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El castigo de la infidelidad

Recorran las calles de Jerusalén; miren, pues, y sepan. Busquen en sus plazas a ver si hallan un solo hombre, a ver si hay alguno que practique el derecho y que busque la fidelidad; y yo laa perdonaré. Pero aunque dicen: “¡Vive el SEÑOR!”, ciertamente juran en falso.

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