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M’Cheyne Bible Reading Plan

The classic M'Cheyne plan--read the Old Testament, New Testament, and Psalms or Gospels every day.
Duration: 365 days
La Biblia de las Américas (LBLA)
Version
Génesis 24

Abraham busca esposa para Isaac

24 Abraham era viejo(A), entrado en años[a]; y el Señor había bendecido a Abraham en todo(B). Y Abraham dijo a su siervo, el más viejo de su casa, que era mayordomo de todo lo que poseía(C): Te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo(D), y te haré jurar por el Señor, Dios de los cielos y Dios de la tierra(E), que no tomarás mujer para mi hijo(F) de las hijas de los cananeos(G), entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mis parientes(H), y tomarás mujer para mi hijo Isaac. Y el siervo le dijo: Tal vez la mujer no quiera seguirme a esta tierra. ¿Debo volver y llevar a tu hijo a la tierra de donde viniste? Y Abraham le dijo: Guárdate de llevar allá a mi hijo(I). El Señor, Dios de los cielos(J), que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra donde nací, y que me habló y me juró, diciendo: «A tu descendencia[b] daré esta tierra(K)», Él mandará su ángel delante de ti(L), y tomarás de allí mujer para mi hijo. Si la mujer no quiere seguirte, quedarás libre de este mi juramento(M); solo que no lleves allá a mi hijo(N). Y el siervo puso la mano debajo del muslo de Abraham su señor(O), y le juró sobre este asunto.

Rebeca es escogida

10 Entonces el siervo tomó diez camellos de entre los camellos de su señor, y partió con toda clase de bienes de su señor en su mano(P); y se levantó y fue a Mesopotamia[c](Q), a la ciudad de Nacor. 11 E hizo arrodillar a los camellos fuera de la ciudad junto al pozo de agua(R), al atardecer, a la hora en que las mujeres salen por agua(S), 12 y dijo: Oh Señor, Dios de mi señor Abraham(T), te ruego que me des éxito[d] hoy(U), y que tengas misericordia de mi señor Abraham. 13 He aquí, estoy de pie junto a la fuente de agua(V), y las hijas de los hombres de la ciudad salen para sacar agua. 14 Que sea la joven a quien yo diga: «Por favor, baja tu cántaro para que yo beba», y que responda: «Bebe, y también daré de beber a tus camellos», la que tú has designado para tu siervo Isaac; y por ello sabré que has mostrado misericordia a mi señor. 15 Y sucedió que antes de haber terminado de hablar, he aquí que Rebeca(W), hija de[e] Betuel, hijo de Milca(X), mujer de Nacor(Y), hermano de Abraham, salió con el cántaro sobre su hombro. 16 La joven era muy hermosa(Z), virgen, ningún hombre la había conocido; bajó ella a la fuente, llenó su cántaro y subió. 17 Entonces el siervo corrió a su encuentro, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro(AA). 18 Y ella dijo: Bebe(AB), señor mío. Y enseguida bajó el cántaro a su mano, y le dio de beber. 19 Cuando había terminado de darle de beber, dijo: Sacaré también para tus camellos(AC) hasta que hayan terminado de beber. 20 Y rápidamente vació el cántaro en el abrevadero, y corrió otra vez a la fuente para sacar agua, y sacó para todos sus camellos. 21 Entretanto el hombre la observaba en silencio[f], para saber si el Señor había dado éxito o no(AD) a su viaje. 22 Y aconteció que cuando los camellos habían terminado de beber, el hombre tomó un anillo de oro que pesaba medio siclo[g], y dos brazaletes[h] que pesaban diez siclos de oro(AE), 23 y dijo: ¿De quién eres hija? Dime, te ruego, ¿hay en la casa de tu padre lugar para hospedarnos? 24 Ella le respondió: Soy hija de Betuel, el hijo que Milca dio a luz a Nacor(AF). 25 Y le dijo además: Tenemos suficiente paja y forraje, y lugar para hospedarse. 26 Entonces el hombre se postró y adoró al Señor(AG), 27 y dijo: Bendito sea el Señor, Dios de mi señor Abraham(AH), que no ha dejado de mostrar su misericordia y su fidelidad[i](AI) hacia mi señor; y el Señor me ha guiado(AJ) en el camino a la casa de los hermanos de mi señor.

Rebeca confirma su elección

28 La joven corrió y contó estas cosas a los de la casa de su madre(AK). 29 Y Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán(AL); y Labán salió corriendo hacia el hombre, afuera, a la fuente. 30 Y sucedió que cuando él vio el anillo y los brazaletes en las manos de su hermana, y cuando oyó las palabras de su hermana Rebeca, diciendo: Esto es lo que el hombre me dijo[j], Labán fue al hombre; y he aquí que estaba con los camellos junto a la fuente. 31 Y le dijo: Entra(AM), bendito del Señor(AN). ¿Por qué estás fuera? Yo he preparado la casa(AO) y un lugar para los camellos. 32 Entonces el hombre entró en la casa, y Labán descargó los camellos y les dio[k] paja y forraje, y agua para lavar los pies(AP) de él y los pies de los hombres que estaban con él. 33 Pero cuando la comida fue puesta delante de él para que comiera, dijo: No comeré hasta que haya dicho el propósito[l] de mi viaje. Y Labán le dijo: Habla. 34 Entonces dijo: Soy siervo de Abraham(AQ). 35 Y el Señor ha bendecido en gran manera a mi señor(AR), que se ha enriquecido[m], y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro(AS), siervos y siervas, camellos y asnos. 36 Y Sara, la mujer de mi señor, le dio a luz un hijo a mi señor en su vejez[n](AT); y mi señor[o] le ha dado a él todo lo que posee(AU). 37 Mi señor me hizo jurar, diciendo: «No tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito(AV); 38 sino que irás a la casa de mi padre y a mis parientes, y tomarás mujer para mi hijo». 39 Y dije a mi señor: «Tal vez la mujer no quiera seguirme(AW)». 40 Y él me respondió: «El Señor(AX), delante de quien he andado(AY), enviará su ángel contigo para dar éxito a tu viaje(AZ), y tomarás mujer para mi hijo de entre mis parientes y de la casa de mi padre; 41 entonces cuando llegues a mis parientes quedarás libre de mi juramento(BA); y si ellos no te la dan, también quedarás libre de mi juramento». 42 Y llegué hoy a la fuente, y dije: «Oh Señor, Dios de mi señor Abraham(BB), si ahora quieres dar éxito a mi viaje(BC) en el cual ando, 43 he aquí, estoy parado junto a la fuente de agua(BD); que la doncella que salga a sacar agua, y a quien yo diga: “Te ruego que me des de beber un poco de agua de tu cántaro(BE)”, 44 y ella me diga, “Bebe, y también sacaré para tus camellos”, que sea ella la mujer que el Señor ha designado para el hijo de mi señor». 45 Antes de que yo hubiera terminado de hablar en mi corazón(BF), he aquí, Rebeca salió con su cántaro al hombro(BG), y bajó a la fuente y sacó agua, y yo le dije: «Te ruego que me des de beber(BH)». 46 Y ella enseguida bajó el cántaro de su hombro, y dijo: «Bebe, y daré de beber también a tus camellos(BI)»; de modo que bebí, y ella dio de beber también a los camellos. 47 Entonces le pregunté[p]: «¿De quién eres hija?». Y ella contestó: «Hija de Betuel, hijo de Nacor, que le dio a luz Milca(BJ)»; y puse el anillo en su nariz, y los brazaletes en sus manos(BK). 48 Y me postré y adoré al Señor, y bendije al Señor, Dios de mi señor Abraham(BL), que me había guiado por camino verdadero para tomar la hija del pariente[q] de mi señor(BM) para su hijo. 49 Ahora pues, si habéis de mostrar bondad y sinceridad(BN) con mi señor, decídmelo; y si no, decídmelo también, para que vaya yo a la mano derecha o a la izquierda.

50 Labán y Betuel respondieron, y dijeron: Del Señor ha salido esto(BO); no podemos decirte que está mal ni que está bien(BP). 51 He aquí, Rebeca está delante de ti, tómala y vete, y que sea ella la mujer del hijo de tu señor, como el Señor ha dicho. 52 Y sucedió que cuando el siervo de Abraham escuchó sus palabras, se postró en tierra delante del[r] Señor(BQ). 53 Y el siervo sacó objetos de plata, objetos de oro(BR) y vestidos, y se los dio a Rebeca; dio también cosas preciosas a su hermano y a su madre. 54 Después él y los hombres que estaban con él comieron y bebieron y pasaron la noche. Cuando se levantaron por la mañana, él dijo: Enviadme a mi señor(BS). 55 Pero el hermano y la madre de ella dijeron: Permite que se quede la joven con nosotros unos días(BT), quizá diez; después se irá. 56 Y él les dijo: No me detengáis, puesto que el Señor ha dado éxito a mi viaje(BU); enviadme para que vaya a mi señor. 57 Y ellos dijeron: Llamaremos a la joven y le preguntaremos cuáles son sus deseos[s]. 58 Entonces llamaron a Rebeca y le dijeron: ¿Te irás con este hombre? Y ella dijo: Me iré. 59 Y enviaron a su hermana Rebeca y a su nodriza(BV) con el siervo de Abraham y sus hombres. 60 Y bendijeron a Rebeca y le dijeron:

Que tú, hermana nuestra,
te conviertas en millares de miríadas(BW),
y posean tus descendientes[t]
la puerta de los que los aborrecen(BX).

Isaac y Rebeca se encuentran

61 Y se levantó Rebeca con sus doncellas y, montadas en los camellos, siguieron al hombre. El siervo, pues, tomó a Rebeca y partió. 62 Isaac había venido a Beer-lajai-roi[u](BY), pues habitaba en la tierra del Neguev[v](BZ). 63 Y por la tarde Isaac salió a meditar[w](CA) al campo; y alzó los ojos y miró(CB), y he aquí, venían unos camellos. 64 Rebeca alzó los ojos, y cuando vio a Isaac, bajó del camello, 65 y dijo al siervo: ¿Quién es ese hombre que camina por el campo a nuestro encuentro? Y el siervo dijo: Es mi señor. Y ella tomó el velo y se cubrió. 66 Y el siervo contó a Isaac todo lo que había hecho. 67 Entonces Isaac la trajo a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca(CC) y ella fue su mujer, y la amó(CD). Así se consoló Isaac después de la muerte de su madre(CE).

Mateo 23

Jesús denuncia a los escribas y fariseos

23 (A)Entonces Jesús habló a la muchedumbre y a sus discípulos, diciendo: Los escribas y los fariseos(B) se han sentado en la cátedra de Moisés. De modo que haced y observad todo lo que os digan; pero no hagáis conforme a sus obras, porque ellos dicen y no hacen. Atan cargas pesadas(C) y difíciles de llevar, y las ponen sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Sino que hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres(D); pues ensanchan sus filacterias[a](E) y alargan los flecos de sus mantos(F); aman el lugar de honor en los banquetes(G) y los primeros asientos en las sinagogas, y los saludos respetuosos en las plazas y ser llamados por los hombres Rabí [b](H). Pero vosotros no dejéis(I) que os llamen Rabí(J); porque uno es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis a nadie padre vuestro en la tierra, porque uno es vuestro Padre(K), el que está en los cielos. 10 Ni dejéis que os llamen preceptores[c]; porque uno es vuestro Preceptor, Cristo. 11 Pero el mayor de vosotros será vuestro servidor(L). 12 Y cualquiera que se ensalce, será humillado, y cualquiera que se humille, será ensalzado(M).

Ocho ayes contra los escribas y fariseos

13 Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas(N)!, porque cerráis el reino de los cielos(O) delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando. 14 [d]¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque devoráis las casas de las viudas(P), aun cuando por pretexto hacéis largas oraciones; por eso recibiréis mayor condenación.

15 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito(Q), y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno[e](R) dos veces más que vosotros.

16 ¡Ay de vosotros, guías ciegos(S)!, que decís: «No es nada el que alguno jure por el templo[f](T); pero el que jura por el oro del templo[g], contrae obligación». 17 ¡Insensatos y ciegos!, porque ¿qué es más importante[h](U): el oro, o el templo[i] que santificó el oro? 18 También decís: «No es nada el que alguno jure por el altar; pero el que jura por la ofrenda que está sobre él, contrae obligación». 19 ¡Ciegos!, porque ¿qué es más importante[j](V): la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? 20 Por eso, el que jura por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él; 21 y el que jura por el templo[k], jura por él y por el que en él habita(W); 22 y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios(X) y por el que está sentado en él.

23 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas(Y)!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y estas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquellas. 24 ¡Guías ciegos(Z), que coláis el mosquito y os tragáis el camello!

25 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque limpiáis el exterior del vaso y del plato(AA), pero por dentro están llenos de[l] robo y de desenfreno. 26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de adentro del vaso y del plato(AB), para que lo de afuera también quede limpio.

27 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas(AC)!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 28 Así también vosotros, por fuera parecéis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.

29 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas(AD)!, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, 30 y decís: «Si nosotros hubiéramos vivido[m] en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en derramar la sangre de los profetas». 31 Así que dais testimonio en contra de vosotros mismos, que sois hijos[n] de los que asesinaron a los profetas(AE). 32 Llenad, pues[o], la medida de la culpa de vuestros padres. 33 ¡Serpientes! ¡Camada de víboras(AF)! ¿Cómo escaparéis del juicio[p] del infierno[q](AG)? 34 (AH)Por tanto, mirad, yo os envío profetas, sabios y escribas(AI): de ellos, a unos los mataréis y crucificaréis, y a otros los azotaréis en vuestras sinagogas(AJ) y los perseguiréis de ciudad en ciudad(AK), 35 para que recaiga[r] sobre vosotros la culpa de toda la sangre justa derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel(AL) hasta la sangre de Zacarías, hijo de Berequías(AM), a quien asesinasteis entre el templo[s] y el altar(AN). 36 En verdad os digo que todo esto vendrá sobre esta generación(AO).

Lamentación sobre Jerusalén

37 ¡(AP)Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella(AQ)! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas(AR), y no quisiste! 38 He aquí, vuestra casa(AS) se os deja desierta[t]. 39 Porque os digo que desde ahora en adelante no me veréis más hasta que digáis: «Bendito el que viene en el nombre del Señor(AT)».

Nehemías 13

Reformas de Nehemías

13 Aquel día leyeron del libro de Moisés a oídos del pueblo(A); y se encontró escrito en él que los amonitas y los moabitas(B) no debían entrar jamás en la asamblea de Dios, porque no recibieron a los hijos de Israel con pan y agua, sino que contrataron contra ellos a Balaam para maldecirlos(C); pero nuestro Dios convirtió la maldición en bendición(D). Y sucedió que cuando oyeron la ley, excluyeron de Israel a todo extranjero(E).

Antes de esto, el sacerdote Eliasib, encargado de los aposentos de la casa de nuestro Dios(F), y que era pariente[a] de Tobías(G), le había preparado un gran aposento[b], donde anteriormente se colocaban las ofrendas de cereal, el incienso, los utensilios, y los diezmos del cereal, del mosto y del aceite prescritos para los levitas(H), los cantores y los porteros, y las contribuciones[c] para los sacerdotes. Pero durante todo este tiempo yo no estaba en Jerusalén, porque en el año treinta y dos de Artajerjes, rey de Babilonia(I), yo había ido al rey(J); pero después de algún tiempo, pedí permiso al rey, y vine a Jerusalén y me enteré[d] del mal que Eliasib había hecho por favorecer a Tobías, al prepararle un aposento en los atrios de la casa de Dios(K). Esto me desagradó mucho, por lo cual arrojé todos los muebles de la casa de Tobías fuera del aposento(L). Entonces ordené que limpiaran los aposentos(M); y puse de nuevo allí los utensilios de la casa de Dios con las ofrendas de cereal y el incienso.

10 También descubrí[e] que las porciones de los levitas(N) no se les habían dado, por lo que los levitas y los cantores que hacían el servicio se habían ido[f], cada uno a su campo(O). 11 Por tanto, reprendí a[g](P) los oficiales, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada? Entonces reuní a los levitas[h] y los restablecí en sus puestos(Q). 12 Entonces todo Judá trajo el diezmo del cereal, del mosto y del aceite a los almacenes(R). 13 Y puse al frente de los almacenes al sacerdote Selemías, al escriba Sadoc, y a Pedaías, uno de los levitas; además de estos estaba Hanán, hijo de Zacur, hijo de Matanías; porque se les consideraba dignos de confianza(S), y su responsabilidad[i] era repartir las raciones a sus parientes[j]. 14 Acuérdate de mí por esto, Dios mío, y no borres las obras de misericordia que he hecho por la casa de mi Dios y por sus servicios(T).

15 En aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban los lagares en el día de reposo, y traían haces de trigo y los cargaban en asnos, y también vino, uvas, higos y toda clase de carga, y los traían a Jerusalén en el día de reposo(U). Y les amonesté por el día en que vendían los víveres(V). 16 También habitaban allí[k], en Jerusalén, tirios, que importaban pescado y toda clase de mercancías, y los vendían a los hijos de Judá en el día de reposo. 17 Entonces reprendí(W) a[l] los nobles de Judá, y les dije: ¿Qué acción tan mala es esta que cometéis profanando el día de reposo? 18 ¿No hicieron lo mismo vuestros padres, y nuestro Dios trajo sobre nosotros y sobre esta ciudad toda esta aflicción? Vosotros, pues, aumentáis su furor contra Israel al profanar el día de reposo(X).

19 Y aconteció que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén, antes del día de reposo, ordené que se cerraran las puertas y[m] que no las abrieran hasta después del día de reposo(Y). Entonces puse algunos de mis siervos a las puertas para que no entrara ninguna carga en día de reposo. 20 Pero una o dos veces, los mercaderes y vendedores de toda clase de mercancía pasaron la noche fuera de Jerusalén. 21 Entonces les advertí[n], y les dije: ¿Por qué pasáis la noche delante de la muralla? Si lo hacéis de nuevo, usaré fuerza[o] contra vosotros(Z). Desde entonces no vinieron más en el día de reposo. 22 Y ordené a los levitas que se purificaran(AA) y que vinieran a guardar las puertas para santificar el día de reposo. Por esto también acuérdate de mí, Dios mío(AB), y ten piedad de mí conforme a la grandeza de tu misericordia.

23 Vi también en aquellos días a judíos que se habían casado con[p] mujeres(AC) asdoditas(AD), amonitas y moabitas(AE). 24 De sus hijos, la mitad hablaban la lengua de Asdod, y ninguno de ellos podía hablar la lengua de Judá, sino la lengua de su propio pueblo[q]. 25 Y contendí(AF) con ellos y los maldije, herí a algunos de ellos(AG) y les arranqué el cabello, y les hice jurar por Dios, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos; tampoco tomaréis de sus hijas para vuestros hijos ni para vosotros mismos(AH). 26 ¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel(AI)? Sin embargo, entre tantas naciones no hubo rey como él, y era amado por su Dios, y Dios le había hecho rey sobre todo Israel(AJ); pero aun a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras. 27 ¿Y se debe oír[r] de vosotros que habéis cometido todo este gran mal obrando infielmente contra nuestro Dios casándoos con[s] mujeres extranjeras(AK)? 28 Aun uno de los hijos de Joiada, hijo del sumo sacerdote Eliasib, era yerno de Sanbalat horonita(AL), y lo eché de mi lado. 29 Acuérdate de ellos, Dios mío, porque han profanado el[t] sacerdocio(AM) y el pacto del sacerdocio(AN) y de los levitas.

30 Así los purifiqué de todo lo extranjero(AO), y designé oficios para los sacerdotes y levitas, cada uno en su ministerio, 31 e hice arreglos para la provisión de leña en los tiempos señalados(AP) y para las primicias. ¡Acuérdate de mí, Dios mío, para bien(AQ)!

Hechos 23

23 Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio[a](A), dijo: Hermanos[b](B), hasta este día yo he vivido delante de Dios con una conciencia perfectamente limpia[c](C). Y el sumo sacerdote Ananías(D) ordenó a los que estaban junto a él, que lo golpearan(E) en la boca. Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada(F)! ¿Te sientas tú para juzgarme conforme a la ley, y violas la ley ordenando que me golpeen(G)? Los que estaban allí observando, dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias? Y Pablo dijo: No sabía, hermanos, que él era el sumo sacerdote; porque escrito está: No hablaras mal de una de las autoridades de tu pueblo(H). Entonces Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y otra fariseos(I), alzó la voz en el concilio(J): Hermanos[d](K), yo soy fariseo(L), hijo de fariseos; se me juzga a causa de la esperanza de[e] la resurrección de los muertos(M). Cuando dijo esto, se produjo un altercado entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos dicen que no hay resurrección(N), ni ángel, ni espíritu, mas los fariseos creen todo esto. Se produjo entonces un gran alboroto; y levantándose algunos de los escribas del grupo de los fariseos(O), discutían acaloradamente, diciendo: No encontramos nada malo en este hombre(P); pero ¿y si un espíritu o un ángel le ha hablado(Q)? 10 Y al surgir un gran altercado, el comandante[f] tuvo temor de que Pablo fuera despedazado por ellos, y ordenó que las tropas descendieran, lo sacaran de entre ellos a la fuerza y lo llevaran al cuartel(R).

11 A la noche siguiente se le apareció el Señor y le dijo(S): Ten ánimo(T), porque como has testificado fielmente(U) de mi causa en Jerusalén(V), así has de testificar también en Roma.

Conspiración de los judíos contra Pablo

12 Cuando se hizo de día, los judíos tramaron una conspiración[g](W) y se comprometieron bajo juramento[h], diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubieran matado a Pablo(X). 13 Y los que tramaron esta conjura eran más de cuarenta, 14 los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: Nos hemos comprometido bajo solemne juramento[i] a no probar nada hasta que hayamos matado a Pablo(Y). 15 Ahora pues, vosotros y[j] el concilio(Z), avisad al comandante para que lo haga comparecer[k] ante vosotros, como si quisierais hacer una investigación más minuciosa para resolver su caso; nosotros por nuestra parte estamos listos para matarlo antes de que llegue. 16 Pero el hijo de la hermana de Pablo se enteró de la emboscada, y fue y entró[l] al cuartel(AA), y dio aviso a Pablo. 17 Y Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: Lleva a este joven al comandante, porque tiene algo que informarle. 18 El entonces, tomándolo consigo, lo condujo al comandante, y le dijo*: Pablo, el preso(AB), me llamó y me pidió que te trajera a este joven, pues tiene algo que decirte. 19 Y el comandante, tomándolo de la mano, y llevándolo aparte, le preguntó: ¿Qué es lo que me tienes que informar? 20 Y él respondió: Los judíos se han puesto de acuerdo en pedirte que mañana lleves a Pablo al concilio(AC) con el pretexto de hacer una indagación más a fondo sobre él(AD). 21 Pero no les prestes atención[m], porque más de cuarenta hombres de ellos, que se han comprometido bajo juramento[n] a no comer ni beber hasta que lo hayan matado(AE), esperan emboscados(AF); ya están listos esperando promesa de parte tuya[o]. 22 Entonces el comandante dejó ir al joven, encomendándole: No digas a nadie que me has informado de estas cosas. 23 Y llamando a dos de los centuriones, dijo: Preparad doscientos soldados para la hora tercera de la noche[p], con[q] setenta jinetes y doscientos lanceros[r], para que vayan a Cesarea(AG). 24 Debían preparar también cabalgaduras para Pablo, y llevarlo a salvo al gobernador Félix(AH).

Carta de Claudio Lisias a Félix

25 Y el comandante escribió una carta en estos términos:

26 Claudio Lisias, al excelentísimo(AI) gobernador Félix: Salud(AJ).

27 Cuando este hombre fue arrestado por los judíos, y estaba a punto de ser muerto por ellos, al saber que era romano(AK), fui con las tropas y lo rescaté(AL). 28 Y queriendo cerciorarme de la causa por la cual lo acusaban, lo llevé a su concilio(AM) 29 y hallé que lo acusaban sobre cuestiones de su ley(AN), pero no de ningún[s] cargo que mereciera muerte o prisión[t](AO).

30 Cuando se me informó de que había una conjura(AP) en contra del hombre, te lo envié enseguida, instruyendo también a sus acusadores(AQ) que presenten los cargos[u] contra él delante de ti[v].

31 Así que los soldados, de acuerdo con las órdenes que tenían, tomaron a Pablo y lo llevaron de noche a Antípatris. 32 Y al día siguiente regresaron al cuartel(AR) dejando que los de a caballo(AS) siguieran con él, 33 los cuales, después de llegar a Cesarea(AT) y de entregar la carta al gobernador(AU), le presentaron también a Pablo. 34 Cuando el gobernador la leyó, preguntó de qué provincia(AV) era; y al enterarse de que era de Cilicia(AW), 35 dijo: Te oiré cuando estén presentes también tus acusadores(AX). Y mandó que lo guardaran(AY) en el Pretorio[w] de Herodes.

La Biblia de las Américas (LBLA)

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