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Isaías 13-17 Reina-Valera 1995 (RVR1995)

Profecía contra Babilonia

13 Profecía sobre Babilonia, revelada a Isaías hijo de Amoz.

Levantad bandera sobre un alto monte.
Alzad la voz a ellos, alzad la mano,
para que entren por puertas de jefes.
Yo mandé a mis consagrados
y asimismo llamé a los valientes de mi ira,
a los que se alegran con mi gloria.

Estruendo de multitud en los montes,
como de mucho pueblo;
estruendo de ruido de reinos,
de naciones reunidas:
¡Jehová de los ejércitos pasa revista
a las tropas para la batalla!
Vienen de lejana tierra,
del extremo de los cielos,
Jehová y los instrumentos de su ira,
para destruir toda la tierra.
¡Aullad, porque cerca está el día de Jehová!
¡Vendrá como devastación del Todopoderoso!
Por tanto, toda mano se debilitará
y desfallecerá todo corazón humano.
Se llenarán de terror;
angustias y dolores se apoderarán de ellos;
tendrán dolores como de mujer de parto;
se asombrará cada cual al mirar a su compañero;
sus rostros son como llamaradas.

He aquí el día de Jehová viene:
día terrible, de indignación y ardor de ira,
para convertir la tierra en soledad
y raer de ella a sus pecadores.
10 Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros
no darán su luz;
el sol se oscurecerá al nacer
y la luna no dará su resplandor.
11 Castigaré al mundo por su maldad
y a los impíos por su iniquidad;
haré que cese la arrogancia de los soberbios
y humillaré la altivez de los tiranos.
12 Haré más precioso que el oro fino al varón
y más que el oro de Ofir al ser humano.
13 Porque haré estremecer los cielos
y la tierra se moverá de su lugar
por la indignación de Jehová de los ejércitos,
en el día del ardor de su ira.
14 Como gacela perseguida,
como oveja sin pastor,
cada cual mirará hacia su pueblo,
cada uno huirá a su tierra.
15 Cualquiera que sea hallado será atravesado,
y cualquiera que por ellos sea tomado
caerá a espada.
16 Sus niños serán estrellados ante ellos mismos;
sus casas serán saqueadas
y violadas sus mujeres.

17 He aquí que yo despierto contra ellos a los medos,
que no se ocuparán de la plata
ni codiciarán oro.
18 Con sus arcos derribarán a los jóvenes;
no tendrán compasión del fruto del vientre
ni su ojo perdonará a los hijos.
19 Y Babilonia, hermosura de reinos,
gloria y orgullo de los caldeos,
será como Sodoma y Gomorra,
a las que trastornó Dios.
20 Nunca más será habitada,
ni se morará en ella de generación en generación;
no levantará allí su tienda el árabe
ni los pastores tendrán allí su majada,
21 sino que dormirán allí las fieras del desierto
y sus casas se llenarán de hurones;
allí habitarán los avestruces
y allí saltarán las cabras salvajes.
22 En sus palacios aullarán las hienas
y los chacales en sus casas de deleite.
Su tiempo está a punto de llegar;
no se prolongarán sus días.

El rey de Babilonia, objeto de burla

14 Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, de nuevo escogerá a Israel y lo hará reposar en su tierra. A ellos se unirán extranjeros, que se agregarán a la familia de Jacob. Los pueblos los tomarán y los llevarán a su lugar, y la casa de Israel los poseerá como siervos y criadas en la tierra de Jehová. Cautivarán así a los que los cautivaron y señorearán sobre los que los oprimieron.

En el día en que Jehová te dé reposo de tu trabajo, de tus temores y de la dura servidumbre en que te hicieron servir, pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia y dirás:

«¡Cómo acabó el opresor!
¡Cómo ha acabado la ciudad codiciosa de oro!
Quebrantó Jehová el bastón de los impíos,
el cetro de los señores:
el que hería a los pueblos con furor,
con llaga permanente,
el que se enseñoreaba de las naciones con ira
y las perseguía con crueldad.
Toda la tierra está en reposo y en paz.
Se cantaron alabanzas.
Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti,
y los cedros del Líbano,
diciendo: “Desde que tú pereciste,
no ha subido cortador contra nosotros.”
El seol abajo
se espantó de ti;
despertó a los muertos
para que en tu venida salieran a recibirte;
hizo levantar de sus sillas a todos los grandes de la tierra,
a todos los reyes de las naciones.
10 Todos ellos darán voces y te dirán:
“¿Tú también te debilitaste como nosotros
y llegaste a ser como nosotros?”
11 Descendió al seol tu soberbia
y el sonido de tus arpas;
gusanos serán tu cama
y gusanos te cubrirán.
12 ¡Cómo caíste del cielo,
Lucero, hijo de la mañana!
Derribado fuiste a tierra,
tú que debilitabas a las naciones.
13 Tú que decías en tu corazón:
“Subiré al cielo.
En lo alto, junto a las estrellas de Dios,
levantaré mi trono
y en el monte del testimonio me sentaré,
en los extremos del norte;
14 sobre las alturas de las nubes subiré
y seré semejante al Altísimo.”
15 Mas tú derribado eres hasta el seol,
a lo profundo de la fosa.
16 Se inclinarán hacia ti los que te vean;
te contemplarán, diciendo:
“¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra,
que trastornaba los reinos,
17 que puso el mundo como un desierto,
que asoló sus ciudades,
que a sus presos nunca les abrió la cárcel?”
18 Todos los reyes de la tierra, todos ellos,
yacen con honra
cada uno en su última morada.
19 Pero tú echado eres de tu sepulcro
como un vástago abominable,
como un vestido de muertos
pasados a espada,
que descendieron al fondo de la fosa,
como un cadáver pisoteado.
20 No serás contado con ellos en la sepultura,
porque tú destruiste tu tierra,
mataste a tu pueblo.
No será nombrada por siempre
la descendencia de los malignos.
21 Preparad a sus hijos para el matadero
por la maldad de sus padres;
que no se levanten ni posean la tierra
ni llenen de ciudades la faz del mundo.»

22 «Porque yo me levantaré contra ellos»,
dice Jehová de los ejércitos,
«y raeré de Babilonia
el nombre y el sobreviviente, hijo y nieto»,
dice Jehová.
23 «Y la convertiré en posesión de erizos
y en tierra cenagosa.
La barreré con escobas de destrucción»,
dice Jehová.

Profecía sobre la destrucción de Asiria

24 Jehová de los ejércitos juró diciendo:

«Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado;
se confirmará como lo he determinado:
25 quebrantaré al asirio en mi tierra
y en mis montes lo pisotearé;
su yugo será apartado de ellos
y su carga será quitada de su hombro.
26 Éste es el plan acordado
contra toda la tierra,
y ésta es la mano extendida
contra todas las naciones.»
27 Jehová de los ejércitos lo ha determinado,
¿y quién lo impedirá?
Y su mano extendida,
¿quién la hará retroceder?

Profecía contra Filistea

28 El año en que murió el rey Acaz, vino esta profecía:

29 No te alegres tú, toda Filistea,
por haberse quebrado la vara del que te hería;
porque de la raíz de la culebra saldrá una víbora,
y su fruto será una serpiente voladora.
30 Los primogénitos de los pobres serán apacentados
y los necesitados se acostarán confiados;
mas yo haré morir de hambre tu raíz
y destruiré lo que quede de ti.
31 ¡Aúlla, puerta! ¡Clama, ciudad!
¡Disuelta estás por entero, Filistea!,
porque como un humo viene del norte,
y ni uno solo faltará de sus filas.
32 ¿Y qué se responderá a los mensajeros de las naciones?
Que Jehová fundó a Sión
y que a ella se acogerán los afligidos de su pueblo.

Profecía contra Moab

15 Profecía sobre Moab.

Ciertamente, de noche fue destruida Ar de Moab,
puesta en silencio.
Ciertamente, de noche fue destruida Kir de Moab,
reducida a silencio.
Subió a Bayit y a Dibón,
lugares altos, a llorar;
sobre Nebo y sobre Medeba
aullará Moab;
toda cabeza de ella será rapada
y toda barba rasurada.
Se vestirán de ropas ásperas en sus calles;
en sus terrados y en sus plazas
aullarán todos,
deshechos en llanto.
Hesbón y Eleale gritarán,
hasta Jahaza se oirá su voz;
por lo que aullarán los guerreros de Moab,
se lamentará el alma de cada uno dentro de él.
Mi corazón dará gritos por Moab;
sus fugitivos huirán hasta Zoar,
como novilla de tres años.
Por la cuesta de Luhit
subirán llorando
y por el camino de Horonaim
darán gritos de quebranto.
Las aguas de Nimrim
serán consumidas
y se secará la hierba,
se marchitarán los retoños
y todo verdor perecerá.
Por tanto, las riquezas que hayan adquirido
y las que hayan reservado,
serán llevadas al torrente de los sauces.
Porque el llanto rodeó
los límites de Moab;
hasta Eglaim llegó su alarido
y hasta Beer-elim su clamor.
Las aguas de Dimón se llenarán de sangre,
porque yo traeré sobre Dimón males mayores:
leones para los que escapen de Moab
y para los sobrevivientes de la tierra.

16 Enviad cordero al señor de la tierra,
desde Sela del desierto
al monte de la hija de Sión.
Y cual ave espantada
que huye de su nido,
así serán las hijas de Moab
en los vados del Arnón.
Prepara un plan,
toma una decisión;
extiende tu sombra como noche
en medio del día;
esconde a los desterrados,
no entregues a los que andan errantes.
Moren contigo
mis desterrados, Moab;
sé para ellos un escondedero
de la presencia del devastador;
porque el atormentador fenecerá,
el devastador tendrá fin,
el pisoteador desaparecerá del país.
Se dispondrá el trono en misericordia
y sobre él se sentará firmemente,
en el tabernáculo de David,
quien juzgue y busque el juicio
y apresure la justicia.

Hemos oído de la soberbia de Moab;
muy grandes son su soberbia,
su arrogancia y su altivez;
pero sus mentiras no serán firmes.
Por tanto, aullará Moab,
todo Moab aullará.
En gran manera, abatidos, gemiréis
por las tortas de uvas de Kir-hareset.
Porque los campos de Hesbón fueron talados,
y las vides de Sibma.
Señores de naciones
pisotearon sus generosos sarmientos,
que habían llegado hasta Jazer
y se habían extendido por el desierto.
Se extendieron sus plantas
hasta más allá del mar.
Por lo cual lamentaré con el lloro de Jazer
por la viña de Sibma;
te regaré con mis lágrimas,
Hesbón y Eleale,
porque sobre tus cosechas y sobre tu vendimia
caerá el grito de guerra.
10 Quitado es el gozo y la alegría
del campo fértil;
en las viñas no cantarán
ni se regocijarán;
no pisará vino en los lagares el pisador;
he hecho cesar el grito del lagarero.
11 Por tanto, mis entrañas
vibrarán como un arpa por Moab,
y mi corazón por Kir-hareset.
12 Y cuando aparezca Moab
cansado sobre los lugares altos,
cuando venga a su santuario a orar,
de nada le valdrá.

13 Ésta es la palabra que pronunció Jehová sobre Moab desde aquel tiempo; 14 pero ahora Jehová ha hablado, diciendo:

«Dentro de tres años,
como los años de un jornalero,
será abatida la gloria de Moab,
con toda su gran multitud.
Y los sobrevivientes serán pocos,
pequeños y débiles.»

Profecía contra Damasco

17 Profecía sobre Damasco:

«He aquí que Damasco dejará de ser ciudad;
será montón de ruinas.
Las ciudades de Aroer están desamparadas;
se convertirán en majadas
y allí dormirán los rebaños sin que nadie los espante.
Cesará la fortificación de Efraín
y el reino de Damasco;
y lo que quede de Siria
será como la gloria de los hijos de Israel»,
dice Jehová de los ejércitos.

Juicio sobre Israel

«En aquel tiempo menguará la gloria de Jacob
y se enflaquecerá la gordura de su carne.
Será como cuando el segador recoge la mies
y con su brazo siega las espigas;
será también como el que recoge espigas
en el valle de Refaim.
Y quedarán en él rebuscos,
como cuando sacuden el olivo;
dos o tres frutos en la punta de la rama,
cuatro o cinco en sus ramas más fructíferas»,
dice Jehová, Dios de Israel.

Aquel día mirará el hombre a su Hacedor;
sus ojos contemplarán al Santo de Israel.
Ya no mirará a los altares
que hicieron sus manos,
ni mirará a lo que hicieron sus dedos,
ni a los símbolos de Asera
ni a las imágenes del sol.

Aquel día sus ciudades fortificadas
serán como los frutos que quedan en los renuevos y en las ramas,
los cuales fueron dejados a causa de los hijos de Israel;
y habrá desolación.
10 Porque te olvidaste del Dios de tu salvación
y no te acordaste de la roca de tu refugio.
Por eso, tu plantarás plantas hermosas,
plantarás sarmiento extraño.
11 El día que las plantes, las harás crecer,
y harás que su simiente brote de mañana;
pero la cosecha será arrebatada en el día de la angustia
y del dolor desesperado.

12 ¡Ay, esa multitud de pueblos
que harán ruido como el estruendo del mar!
¡Ay, ese bramar de naciones,
que será como el bramido de muchas aguas!
13 Los pueblos harán estrépito
como el ruido de muchas aguas;
pero Dios los reprenderá, y huirán lejos;
delante del viento serán ahuyentados como el tamo de los montes,
como el polvo delante del torbellino.
14 Al tiempo de la tarde, he aquí el terror;
pero antes de la mañana el enemigo ya no existe.
Ésta es la parte de los que nos aplastan,
la suerte de los que nos saquean.

Reina-Valera 1995 (RVR1995)

Copyright © 1995 by United Bible Societies

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