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Zechariah 8-14 (Nueva Versión Internacional)

Zacarías 8-14

El Señor promete bendecir a Jerusalén

Otra vez vino a mí la palabra del Señor Todopoderoso. Me hizo saber lo siguiente:

«Así dice el Señor Todopoderoso:

»“Siento grandes celos por Sión.
    Son tantos mis celos por ella
    que me llenan de furia”.

»Así dice el Señor:

»“Regresaré a Sión,
    y habitaré en Jerusalén.
Y Jerusalén será conocida
    como la Ciudad de la Verdad,
y el monte del Señor Todopoderoso
    como el Monte de la Santidad”.

»Así dice el Señor Todopoderoso:

»“Los ancianos y las ancianas volverán a sentarse
    en las calles de Jerusalén,
cada uno con su bastón en la mano
    debido a su avanzada edad.
Los niños y las niñas volverán a jugar
    en las calles de la ciudad”.

»Así dice el Señor Todopoderoso:

»“Al remanente de este pueblo
    podrá parecerle imposible en aquellos días,
¿pero también a mí me parecerá imposible?,
    afirma el Señor Todopoderoso”.

»Así dice el Señor Todopoderoso:

»“Salvaré a mi pueblo
    de los países de oriente y de occidente.
Los haré volver
    para que vivan en Jerusalén;
ellos serán mi pueblo
    y yo seré su Dios,
    en la verdad y en la justicia”.

»Así dice el Señor Todopoderoso:

»“¡Cobren ánimo, ustedes,
    los que en estos días han escuchado
    las palabras de los profetas,
mientras se echan los cimientos
    para la reconstrucción
    del templo del Señor Todopoderoso!
10 Porque antes de estos días
    ni los hombres recibían su jornal
    ni los animales su alimento.
Por culpa del enemigo
    tampoco los viajeros tenían seguridad,
pues yo puse a la humanidad entera
    en contra de sus semejantes.
11 Pero ya no trataré al remanente de este pueblo
    como lo hice en el pasado
    —afirma el Señor Todopoderoso—.
12 Habrá paz cuando se siembre,
    y las vides darán su fruto;
la tierra producirá sus cosechas
    y el cielo enviará su rocío.
Todo esto se lo daré como herencia
    al remanente de este pueblo.
13 Judá e Israel, ¡no teman!
Ustedes han sido entre las naciones
    objeto de maldición,
pero yo los salvaré,
    y serán una bendición.
    ¡Cobren ánimo!”

14 »Así dice el Señor Todopoderoso:

»“Cuando sus antepasados me hicieron enojar,
    yo decidí destruirlos sin ninguna compasión
    —afirma el Señor Todopoderoso—.
15 Pero ahora he decidido
    hacerles bien a Jerusalén y a Judá.
    ¡Así que no tengan miedo!

16 »”Lo que ustedes deben hacer
    es decirse la verdad,
y juzgar en sus tribunales
    con la verdad y la justicia.
    ¡Eso trae la paz!
17 No maquinen el mal contra su prójimo,
    ni sean dados al falso testimonio,
porque yo aborrezco todo eso,
    afirma el Señor”».

18 Vino a mí la palabra del Señor Todopoderoso, y me declaró:

19 «Así dice el Señor Todopoderoso:

»“Para Judá, los ayunos de los meses
    cuarto, quinto, séptimo y décimo
serán motivo de gozo y de alegría,
    y de animadas festividades.
    Amen, pues, la verdad y la paz”.

20 »Así dice el Señor Todopoderoso:

»“Todavía vendrán pueblos
    y habitantes de muchas ciudades
21 que irán de una ciudad a otra
    diciendo a los que allí vivan:
‘¡Vayamos al Señor para buscar su bendición!
    ¡Busquemos al Señor Todopoderoso!
    ¡Yo también voy a buscarlo!’
22 Y muchos pueblos y potentes naciones
    vendrán a Jerusalén
en busca del Señor Todopoderoso
    y de su bendición”.

23 »Así dice el Señor Todopoderoso: “En aquellos días habrá mucha gente, de todo idioma y de toda nación, que tomará a un judío por el borde de su capa y le dirá: ¡Déjanos acompañarte! ¡Hemos sabido que Dios está con ustedes!”»

Juicio contra los enemigos de Israel

Esta profecía es la palabra del Señor, la cual caerá sobre la tierra de Jadrac y sobre Damasco. Ciertamente el Señor tiene puestos los ojos sobre la humanidad y sobre todas las tribus de Israel,[a] como también sobre Jamat, su vecina, y sobre Tiro y Sidón, aunque sean muy sabias.

Tiro se ha edificado una fortaleza;
    ha amontonado plata como polvo,
    y oro como lodo de las calles.
Pero el Señor le quitará sus posesiones;
    arrojará al mar sus riquezas,
    y el fuego la devorará.
Lo verá Ascalón, y se llenará de miedo;
    Gaza se retorcerá en agonía,
y lo mismo hará Ecrón
    al ver marchita su esperanza.
Gaza se quedará sin rey,
    y Ascalón sin habitantes.
Bastardos habitarán en Asdod,
    y yo aniquilaré el orgullo de los filisteos.
De la boca les quitaré la sangre,
    y de entre los dientes el alimento prohibido.
También los filisteos serán
    un remanente de nuestro Dios;
se convertirán en jefes de Judá,
    y Ecrón será como los jebuseos.
Montaré guardia junto a mi casa
    para que nadie entre ni salga.
¡Nunca más un opresor invadirá a mi pueblo,
    porque ahora me mantengo vigilante!

El rey de Sión

¡Alégrate mucho, hija de Sión!
    ¡Grita de alegría, hija de Jerusalén!
Mira, tu rey viene hacia ti,
    justo, Salvador y humilde.
Viene montado en un asno,
    en un pollino, cría de asna.
10 Destruirá los carros de Efraín
    y los caballos de Jerusalén.
Quebrará el arco de combate
    y proclamará paz a las naciones.
Su dominio se extenderá de mar a mar,
    ¡desde el río Éufrates
    hasta los confines de la tierra!

Restauración de Israel

11 En cuanto a ti,
    por la sangre de mi pacto contigo
    libraré de la cisterna seca a tus cautivos.
12 Vuelvan a su fortaleza,
    cautivos de la esperanza,
pues hoy mismo les hago saber
    que les devolveré el doble.
13 Tensaré a Judá como mi arco,
    y pondré a Efraín como mi flecha.
Sión, incitaré a tus hijos
    contra los hijos de Grecia
    y te usaré como espada de guerrero.

14 El Señor se aparecerá sobre ellos,
    y como un relámpago saldrá su flecha.
¡El Señor omnipotente tocará la trompeta
    y marchará sobre las tempestades del sur!
15 El Señor Todopoderoso los protegerá,
    y ellos destruirán por completo
    los proyectiles de la honda.
Beberán y reirán como embriagados de vino;
    se llenarán como un tazón de libaciones,
    como los cuernos del altar.
16 En aquel día el Señor su Dios
    salvará a su pueblo como a un rebaño,
y en la tierra del Señor
    brillarán como las joyas de una corona.
17 ¡Qué bueno y hermoso será todo ello!
    El trigo dará nuevos bríos a los jóvenes,
    y el mosto alegrará a las muchachas.

El Señor cuidará de Judá

10 ¡Pídanle al Señor que llueva en primavera!
    ¡Él es quien hace los nubarrones
    y envía los aguaceros!
¡Él es quien da a todo hombre
    la hierba del campo!
Los ídolos hablan con engaño,
    los adivinos tienen sueños falsos;
hablan de visiones engañosas
    y consuelan con fantasías.
¡Y el pueblo vaga como rebaño agobiado
    porque carece de pastor!

«Se enciende mi ira contra los pastores;
    castigaré a esos machos cabríos.
Ciertamente el Señor Todopoderoso
    cuida de Judá, que es su rebaño,
¡y lo convertirá en su corcel de honor
    el día de la batalla!
De Judá saldrán
    la piedra angular y la estaca de la carpa,
    el arco de guerra y todo gobernante.
Juntos serán como héroes
    que combaten sobre el lodo de las calles,
que luchan contra jinetes y los derriban
    porque el Señor está con ellos.

»Yo fortaleceré a la tribu de Judá
    y salvaré a los descendientes de José.
Me he compadecido de ellos
    y los haré volver.
Será como si nunca los hubiera rechazado,
    porque yo soy el Señor su Dios,
    y les responderé.
Efraín se volverá como un guerrero,
    y su corazón se alegrará
    como si tomara vino.
Sus hijos lo verán y se pondrán felices;
    su corazón se alegrará en el Señor.
Yo los llamaré y los recogeré.
    Cuando los haya redimido,
    serán tan numerosos como antes.
Aunque los dispersé entre los pueblos,
    en tierras remotas se acordarán de mí.
Aunque vivieron allí con sus hijos,
    regresarán a su tierra.
10 Los traeré de Egipto,
    los recogeré de Asiria,
los llevaré a Galaad y al Líbano,
    y hasta espacio les faltará.
11 Cruzarán el mar de la angustia,
    pero yo heriré sus olas,
    y las profundidades del Nilo se secarán.
Abatiré el orgullo de Asiria,
    y pondré fin al dominio de Egipto.
12 Yo mismo los fortaleceré,
    y ellos caminarán en mi nombre»,
            afirma el Señor.

11 ¡Abre tus puertas, monte Líbano,
    para que el fuego devore tus cedros!
¡Gime tú, ciprés, porque los cedros se han caído
    y los majestuosos árboles se han derrumbado!
¡Giman, robles de Basán!
    ¡Los tupidos bosques han sido derribados!
Escuchen el gemido de los pastores;
    ¡sus ricos pastizales han sido destruidos!
Escuchen el rugido de los leones;
    ¡la espesura del Jordán ha quedado devastada!

Los dos pastores

Así dice el Señor mi Dios: «Cuida de las ovejas destinadas al matadero. Quienes las compran las matan impunemente, y quienes las venden dicen: “¡Bendito sea el Señor, porque me he enriquecido!” Ni sus propios pastores se compadecen de ellas. Pero ya no tendré piedad de los que habitan este país —afirma el Señor—, sino que los entregaré en manos de su prójimo y de su rey. Aunque devasten el país, no los rescataré de sus manos».

Así que me dediqué a cuidar las ovejas que los mercaderes habían destinado al matadero. Tomé dos varas de pastor: a una le puse por nombre Gracia, y a la otra Unión, y me dediqué a cuidar del rebaño. En un solo mes me deshice de tres pastores.

Pero me cansé de las ovejas, y ellas se cansaron de mí. Así que les dije:[b] «Ya no voy a ser su pastor. Las que se vayan a morir, que se mueran; las que deban perecer, que perezcan; y las que queden con vida, que se devoren unas a otras».

10 Tomé entonces la vara a la que había llamado Gracia, y la quebré. De ese modo anulé el pacto que había hecho con todas las naciones. 11 Ese mismo día quedó anulado, y los mercaderes de ovejas que me observaban supieron que se trataba de la palabra del Señor.

12 Les dije: «Si les parece bien, páguenme mi jornal; de lo contrario, quédense con él». Y me pagaron solo treinta monedas de plata.[c] 13 ¡Valiente precio el que me pusieron!

Entonces el Señor me dijo: «Entrégaselas al fundidor». Así que tomé las treinta monedas de plata y se las di al fundidor del templo del Señor.

14 Quebré luego la segunda vara, a la que había llamado Unión, y anulé el vínculo fraternal entre Judá e Israel. 15 El Señor me dijo entonces: «Vístete ahora como uno de esos pastores insensatos, 16 porque voy a poner sobre el país a un pastor que no se preocupará por las ovejas moribundas, ni buscará a las ovejas pequeñas, ni curará a las ovejas heridas ni dará de comer a las ovejas sanas, sino que devorará a las más gordas y les arrancará las pezuñas».

17 ¡Ay del pastor inútil
    que abandona su rebaño!
¡Que la espada le hiera el brazo,
    y el puñal le saque el ojo derecho!
¡Que del brazo quede tullido,
    y del ojo derecho, ciego!

Destrucción de los enemigos de Jerusalén

12 Esta profecía es la palabra del Señor con respecto a Israel.

Afirma el Señor, que extendió los cielos,
    que echó los cimientos de la tierra,
    y que puso en el hombre aliento de vida:

«Convertiré a Jerusalén en una copa que embriagará a todos los pueblos vecinos. Judá será sitiada, lo mismo que Jerusalén, y todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella.

»En aquel día convertiré a Jerusalén en una roca inconmovible para todos los pueblos. Los que intenten moverla quedarán despedazados.

»En aquel día espantaré a todos los caballos y enloqueceré a sus jinetes —afirma el Señor—. Me mantendré vigilante sobre Judá, pero dejaré ciegos a los caballos de todas las naciones. Entonces los jefes de Judá proclamarán: “La fortaleza de los habitantes de Jerusalén es su Dios, el Señor Todopoderoso”.

»En aquel día convertiré a los jefes de Judá en un brasero ardiente dentro de un bosque, en una antorcha encendida entre las gavillas. A diestra y a siniestra devorarán a todos los pueblos vecinos, pero Jerusalén misma volverá a ser habitada. El Señor salvará primero las viviendas de Judá, para que no sea mayor la gloria de la casa real de David, y la de los habitantes de Jerusalén, que la de Judá.

»En aquel día yo, el Señor, protegeré a los habitantes de Jerusalén. El más débil entre ellos será como David, y la casa real de David será como Dios mismo, como el ángel del Señor que marcha al frente de ellos.

Lamento por el que fue traspasado

»En aquel día me dispondré a destruir a todas las naciones que ataquen a Jerusalén. 10 Sobre la casa real de David y los habitantes de Jerusalén derramaré un espíritu[d] de gracia y de súplica, y entonces pondrán sus ojos en mí. Harán lamentación por el que traspasaron, como quien hace lamentación por su hijo único; llorarán amargamente, como quien llora por su primogénito.

11 »En aquel día habrá una gran lamentación en Jerusalén, como la de Hadad Rimón en la llanura de Meguido. 12 Todo el país hará duelo, familia por familia:

»la parentela de David
    y sus esposas,
la parentela de Natán
    y sus esposas,
13 la parentela de Leví
    y sus esposas,
la parentela de Simí
    y sus esposas,
14 y todas las demás familias
    y sus esposas.

Limpieza del pecado

13 »En aquel día se abrirá una fuente para lavar del pecado y de la impureza a la casa real de David y a los habitantes de Jerusalén.

»En aquel día arrancaré del país los nombres de los ídolos, y nunca más volverán a ser invocados —afirma el Señor Todopoderoso—. También eliminaré del país a los profetas y la impureza que los inspira. Y, si hubiera todavía alguno que quisiera profetizar, sus propios padres le dirán: “Has mentido en el nombre del Señor. Por tanto, debes morir”. Y por meterse a profeta, sus propios padres lo traspasarán con espada.

»En aquel día los profetas se avergonzarán de sus visiones proféticas. Ya no engañarán a nadie vistiéndose con mantos de piel, sino que cada cual dirá: “Yo no soy profeta, sino agricultor. Desde mi juventud, la tierra ha sido mi ocupación”.[e] Y, si alguien le pregunta: “¿Por qué tienes esas heridas en las manos?”, él responderá: “Son las heridas que me hicieron en casa de mis amigos”.

El pastor herido, las ovejas dispersas

»¡Despierta, espada, contra mi pastor,
    contra el hombre en quien confío!
    —afirma el Señor Todopoderoso—.
Hiere al pastor
    para que se dispersen las ovejas
    y vuelva yo mi mano contra los corderitos.
Las dos terceras partes del país
    serán abatidas y perecerán;
solo una tercera parte quedará con vida
    —afirma el Señor—.
Pero a esa parte restante la pasaré por el fuego;
    la refinaré como se refina la plata,
    la probaré como se prueba el oro.
Entonces ellos me invocarán
    y yo les responderé.
Yo diré: “Ellos son mi pueblo”,
    y ellos dirán: “El Señor es nuestro Dios”.

El reinado venidero del Señor

14 »¡Jerusalén! Viene un día para el Señor cuando tus despojos serán repartidos en tus propias calles. Movilizaré a todas las naciones para que peleen contra ti. Te conquistarán, saquearán tus casas y violarán a tus mujeres. La mitad de tus habitantes irá al exilio, pero el resto del pueblo se quedará contigo. Entonces saldrá el Señor y peleará contra aquellas naciones, como cuando pelea en el día de la batalla.

»En aquel día pondrá el Señor sus pies en el monte de los Olivos, que se encuentra al este de Jerusalén, y el monte de los Olivos se partirá en dos de este a oeste, y formará un gran valle, con una mitad del monte desplazándose al norte y la otra mitad al sur. Ustedes huirán por el valle de mi monte, porque se extenderá hasta Asal. Huirán como huyeron del terremoto en los días de Uzías, rey de Judá. Entonces vendrá el Señor mi Dios, acompañado de todos sus fieles.

»En aquel día no habrá luz, ni hará frío. Será un día excepcional, que solo el Señor conoce: no tendrá día ni noche, pues, cuando llegue la noche, seguirá alumbrando la luz.

»En aquel día fluirá agua viva desde Jerusalén, tanto en verano como en invierno. Y una mitad correrá hacia el Mar Muerto, y la otra hacia el mar Mediterráneo. El Señor reinará sobre toda la tierra. En aquel día el Señor será el único Dios, y su nombre será el único nombre.

10 »Desde Gueba hasta Rimón, al sur de Jerusalén, todo el país se volverá un desierto.[f] Pero Jerusalén se levantará y permanecerá en su lugar, desde la puerta de Benjamín hasta el sitio de la puerta Primera, hasta la puerta del Ángulo, y desde la torre de Jananel hasta los lagares del rey. 11 Jerusalén volverá a ser habitada, tendrá tranquilidad, y nunca más será destruida.

12 »Esta es la plaga con la que el Señor herirá a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén: Se les pudrirá la carne en vida, se les pudrirán los ojos en las cuencas, y se les pudrirá la lengua en la boca. 13 En aquel día el Señor los llenará de pánico. Cada uno levantará la mano contra el otro, y se atacarán entre sí. 14 También Judá peleará en Jerusalén, y se recogerán las riquezas de todas las naciones vecinas, y grandes cantidades de oro y plata y de ropa. 15 Una plaga semejante herirá también a caballos y mulos, camellos y asnos, y a todo animal que esté en aquellos campamentos.

16 »Entonces los sobrevivientes de todas las naciones que atacaron a Jerusalén subirán año tras año para adorar al Rey, al Señor Todopoderoso, y para celebrar la fiesta de las Enramadas. 17 Si alguno de los pueblos de la tierra no sube a Jerusalén para adorar al Rey, al Señor Todopoderoso, tampoco recibirá lluvia. 18 Y, si el pueblo egipcio no sube ni participa, tampoco recibirá lluvia. El Señor enviará una plaga para castigar a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las Enramadas. 19 ¡Así será castigado Egipto, y todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las Enramadas!

20 »En aquel día los cascabeles de los caballos llevarán esta inscripción: Consagrado al Señor. Las ollas de cocina del templo del Señor serán como los tazones sagrados que están frente al altar del sacrificio. 21 Toda olla de Jerusalén y de Judá será consagrada al Señor Todopoderoso, y todo el que vaya a sacrificar tomará algunas de esas ollas y cocinará en ellas. En aquel día no habrá más mercaderes[g] en el templo del Señor Todopoderoso».

Footnotes:

  1. 9:1 Damasco … Israel. Alt. Damasco. Porque la humanidad y todas las tribus de Israel tienen los ojos puestos en el Señor.
  2. 11:8-9 me cansé … les dije. Alt. me cansé de los pastores, y ellos se hastiaron de mí. Así que les dije a las ovejas.
  3. 11:12 treinta monedas de plata. Lit. treinta [siclos] de plata.
  4. 12:10 un espíritu. Alt. el Espíritu.
  5. 13:5 Desde … ocupación. Alt. Un hombre me vendió en mi juventud.
  6. 14:10 un desierto. Lit. como el Arabá.
  7. 14:21 mercaderes. Alt. cananeos.
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