amargura. Lit. Ajenjo.
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Nueva Versión Internacional (NVI)

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