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Entonces el rey mandó[a] a Aspenaz, jefe de sus oficiales[b], que trajera de los hijos de Israel a algunos de la familia[c] real y de los nobles(A), jóvenes en quienes no hubiera defecto alguno, de buen parecer(B), inteligentes en toda rama del saber(C), dotados de entendimiento y habilidad para discernir(D) y que tuvieran la capacidad para servir[d] en el palacio del rey; y le mandó que les enseñara la escritura y la lengua de los caldeos(E). El rey les asignó una ración diaria de los manjares del rey y del vino que él bebía(F), y mandó que los educaran[e] por tres años, al cabo de los cuales entrarían al servicio[f] del rey(G). Entre estos estaban Daniel(H), Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá. Y el jefe de los oficiales les puso nuevos nombres: a Daniel le puso Beltsasar(I); a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego(J).

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Footnotes

  1. Daniel 1:3 O, dijo
  2. Daniel 1:3 O, eunucos, y así en el resto del cap.
  3. Daniel 1:3 Lit., simiente
  4. Daniel 1:4 Lit., estar de pie
  5. Daniel 1:5 O, criaran
  6. Daniel 1:5 Lit., estarían de pie delante

Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes,

muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos.(A)

Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey.

Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá.

A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego.

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Además, el rey le ordenó a Aspenaz, jefe de los oficiales de su corte, que llevara a su presencia a algunos de los israelitas pertenecientes a la familia real y a la nobleza. Debían ser jóvenes apuestos y sin ningún defecto físico, que tuvieran aptitudes para aprender de todo y que actuaran con sensatez; jóvenes sabios y aptos para el servicio en el palacio real, a los cuales Aspenaz debía enseñarles la lengua y la literatura de los babilonios. El rey les asignó raciones diarias de la comida y del vino que se servía en la mesa real. Su preparación habría de durar tres años, después de lo cual entrarían al servicio del rey.

Entre estos jóvenes se encontraban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, que eran de Judá, y a los cuales el jefe de oficiales les cambió el nombre: a Daniel lo llamó Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abednego.

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