«Bendito eres, Señor, Dios de nuestros antepasados, digno de honor y de toda alabanza por siempre. Bendito tu nombre santo y glorioso, digno de todo honor y de toda alabanza por siempre.
«¡Bendito eres tú, Dios nuestro; Dios de nuestros antepasados! Tú mereces ser adorado para siempre. »¡Bendito eres tú, Dios todopoderoso! Tú mereces ser adorado para siempre.