Advertencia contra la mujer adúltera

Hijo mío, guarda mis palabras
    y atesora mis mandamientos.
Cumple con mis mandamientos, y vivirás;
    cuida mis enseñanzas como a la niña de tus ojos.
Llévalos atados en los dedos;
    anótalos en la tabla de tu corazón.
Di a la sabiduría: «Tú eres mi hermana»,
    y a la inteligencia: «Eres de mi sangre».
Ellas te librarán de la mujer ajena,
    de la adúltera y de sus palabras seductoras.

Desde la ventana de mi casa
    miré a través de la celosía.
Vi a los inexpertos,
    y, entre los jóvenes, observé
    a uno de ellos falto de juicio.[a]
Cruzó la calle, llegó a la esquina
    y se encaminó hacia la casa de esa mujer.
Caía la tarde. Llegaba el día a su fin.
    Avanzaban las sombras de la noche.

10 De pronto la mujer salió a su encuentro,
    con toda la apariencia de una prostituta
    y con solapadas intenciones.
11 Ella es escandalosa y descarada;
    sus pies nunca hallan reposo en su casa.
12 Unas veces por las calles, otras veces por las plazas,
    siempre está al acecho en cada esquina.
13 Se prendió de su cuello, lo besó
    y, con todo descaro, dijo:

14 «Tengo en mi casa sacrificios de comunión,
    pues hoy he cumplido mis promesas.
15 Por eso he venido a tu encuentro;
    te buscaba, ¡y ya te he encontrado!
16 Sobre la cama he tendido
    linos egipcios multicolores.
17 He perfumado mi lecho
    con aroma de mirra, áloe y canela.
18 Ven, bebamos hasta el fondo la copa del amor;
    ¡disfrutemos del amor hasta el amanecer!
19 Mi esposo no está en casa,
    pues ha emprendido un largo viaje.
20 Se ha llevado consigo la bolsa del dinero
    y no regresará hasta el día de luna llena».

21 Con palabras persuasivas lo convenció;
    con halagos de sus labios lo sedujo.
22 Y él enseguida fue tras ella,
    como el buey que va camino al matadero;
como el ciervo[b] que cae en la trampa,[c]
23     hasta que una flecha le abre las entrañas;
como el ave que se lanza contra la red,
    sin saber que en ello le va la vida.

24 Así que, hijo mío, escúchame;
    presta[d] atención a mis palabras.
25 No desvíes tu corazón hacia sus sendas
    ni te extravíes por sus caminos,
26 pues muchos han muerto por su causa;
    sus víctimas han sido innumerables.
27 Su casa lleva derecho al sepulcro;[e]
    conduce a las habitaciones de la muerte.

Llamado de la sabiduría

¿Acaso no está llamando la sabiduría?
    ¿No está elevando su voz la inteligencia?
Toma su puesto en las alturas,
    a la vera del camino y en las encrucijadas.
Junto a las puertas que dan a la ciudad,
    a la entrada misma, grita con fuerza:
«A ustedes los hombres, los estoy llamando;
    dirijo mi voz a toda la humanidad.
Ustedes los inexpertos, ¡adquieran prudencia!
    Ustedes los necios, ¡obtengan discernimiento!
Escúchenme, que diré cosas importantes;
    mis labios hablarán lo correcto.
Mi boca expresará la verdad,
    pues mis labios detestan la maldad.
Las palabras de mi boca son todas justas;
    no hay en ellas maldad ni perversidad.
Son claras para los entendidos
    e irreprochables para los sabios.
10 Opten por mi instrucción, no por la plata;
    por el conocimiento, no por el oro refinado.
11 Vale más la sabiduría que las piedras preciosas
    y ni lo más deseable se le compara.

12 »Yo, la sabiduría, convivo con la prudencia
    y poseo conocimiento y discreción.
13 Quien teme al Señor aborrece lo malo;
    yo aborrezco el orgullo y la arrogancia,
    la mala conducta y el lenguaje perverso.
14 Míos son el consejo y el buen juicio;
    míos son el entendimiento y el poder.
15 Por mí reinan los reyes
    y promulgan leyes justas los gobernantes.
16 Por mí gobiernan los príncipes y los nobles,
    todos los jueces de la tierra.
17 A los que me aman, les correspondo;
    a los que me buscan, me doy a conocer.
18 Conmigo están las riquezas y la honra,
    los bienes duraderos y la justicia.
19 Mi fruto es mejor que el oro fino;
    mi cosecha sobrepasa a la plata refinada.
20 Voy por el camino de la rectitud,
    por los senderos de la justicia,
21 enriqueciendo a los que me aman
    y acrecentando sus tesoros.

22 »El Señor me dio la vida[f] como primicia de sus obras,[g]
    mucho antes de sus obras de antaño.
23 Fui establecida desde la eternidad,
    desde antes de que existiera el mundo.
24 No existían los grandes mares cuando yo nací;
    no había entonces manantiales de abundantes aguas.
25 Nací antes de que se cimentaran las montañas,
    antes de que fueran formadas las colinas,
26 antes de que él creara la tierra y sus paisajes
    y el polvo primordial con que hizo el mundo.
27 Cuando Dios cimentó la bóveda celeste
    y trazó el horizonte sobre el abismo,
    allí estaba yo presente.
28 Cuando estableció las nubes en los cielos
    y reforzó las fuentes del abismo;
29 cuando señaló los límites del mar,
    para que las aguas no desobedecieran su orden;
cuando estableció los cimientos de la tierra,
30     allí estaba yo a su lado, afirmando su obra.
Día tras día me llenaba yo de alegría,
    siempre disfrutaba de estar en su presencia;
31 me regocijaba en el mundo que él creó;
    ¡en el género humano me deleitaba!

32 »Y ahora, hijos míos, escúchenme:
    dichosos los que siguen[h] mis caminos.
33 Atiendan a mi instrucción y sean sabios;
    no la descuiden.
34 Dichosos los que me escuchan
    y a mis puertas están atentos cada día,
    esperando a la entrada de mi casa.
35 En verdad, quien me encuentra halla la vida
    y recibe el favor del Señor.
36 Quien me rechaza se perjudica a sí mismo;
    quien me aborrece, ama la muerte».

Invitación de la sabiduría y de la necedad

La sabiduría construyó su casa
    y labró sus siete pilares.
Preparó la carne, mezcló su vino
    y también tendió la mesa.
Envió a sus doncellas y ahora clama
    desde lo más alto de la ciudad.
«¡Vengan conmigo los inexpertos!
    —dice a los faltos de juicio—.
Vengan, disfruten de mi pan
    y beban del vino que he mezclado.
Dejen su insensatez y vivirán;
    anden por el camino del discernimiento.

»El que corrige al insolente se gana que lo insulten;
    el que reprende al malvado se gana su desprecio.
No reprendas al insolente, no sea que acabe por odiarte;
    reprende al sabio y te amará.
Instruye al sabio, y se hará más sabio;
    enseña al justo, y aumentará su saber.

10 »El comienzo de la sabiduría es el temor del Señor;
    conocer al Santo es tener entendimiento.
11 Por mí aumentarán tus días;
    años de vida te serán añadidos.
12 Si eres sabio, tu premio será tu sabiduría;
    si eres insolente, solo tú lo sufrirás».

13 La mujer necia es escandalosa,
    frívola y desvergonzada.
14 Se sienta a las puertas de su casa,
    en lo más alto de la ciudad
15 y llama a los que van por el camino,
    a los que no se apartan de su senda.
16 «¡Vengan conmigo los inexpertos!
    —dice a los faltos de juicio—
17 ¡Las aguas robadas saben a gloria!
    ¡El pan sabe a miel si se come a escondidas!».
18 Pero estos ignoran que allí están los muertos,
    que sus invitados están en lo profundo de los dominios de la muerte.[i]

Footnotes

  1. 7:7 falto de juicio. Lit. falto de corazón. En la Biblia, corazón se usa para designar el asiento de las emociones, pensamientos y voluntad, es decir, el proceso de toma de decisiones del ser humano.
  2. 7:22 ciervo (Siríaca; véase también LXX); necio (TM).
  3. 7:22 Texto de difícil traducción.
  4. 7:24 hijo mío, escúchame; presta. Lit. hijos míos, escúchenme; presten.
  5. 7:27 sepulcro. Lit. Seol.
  6. 8:22 me dio la vida. Alt. era mi dueño.
  7. 8:22 obras. Lit. caminos.
  8. 8:32 siguen. Lit. guardan.
  9. 9:18 de los dominios de la muerte. Lit. del Seol.

Artimañas de la ramera

Hijo mío, guarda mis palabras,
y atesora mis mandamientos contigo(A).
Guarda mis mandamientos y vivirás(B),
y mi enseñanza[a] como la niña de tus ojos(C).
Atalos a tus dedos(D),
escríbelos en la tabla de tu corazón(E).
Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana,
y llama a la inteligencia tu mejor amiga,
para que te guarden de la mujer extraña,
de la desconocida[b] que lisonjea[c] con sus palabras.

Porque desde la ventana de mi casa
miraba por la celosía(F),
y vi entre los simples(G),
distinguí entre los muchachos[d]
a un joven falto de juicio[e](H),
pasando por la calle cerca de su[f] esquina(I);
iba[g] camino de su[h] casa(J),
al atardecer, al anochecer[i](K),
en medio[j] de la noche y la oscuridad.
10 Y he aquí, una mujer le sale al encuentro,
vestida como ramera y astuta de corazón(L).
11 Es alborotadora(M) y rebelde,
sus pies no permanecen en casa(N);
12 está ya en las calles, ya en las plazas(O),
y acecha(P) por todas las esquinas.
13 Y lo agarra y lo besa,
y descarada[k](Q) le dice:
14 Tenía que ofrecer ofrendas de paz[l](R),
y hoy he cumplido mis votos(S);
15 por eso he salido a encontrarte,
buscando tu rostro con ansiedad, y te he hallado.
16 He tendido mi lecho con colchas(T),
con linos de Egipto en colores(U);
17 he rociado mi cama
con mirra, áloes(V) y canela(W).
18 Ven, embriaguémonos de amor hasta la mañana,
deleitémonos con caricias.
19 Porque mi[m] marido no está en casa,
se ha ido a un largo viaje;
20 se ha llevado en la mano la bolsa del dinero(X),
volverá a casa para la luna llena.
21 Con sus palabras persuasivas lo atrae,
lo seduce con sus labios lisonjeros[n](Y).
22 Al instante la sigue,
como va el buey al matadero,
o como uno en grillos al castigo de un necio[o],
23 hasta que una flecha le traspasa el hígado;
como el ave que se precipita en la trampa(Z),
y no sabe que esto le costará la vida.

24 Ahora pues, hijos míos, escuchadme,
y prestad atención a las palabras de mi boca(AA).
25 No se desvíe tu corazón hacia sus caminos,
no te extravíes en sus sendas(AB).
26 Porque muchas son las víctimas[p] derribadas por ella,
y numerosos los que ha matado(AC).
27 Su casa es el camino al Seol,
que desciende a las cámaras de la muerte(AD).

Llamamiento de la sabiduría

(AE)¿No clama la sabiduría,
y levanta[q] su voz la prudencia?
En la cima de las alturas(AF), junto al camino,
donde cruzan las sendas, se coloca;
junto a las puertas(AG), a la salida de la ciudad,
en el umbral de las puertas, da voces:
Oh hombres, a vosotros clamo,
para los hijos de los hombres es mi voz.
Oh simples, aprended prudencia(AH);
y vosotros, necios(AI), aprended sabiduría[r].
Escuchad, porque hablaré cosas excelentes(AJ),
y con el abrir de mis labios rectitud(AK).
Porque mi boca proferirá la verdad(AL),
abominación a mis labios es la impiedad.
Conforme a la justicia son todas las palabras de mi boca,
no hay en ellas nada torcido ni perverso(AM).
Todas son sinceras para el que entiende(AN),
y rectas para los que han hallado conocimiento(AO).
10 Recibid mi instrucción y no la plata,
y conocimiento antes que el oro escogido(AP);
11 porque mejor es la sabiduría que las joyas[s](AQ),
y todas las cosas deseables no pueden compararse con ella(AR).

La sabiduría se elogia a sí misma

12 Yo, la sabiduría, habito con la prudencia(AS),
y he hallado conocimiento y discreción(AT).
13 El temor del Señor es aborrecer el mal(AU).
El orgullo, la arrogancia(AV), el mal camino(AW)
y la boca perversa(AX), yo aborrezco.
14 Mío es el consejo(AY) y la prudencia(AZ),
yo soy la inteligencia, el poder es mío(BA).
15 Por mí reinan los reyes,
y los gobernantes decretan justicia(BB).
16 Por mí gobiernan los príncipes y los nobles,
todos los que juzgan con justicia.
17 Amo a los que me aman(BC),
y los que me buscan con diligencia me hallarán(BD).
18 Conmigo están las riquezas y el honor(BE),
la fortuna duradera y la justicia(BF).
19 Mi fruto es mejor que el oro, que el oro puro(BG),
y mi ganancia es mejor que la plata escogida(BH).
20 Yo ando por el camino de la justicia,
por en medio de las sendas del derecho,
21 para otorgar heredad a los que me aman
y así llenar sus tesoros(BI).

22 El Señor me poseyó al principio de su camino,
antes de sus obras de tiempos pasados[t](BJ).
23 Desde la eternidad fui establecida[u](BK),
desde el principio, desde los orígenes de la tierra(BL).
24 Cuando no había abismos fui engendrada[v],
cuando no había manantiales abundantes en aguas(BM).
25 Antes que los montes fueran asentados,
antes que las colinas, fui engendrada[w](BN),
26 cuando Él no había hecho aún la tierra y los campos[x],
ni el polvo primero del mundo.
27 Cuando estableció los cielos(BO), allí estaba yo;
cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo(BP),
28 cuando arriba afirmó los cielos,
cuando las fuentes del abismo se afianzaron[y],
29 cuando al mar puso sus límites
para que las aguas no transgredieran su mandato[z](BQ),
cuando señaló los cimientos de la tierra(BR),
30 yo estaba entonces junto a Él(BS), como arquitecto;
y era su delicia de día en día,
regocijándome[aa] en todo tiempo en su presencia,
31 regocijándome[ab] en el mundo, en su tierra,
y teniendo mis delicias con los hijos de los hombres(BT).

32 Ahora pues, hijos, escuchadme(BU),
porque bienaventurados son los que guardan mis caminos(BV).
33 Escuchad la instrucción y sed sabios(BW),
y no la menospreciéis.
34 Bienaventurado el hombre que me escucha(BX),
velando a mis puertas día a día,
aguardando en los postes de mi entrada.
35 Porque el que me halla, halla la vida(BY),
y alcanza el favor del Señor(BZ).
36 Pero el que peca[ac] contra mí, a sí mismo se daña(CA);
todos los que me odian(CB), aman la muerte(CC).

La sabiduría y la insensatez

La sabiduría ha edificado su casa(CD),
ha labrado sus siete columnas;
ha preparado su alimento[ad](CE), ha mezclado su vino(CF),
ha puesto también su mesa(CG);
ha enviado a sus doncellas(CH), y clama
desde los lugares más altos de la ciudad(CI):
Él que sea simple(CJ) que entre aquí.
Al falto de entendimiento[ae] le dice(CK):
Venid, comed de mi pan,
y bebed del vino que he mezclado(CL).
Abandonad la necedad[af] y viviréis(CM),
y andad por el camino del entendimiento(CN).

Él que corrige al escarnecedor, atrae sobre sí deshonra,
y el que reprende al impío recibe insultos[ag](CO).
No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca(CP);
reprende al sabio, y te amará(CQ).
Da instrucción al sabio, y será aún más sabio,
enseña al justo, y aumentará su saber(CR).
10 El principio de la sabiduría es el temor[ah] del Señor,
y el conocimiento del Santo es inteligencia(CS).
11 Pues por mí se multiplicarán tus días,
y años de vida te serán añadidos(CT).
12 Si eres sabio, eres sabio para provecho tuyo(CU),
y si escarneces, tú solo lo sufrirás(CV).

13 La mujer insensata es alborotadora(CW),
es simple y no sabe nada(CX).
14 Y se sienta a la puerta de su casa,
en un asiento, en los lugares altos de la ciudad(CY),
15 llamando a los que pasan,
a los que van derechos por sus sendas:
16 Él que sea simple, que entre aquí.
Y al falto de entendimiento[ai], le dice(CZ):
17 Dulces son las aguas hurtadas,
y el pan comido en secreto es sabroso(DA).
18 Pero él no sabe que allí están los muertos[aj],
que sus invitados están en las profundidades del Seol(DB).

Footnotes

  1. Proverbios 7:2 O, ley
  2. Proverbios 7:5 O, extranjera
  3. Proverbios 7:5 Lit., es suave
  4. Proverbios 7:7 Lit., hijos
  5. Proverbios 7:7 Lit., corazón
  6. Proverbios 7:8 I.e., de ella
  7. Proverbios 7:8 Lit., da pasos
  8. Proverbios 7:8 I.e., de ella
  9. Proverbios 7:9 Lit., al anochecer del día
  10. Proverbios 7:9 Lit., la pupila (del ojo)
  11. Proverbios 7:13 Lit., ella pone cara atrevida y
  12. Proverbios 7:14 Lit., Sacrificios de ofrendas de paz están conmigo
  13. Proverbios 7:19 Lit., el
  14. Proverbios 7:21 Lit., suaves
  15. Proverbios 7:22 Otra posible lectura es: como un ciervo entra en una trampa; así dicen algunas versiones antiguas
  16. Proverbios 7:26 Lit., los asesinados
  17. Proverbios 8:1 Lit., da
  18. Proverbios 8:5 Lit., de corazón
  19. Proverbios 8:11 Lit., los corales
  20. Proverbios 8:22 Lit., desde entonces
  21. Proverbios 8:23 O, consagrada
  22. Proverbios 8:24 Lit., nací
  23. Proverbios 8:25 Lit., nací
  24. Proverbios 8:26 Lit., los lugares exteriores
  25. Proverbios 8:28 Lit., se hicieron fuertes
  26. Proverbios 8:29 Lit., boca
  27. Proverbios 8:30 O, jugando
  28. Proverbios 8:31 O, jugando
  29. Proverbios 8:36 O, yerra
  30. Proverbios 9:2 Lit., ha matado sus víctimas
  31. Proverbios 9:4 Lit., corazón
  32. Proverbios 9:6 O, a los simples
  33. Proverbios 9:7 Lit., una mancha
  34. Proverbios 9:10 O, la reverencia
  35. Proverbios 9:16 Lit., corazón
  36. Proverbios 9:18 Lit., las sombras

Las artimañas de la ramera

Hijo mío, guarda mis razones,

Y atesora contigo mis mandamientos.

Guarda mis mandamientos y vivirás,

Y mi ley como las niñas de tus ojos.

Lígalos a tus dedos;

Escríbelos en la tabla de tu corazón.

Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana,

Y a la inteligencia llama parienta;

Para que te guarden de la mujer ajena,

Y de la extraña que ablanda sus palabras.

Porque mirando yo por la ventana de mi casa,

Por mi celosía,

Vi entre los simples,

Consideré entre los jóvenes,

A un joven falto de entendimiento,

El cual pasaba por la calle, junto a la esquina,

E iba camino a la casa de ella,

A la tarde del día, cuando ya oscurecía,

En la oscuridad y tinieblas de la noche.

10 Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro,

Con atavío de ramera y astuta de corazón.

11 Alborotadora y rencillosa,

Sus pies no pueden estar en casa;

12 Unas veces está en la calle, otras veces en las plazas,

Acechando por todas las esquinas.

13 Se asió de él, y le besó.

Con semblante descarado le dijo:

14 Sacrificios de paz había prometido,

Hoy he pagado mis votos;

15 Por tanto, he salido a encontrarte,

Buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.

16 He adornado mi cama con colchas

Recamadas con cordoncillo de Egipto;

17 He perfumado mi cámara

Con mirra, áloes y canela.

18 Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana;

Alegrémonos en amores.

19 Porque el marido no está en casa;

Se ha ido a un largo viaje.

20 La bolsa de dinero llevó en su mano;

El día señalado volverá a su casa.

21 Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras,

Le obligó con la zalamería de sus labios.

22 Al punto se marchó tras ella,

Como va el buey al degolladero,

Y como el necio a las prisiones para ser castigado;

23 Como el ave que se apresura a la red,

Y no sabe que es contra su vida,

Hasta que la saeta traspasa su corazón.

24 Ahora pues, hijos, oídme,

Y estad atentos a las razones de mi boca.

25 No se aparte tu corazón a sus caminos;

No yerres en sus veredas.

26 Porque a muchos ha hecho caer heridos,

Y aun los más fuertes han sido muertos por ella.

27 Camino al Seol es su casa,

Que conduce a las cámaras de la muerte.

Excelencia y eternidad de la Sabiduría

¿No clama la sabiduría,

Y da su voz la inteligencia?

En las alturas junto al camino,

A las encrucijadas de las veredas se para;

En el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad,

A la entrada de las puertas da voces:(A)

Oh hombres, a vosotros clamo;

Dirijo mi voz a los hijos de los hombres.

Entended, oh simples, discreción;

Y vosotros, necios, entrad en cordura.

Oíd, porque hablaré cosas excelentes,

Y abriré mis labios para cosas rectas.

Porque mi boca hablará verdad,

Y la impiedad abominan mis labios.

Justas son todas las razones de mi boca;

No hay en ellas cosa perversa ni torcida.

Todas ellas son rectas al que entiende,

Y razonables a los que han hallado sabiduría.

10 Recibid mi enseñanza, y no plata;

Y ciencia antes que el oro escogido.

11 Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas;

Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.

12 Yo, la sabiduría, habito con la cordura,

Y hallo la ciencia de los consejos.

13 El temor de Jehová es aborrecer el mal;

La soberbia y la arrogancia, el mal camino,

Y la boca perversa, aborrezco.

14 Conmigo está el consejo y el buen juicio;

Yo soy la inteligencia; mío es el poder.

15 Por mí reinan los reyes,

Y los príncipes determinan justicia.

16 Por mí dominan los príncipes,

Y todos los gobernadores juzgan la tierra.

17 Yo amo a los que me aman,

Y me hallan los que temprano me buscan.

18 Las riquezas y la honra están conmigo;

Riquezas duraderas, y justicia.

19 Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado;

Y mi rédito mejor que la plata escogida.

20 Por vereda de justicia guiaré,

Por en medio de sendas de juicio,

21 Para hacer que los que me aman tengan su heredad,

Y que yo llene sus tesoros.

22 Jehová me poseía en el principio,

Ya de antiguo, antes de sus obras.(B)

23 Eternamente tuve el principado, desde el principio,

Antes de la tierra.

24 Antes de los abismos fui engendrada;

Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.

25 Antes que los montes fuesen formados,

Antes de los collados, ya había sido yo engendrada;

26 No había aún hecho la tierra, ni los campos,

Ni el principio del polvo del mundo.

27 Cuando formaba los cielos, allí estaba yo;

Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo;

28 Cuando afirmaba los cielos arriba,

Cuando afirmaba las fuentes del abismo;

29 Cuando ponía al mar su estatuto,

Para que las aguas no traspasasen su mandamiento;

Cuando establecía los fundamentos de la tierra,

30 Con él estaba yo ordenándolo todo,

Y era su delicia de día en día,

Teniendo solaz delante de él en todo tiempo.

31 Me regocijo en la parte habitable de su tierra;

Y mis delicias son con los hijos de los hombres.

32 Ahora, pues, hijos, oídme,

Y bienaventurados los que guardan mis caminos.

33 Atended el consejo, y sed sabios,

Y no lo menospreciéis.

34 Bienaventurado el hombre que me escucha,

Velando a mis puertas cada día,

Aguardando a los postes de mis puertas.

35 Porque el que me halle, hallará la vida,

Y alcanzará el favor de Jehová.

36 Mas el que peca contra mí, defrauda su alma;

Todos los que me aborrecen aman la muerte.

La Sabiduría y la mujer insensata

La sabiduría edificó su casa,

Labró sus siete columnas.

Mató sus víctimas, mezcló su vino,

Y puso su mesa.

Envió sus criadas;

Sobre lo más alto de la ciudad clamó.

Dice a cualquier simple: Ven acá.

A los faltos de cordura dice:

Venid, comed mi pan,

Y bebed del vino que yo he mezclado.

Dejad las simplezas, y vivid,

Y andad por el camino de la inteligencia.

El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta;

El que reprende al impío, se atrae mancha.

No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca;

Corrige al sabio, y te amará.

Da al sabio, y será más sabio;

Enseña al justo, y aumentará su saber.

10 El temor de Jehová es el principio de la sabiduría,(C)

Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.

11 Porque por mí se aumentarán tus días,

Y años de vida se te añadirán.

12 Si fueres sabio, para ti lo serás;

Y si fueres escarnecedor, pagarás tú solo.

13 La mujer insensata es alborotadora;

Es simple e ignorante.

14 Se sienta en una silla a la puerta de su casa,

En los lugares altos de la ciudad,

15 Para llamar a los que pasan por el camino,

Que van por sus caminos derechos.

16 Dice a cualquier simple: Ven acá.

A los faltos de cordura dijo:

17 Las aguas hurtadas son dulces,

Y el pan comido en oculto es sabroso.

18 Y no saben que allí están los muertos;

Que sus convidados están en lo profundo del Seol.