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Salmos 56 Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH)

Oración de Confianza y Gratitud

Para el director del coro; según la tonada de “La Paloma Silenciosa de los que Están Lejos.” Mictam de David cuando los Filisteos lo prendieron en Gat.

56 Ten piedad de mí, oh Dios, porque el hombre me ha pisoteado;
Me oprime combatiéndome todo el día.
Mis enemigos me han pisoteado todo el día,
Porque muchos son los que con soberbia pelean contra mí.
El día en que temo,
Yo en Ti confío.
En Dios, cuya palabra alabo,
En Dios he confiado, no temeré.
¿Qué puede hacerme el hombre?
Todo el día pervierten mis palabras;
Todos sus pensamientos contra mí son para mal.
Atacan, se esconden,
Espían mis pasos,
Como esperando para quitarme la vida.
Por causa de la iniquidad, arrójalos,
En Tu ira humilla a los pueblos, oh Dios.

Tú has tomado en cuenta mi vida errante;
Pon mis lágrimas en Tu frasco;
¿Acaso no están en Tu libro?
Entonces mis enemigos retrocederán el día en que yo Te invoque.
Esto sé: que Dios está a favor mío.
10 En Dios, cuya palabra alabo,
En el Señor, cuya palabra honro;
11 En Dios he confiado, no temeré.
¿Qué puede hacerme el hombre?
12 Están sobre mí, oh Dios, los votos que Te hice;
Ofrendas de acción de gracias Te ofreceré.
13 Pues Tú has librado mi alma de la muerte,
Y mis pies de tropiezo,
Para que yo pueda andar delante de Dios
En la luz de la vida.

Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH)

© 2005 by The Lockman Foundation, La Habra, California

Salmos 56 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

56  Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre;
Me oprime combatiéndome cada día.

Todo el día mis enemigos me pisotean;
Porque muchos son los que pelean contra mí con soberbia.

En el día que temo,
Yo en ti confío.

En Dios alabaré su palabra;
En Dios he confiado; no temeré;
¿Qué puede hacerme el hombre?

Todos los días ellos pervierten mi causa;
Contra mí son todos sus pensamientos para mal.

Se reúnen, se esconden,
Miran atentamente mis pasos,
Como quienes acechan a mi alma.

Pésalos según su iniquidad, oh Dios,
Y derriba en tu furor a los pueblos.

Mis huidas tú has contado;
Pon mis lágrimas en tu redoma;
¿No están ellas en tu libro?

Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare;
Esto sé, que Dios está por mí.

10 En Dios alabaré su palabra;
En Jehová su palabra alabaré.

11 En Dios he confiado; no temeré;
¿Qué puede hacerme el hombre?

12 Sobre mí, oh Dios, están tus votos;
Te tributaré alabanzas.

13 Porque has librado mi alma de la muerte,
Y mis pies de caída,
Para que ande delante de Dios
En la luz de los que viven.

Plegaria pidiendo ser librado de los perseguidores

(Sal. 108.1-5)

Al músico principal; sobre No destruyas. Mictam de David, cuando

huyó de delante de Saúl a la cueva.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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