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Salmos 119 La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH)

Salmo 119 (118)

Tu ley hace mis delicias

119 Felices los de conducta intachable,
los que caminan en la ley del Señor.
Felices los que guardan sus mandatos
y los buscan con todo el corazón,
los que no han cometido mal alguno
y marchan por sus caminos.
Tú estableciste tus preceptos
para que se cumplieran fielmente.
¡Ojalá mi conducta fuera firme
en el respeto a tus normas!
Entonces no me sonrojaría
al ver todos tus mandamientos.
Te daré gracias sinceramente
cuando aprenda tus justos decretos.
Yo quiero respetar tus normas,
¡no me abandones por completo!

¿Cómo podrá un joven portarse rectamente?
Viviendo de acuerdo a tu palabra.
10 De todo corazón te busco,
no dejes que incumpla tus mandatos.
11 Guardo tus palabras en mi corazón
para así no pecar contra ti.
12 Bendito seas, Señor,
enséñame tus normas.
13 Yo proclamo con mis labios
todos los decretos de tu boca.
14 Al seguir tus mandatos me alegro
más que en todas las riquezas.
15 Meditaré tus preceptos
y contemplaré tus sendas.
16 En tus normas me deleitaré,
no he de olvidar tu palabra.

17 Favorece a tu siervo:
viviré y respetaré tu palabra.
18 Abre mis ojos para que vea
las maravillas de tu ley.
19 Soy extranjero en esta tierra,
no me ocultes tus mandamientos.
20 Me consumo anhelando
sin cesar tus decisiones.
21 Tú reprendes a los soberbios,
maldito quien se aparte de tus mandatos.
22 Aleja de mí la burla y la mofa,
que yo guardo tus mandamientos.
23 Aunque conspiren contra mí los poderosos,
tu siervo medita tus normas.
24 Tus mandatos son mi deleite,
ellos son mis consejeros.

25 Estoy postrado en el polvo,
dame la vida según tu promesa.
26 Te conté mis avatares y me escuchaste,
enséñame tus normas.
27 Enséñame la senda de tus preceptos,
que yo meditaré tus maravillas.
28 Me estoy consumiendo de pena,
confórtame según tu promesa.
29 Aparta de mí el camino falso
y dame la gracia de tu ley.
30 Escogí el camino de la fidelidad,
he tenido presentes tus decisiones;
31 me he adherido a tus mandamientos,
Señor, no me defraudes.
32 Correré por la senda de tus mandatos
y tú alegrarás mi corazón.

33 Muéstrame, Señor, el camino de tus normas,
que yo las guardaré hasta el fin.
34 Instrúyeme para cumplir tu ley,
la respetaré de todo corazón.
35 Guíame por la senda de tus mandamientos,
porque en ella me complazco.
36 Inclina mi corazón a tus mandatos
y no hacia la riqueza.
37 Aparta mi vista de lo que es vano,
haz que viva en tu camino.
38 Cumple la promesa que hiciste
a este tu siervo que te honra.
39 Aleja de mí la burla que me inquieta,
porque son buenas tus decisiones.
40 Siento amor por tus preceptos,
por tu justicia dame vida.

41 Cólmame, Señor, de tu amor,
sálvame según tu promesa;
42 podré así replicar al que me humilla,
pues yo confío en tu palabra.
43 No apartes de mi boca la palabra sincera,
que en tus decisiones pongo mi esperanza.
44 Respetaré tu ley constantemente,
por siempre jamás la cumpliré.
45 Caminaré sin estorbos,
porque busco tus preceptos.
46 Proclamaré ante los reyes tus mandatos
sin sentir vergüenza alguna.
47 Me deleitaré en tus mandamientos
porque los amo intensamente;
48 hacia ellos alzaré mis manos,
meditando tus normas.

49 Recuerda la promesa hecha a tu siervo,
la que mantiene mi esperanza.
50 Esto me consuela cuando sufro:
que tu promesa me da vida.
51 Mucho me insultan los soberbios,
pero yo no me aparto de tu ley.
52 Recuerdo, Señor, tus decretos de antaño,
y en ellos encuentro consuelo.
53 Me invade el furor por los malvados,
por aquellos que abandonan tu ley.
54 Tus normas eran cantos para mí
cuando vivía en el destierro.
55 Señor, de noche recuerdo tu nombre
y tengo respeto por tu ley.
56 A mí me corresponde
guardar tus preceptos.

57 El Señor es mi heredad,
he prometido guardar tus palabras.
58 Te imploro de todo corazón,
apiádate de mí según tu promesa.
59 He reflexionado sobre mi conducta,
me comporto según tus mandatos.
60 Sin demorarme me he apresurado
a respetar tus mandamientos.
61 Las redes de los malvados me cercaban,
pero yo no he olvidado tu ley.
62 Me levanto en mitad de la noche
para alabarte por tus justos decretos.
63 Soy amigo de cuantos te veneran,
de los que respetan tus preceptos.
64 Tu amor, Señor, llena la tierra,
enséñame tus normas.

65 Fuiste bueno con tu siervo,
según tu promesa, Señor.
66 Enséñame el buen juicio y el saber,
que en tus mandatos yo confío.
67 Antes de haber sufrido pequé,
pero ahora respeto tu palabra.
68 Tú eres bueno y haces el bien,
enséñame tus normas.
69 Los soberbios me calumnian,
pero yo guardo sinceramente tus preceptos.
70 Su corazón es insensible,
yo, en cambio, me deleito en tu ley.
71 Me vino bien haber sufrido
para así aprender tus normas.
72 Prefiero la ley de tu boca
a miles de monedas de oro y plata.

73 Tus manos me hicieron y me formaron;
hazme entender y aprenderé tus mandatos.
74 Quienes te veneran se alegran al verme,
porque en tu palabra pongo mi esperanza.
75 Yo sé, Señor, que tus decretos son justos,
que con razón me hiciste sufrir.
76 Que sea tu amor mi consuelo,
según la promesa hecha a tu siervo.
77 Que tu piedad venga a mí y viviré,
pues tu ley hace mis delicias.
78 Que se avergüencen los soberbios,
los que sin razón me afligieron;
por mi parte, medito tus preceptos.
79 Que vengan a mí quienes te veneran,
quienes conocen tus mandatos.
80 Sea mi corazón fiel a tus normas
y no tendré que avergonzarme.

81 Yo ansío tu salvación,
en tu palabra pongo mi esperanza.
82 Se consumen mis ojos por tu promesa
y me pregunto: “¿Cuándo te apiadarás de mí?”.
83 Soy como un odre arrugado por el humo,
pero no he olvidado tus normas.
84 ¿Cuánto tiempo vivirá tu siervo?
¿Cuándo juzgarás a quienes me persiguen?
85 Me han cavado fosas los soberbios,
los que no viven de acuerdo a tu ley.
86 Todos tus mandamientos son verdad,
ayúdame, que me persiguen sin motivo.
87 En esta tierra casi me destruyen,
pero yo no abandoné tus preceptos.
88 Mantenme vivo por tu amor,
que yo respetaré los mandatos de tu boca.

89 Señor, tu palabra es eterna,
en los cielos permanece firme.
90 Tu fidelidad dura por generaciones,
tú fundaste la tierra y ella persiste.
91 Todo permanece según lo decretaste,
cuanto existe está a tu servicio.
92 Si tu ley no hiciera mis delicias,
habría perecido en mi dolor.
93 No olvidaré nunca tus preceptos,
pues con ellos me das vida.
94 Tuyo soy, sálvame,
que yo he buscado tus preceptos.
95 Los malvados pretenden destruirme,
mas yo sigo atento a tus mandatos.
96 He visto que todo lo perfecto es limitado,
pero es inabarcable tu mandato.

97 ¡Cuánto amo tu ley!
Sobre ella medito todo el día.
98 Más sabio que mis rivales me hace tu mandato,
porque él está siempre conmigo.
99 Soy más docto que todos mis maestros,
porque tus mandamientos medito.
100 Soy más sensato que los ancianos,
porque guardo tus preceptos.
101 Aparto mis pies del mal camino
para así respetar tu palabra.
102 No me desvío de tus decretos,
pues tú mismo me has instruido.
103 ¡Qué dulce a mi paladar es tu palabra,
en mi boca es más dulce que la miel!
104 Gracias a tus preceptos soy sensato,
por eso odio los senderos falsos.

105 Tu palabra es antorcha de mis pasos,
es la luz en mi sendero.
106 Hice un juramento y lo mantengo:
guardaré tus justos decretos.
107 Señor, es intenso mi dolor,
hazme vivir según tu promesa.
108 Acepta, Señor, las plegarias de mi boca
y enséñame tus decretos.
109 Siempre estoy en peligro,
pero no olvido tu ley.
110 Los malvados me tendieron una trampa,
pero yo no me aparté de tus preceptos.
111 Mi heredad perpetua
son tus mandamientos,
alegría de mi corazón.
112 He decidido cumplir tus normas,
mi recompensa será eterna.

113 Odio a los hipócritas
y amo, en cambio, tu ley.
114 Tú eres mi refugio y mi escudo,
en tu palabra pongo mi esperanza.
115 ¡Aléjense de mí, malvados,
que yo guardaré los mandatos de mi Dios!
116 Protégeme según tu promesa y viviré,
no defraudes mi esperanza.
117 Socórreme y estaré a salvo,
me entregaré siempre a tus normas.
118 Desprecias a quien se aparta de tus normas,
porque es mentira su astucia.
119 Rechazas como escoria a los malvados del país
y por eso yo amo tus mandatos.
120 Mi ser se estremece ante ti,
por tus decretos te venero.

121 He seguido la justicia y el derecho,
no me entregues a mis opresores.
122 Favorece a tu siervo,
que los soberbios no me humillen.
123 Se nublan mis ojos esperando tu auxilio,
tu promesa de justicia.
124 Trata a tu siervo de acuerdo con tu amor
y enséñame tus normas.
125 Yo soy tu siervo, instrúyeme
para que pueda conocer tus mandatos.
126 Señor, ya es tiempo de actuar:
tu ley ha sido violada.
127 Por eso amo tus mandamientos
y al oro más puro los prefiero;
128 por eso encuentro justos
todos tus preceptos
y aborrezco los senderos falsos.

129 Tus mandatos son admirables,
por eso yo los observo.
130 Explicar tu palabra es fuente de luz,
hace que aprendan los sencillos.
131 Abro mi boca y suspiro,
porque anhelo tus mandamientos.
132 Atiéndeme, apiádate de mí;
así lo haces con quienes aman tu nombre.
133 Afianza mis pasos con tu promesa,
que no me domine mal alguno.
134 Líbrame de la opresión del ser humano
y podré respetar tus decretos.
135 Que brille tu rostro sobre tu siervo,
enséñame tus normas.
136 Vierten mis ojos ríos de agua,
porque no se respeta tu ley.

137 Señor, tú eres justo,
son rectas tus decisiones.
138 Has establecido tus mandatos
con plena fidelidad y justicia.
139 Mi celo me consume,
porque olvidan mis rivales tus palabras.
140 Tu promesa es genuina,
por eso la ama tu siervo.
141 Soy pequeño y despreciado,
mas no olvido tus preceptos.
142 Tu justicia es justicia perenne,
tu ley es fuente de verdad.
143 Aunque el pesar y la angustia me invadan,
tus mandamientos son mi delicia.
144 Por siempre son justos tus mandatos,
hazme entenderlos y seguiré viviendo.

145 Clamo con todo el corazón;
respóndeme, Señor, y cumpliré tus normas.
146 Yo te invoco, sálvame
y observaré tus mandamientos.
147 Antes del alba me levanto y pido auxilio,
en tus palabras pongo mi esperanza.
148 Antes de la aurora abro mis ojos,
para así reflexionar en tu promesa.
149 Escucha mi grito por tu amor;
por tu justicia, Señor, dame vida.
150 Gentes infames se acercan,
gentes que están lejos de tu ley.
151 Pero tú, Señor, estás cerca,
todos tus mandatos son verdad.
152 Hace mucho que sé que tus mandatos
los has establecido para siempre.

153 Mira mi pesar y líbrame,
que no he olvidado tu ley.
154 Defiende mi causa, sálvame,
dame vida según tu promesa.
155 La salvación está lejos de los malvados,
pues no les preocupan tus normas.
156 Señor, tu misericordia es inmensa,
dame vida según tu justicia.
157 Muchos me persiguen y me acosan,
pero yo no me he apartado de tus normas.
158 He visto traidores que detesto,
porque no han respetado tu promesa.
159 Observa cómo amo tus preceptos;
Señor, por tu amor, dame la vida.
160 Esencia de tu palabra es la verdad,
son eternos tus justos decretos.

161 Sin razón los poderosos me persiguen,
pero lo único que yo respeto es tu palabra.
162 Me alegro tanto por tu promesa
como quien halla un gran botín.
163 Odio y detesto la mentira,
estoy enamorado de tu ley.
164 Siete veces al día te alabo
por tus justas decisiones.
165 Gozan de paz quienes aman tu ley,
no encuentran obstáculo alguno.
166 Señor, tu salvación espero,
cumplo tus mandamientos;
167 yo respeto tus mandatos
y los amo intensamente.
168 Respeto tus preceptos y mandatos,
eres testigo de toda mi conducta.

169 Señor, que mi grito llegue hasta ti,
hazme entender según tu palabra.
170 Atiende, Señor, mi súplica;
sálvame tú según tu promesa.
171 Que mis labios proclamen tu alabanza,
porque tú me enseñas tus normas.
172 Que mi lengua pregone tu promesa,
pues todos tus mandatos son justos.
173 Que tu mano venga en mi ayuda,
porque yo escogí tus preceptos.
174 Anhelo, Señor, tu salvación,
tu ley constituye mi delicia.
175 Que yo viva para alabarte,
que tus preceptos me ayuden.
176 Ando errante como oveja descarriada;
ven a buscar a tu siervo,
que no olvido tus mandatos.

La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH)

La Palabra, (versión hispanoamericana) © 2010 Texto y Edición, Sociedad Bíblica de España

Salmos 119 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Excelencias de la ley de Dios

Alef

119  Bienaventurados los perfectos de camino,
    Los que andan en la ley de Jehová.

Bienaventurados los que guardan sus testimonios,
Y con todo el corazón le buscan;

Pues no hacen iniquidad
Los que andan en sus caminos.

Tú encargaste
Que sean muy guardados tus mandamientos.

!!Ojalá fuesen ordenados mis caminos
Para guardar tus estatutos!

Entonces no sería yo avergonzado,
Cuando atendiese a todos tus mandamientos.

Te alabaré con rectitud de corazón
Cuando aprendiere tus justos juicios.

Tus estatutos guardaré;
No me dejes enteramente.

Bet

¿Con qué limpiará el joven su camino?
    Con guardar tu palabra.

10 Con todo mi corazón te he buscado;
No me dejes desviarme de tus mandamientos.

11 En mi corazón he guardado tus dichos,
Para no pecar contra ti.

12 Bendito tú, oh Jehová;
Enséñame tus estatutos.

13 Con mis labios he contado
Todos los juicios de tu boca.

14 Me he gozado en el camino de tus testimonios
Más que de toda riqueza.

15 En tus mandamientos meditaré;
Consideraré tus caminos.

16 Me regocijaré en tus estatutos;
No me olvidaré de tus palabras.

Guímel

17 Haz bien a tu siervo; que viva,
    Y guarde tu palabra.

18 Abre mis ojos, y miraré
Las maravillas de tu ley.

19 Forastero soy yo en la tierra;
No encubras de mí tus mandamientos.

20 Quebrantada está mi alma de desear
Tus juicios en todo tiempo.

21 Reprendiste a los soberbios, los malditos,
Que se desvían de tus mandamientos.

22 Aparta de mí el oprobio y el menosprecio,
Porque tus testimonios he guardado.

23 Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí;
Mas tu siervo meditaba en tus estatutos,

24 Pues tus testimonios son mis delicias
Y mis consejeros.

Dálet

25 Abatida hasta el polvo está mi alma;
    Vivifícame según tu palabra.

26 Te he manifestado mis caminos, y me has respondido;
Enséñame tus estatutos.

27 Hazme entender el camino de tus mandamientos,
Para que medite en tus maravillas.

28 Se deshace mi alma de ansiedad;
Susténtame según tu palabra.

29 Aparta de mí el camino de la mentira,
Y en tu misericordia concédeme tu ley.

30 Escogí el camino de la verdad;
He puesto tus juicios delante de mí.

31 Me he apegado a tus testimonios;
Oh Jehová, no me averg:uences.

32 Por el camino de tus mandamientos correré,
Cuando ensanches mi corazón.

He

33 Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos,
    Y lo guardaré hasta el fin.

34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley,
Y la cumpliré de todo corazón.

35 Guíame por la senda de tus mandamientos,
Porque en ella tengo mi voluntad.

36 Inclina mi corazón a tus testimonios,
Y no a la avaricia.

37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad;
Avívame en tu camino.

38 Confirma tu palabra a tu siervo,
Que te teme.

39 Quita de mí el oprobio que he temido,
Porque buenos son tus juicios.

40 He aquí yo he anhelado tus mandamientos;
Vivifícame en tu justicia.

Vau

41 Venga a mí tu misericordia, oh Jehová;
    Tu salvación, conforme a tu dicho.

42 Y daré por respuesta a mi avergonzador,
Que en tu palabra he confiado.

43 No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad,
Porque en tus juicios espero.

44 Guardaré tu ley siempre,
Para siempre y eternamente.

45 Y andaré en libertad,
Porque busqué tus mandamientos.

46 Hablaré de tus testimonios delante de los reyes,
Y no me avergonzaré;

47 Y me regocijaré en tus mandamientos,
Los cuales he amado.

48 Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé,
Y meditaré en tus estatutos.

Zain

49 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo,
    En la cual me has hecho esperar.

50 Ella es mi consuelo en mi aflicción,
Porque tu dicho me ha vivificado.

51 Los soberbios se burlaron mucho de mí,
Mas no me he apartado de tu ley.

52 Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos,
Y me consolé.

53 Horror se apoderó de mí a causa de los inicuos
Que dejan tu ley.

54 Cánticos fueron para mí tus estatutos
En la casa en donde fui extranjero.

55 Me acordé en la noche de tu nombre, oh Jehová,
Y guardé tu ley.

56 Estas bendiciones tuve
Porque guardé tus mandamientos.

Chet

57 Mi porción es Jehová;
    He dicho que guardaré tus palabras.

58 Tu presencia supliqué de todo corazón;
Ten misericordia de mí según tu palabra.

59 Consideré mis caminos,
Y volví mis pies a tus testimonios.

60 Me apresuré y no me retardé
En guardar tus mandamientos.

61 Compañías de impíos me han rodeado,
Mas no me he olvidado de tu ley.

62 A medianoche me levanto para alabarte
Por tus justos juicios.

63 Compañero soy yo de todos los que te temen
Y guardan tus mandamientos.

64 De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra;
Enséñame tus estatutos.

Tet

65 Bien has hecho con tu siervo,
    Oh Jehová, conforme a tu palabra.

66 Enséñame buen sentido y sabiduría,
Porque tus mandamientos he creído.

67 Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba;
Mas ahora guardo tu palabra.

68 Bueno eres tú, y bienhechor;
Enséñame tus estatutos.

69 Contra mí forjaron mentira los soberbios,
Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.

70 Se engrosó el corazón de ellos como sebo,
Mas yo en tu ley me he regocijado.

71 Bueno me es haber sido humillado,
Para que aprenda tus estatutos.

72 Mejor me es la ley de tu boca
Que millares de oro y plata.

Yod

73 Tus manos me hicieron y me formaron;
    Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.

74 Los que te temen me verán, y se alegrarán,
Porque en tu palabra he esperado.

75 Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos,
Y que conforme a tu fidelidad me afligiste.

76 Sea ahora tu misericordia para consolarme,
Conforme a lo que has dicho a tu siervo.

77 Vengan a mí tus misericordias, para que viva,
Porque tu ley es mi delicia.

78 Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado;
Pero yo meditaré en tus mandamientos.

79 Vuélvanse a mí los que te temen
Y conocen tus testimonios.

80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos,
Para que no sea yo avergonzado.

Caf

81 Desfallece mi alma por tu salvación,
    Mas espero en tu palabra.

82 Desfallecieron mis ojos por tu palabra,
Diciendo: ¿Cuándo me consolarás?

83 Porque estoy como el odre al humo;
Pero no he olvidado tus estatutos.

84 ¿Cuántos son los días de tu siervo?
¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?

85 Los soberbios me han cavado hoyos;
Mas no proceden según tu ley.

86 Todos tus mandamientos son verdad;
Sin causa me persiguen; ayúdame.

87 Casi me han echado por tierra,
Pero no he dejado tus mandamientos.

88 Vivifícame conforme a tu misericordia,
Y guardaré los testimonios de tu boca.

Lámed

89 Para siempre, oh Jehová,
    Permanece tu palabra en los cielos.

90 De generación en generación es tu fidelidad;
Tú afirmaste la tierra, y subsiste.

91 Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy,
Pues todas ellas te sirven.

92 Si tu ley no hubiese sido mi delicia,
Ya en mi aflicción hubiera perecido.

93 Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos,
Porque con ellos me has vivificado.

94 Tuyo soy yo, sálvame,
Porque he buscado tus mandamientos.

95 Los impíos me han aguardado para destruirme;
Mas yo consideraré tus testimonios.

96 A toda perfección he visto fin;
Amplio sobremanera es tu mandamiento.

Mem

97 !!Oh, cuánto amo yo tu ley!
    Todo el día es ella mi meditación.

98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos,
Porque siempre están conmigo.

99 Más que todos mis enseñadores he entendido,
Porque tus testimonios son mi meditación.

100 Más que los viejos he entendido,
Porque he guardado tus mandamientos;

101 De todo mal camino contuve mis pies,
Para guardar tu palabra.

102 No me aparté de tus juicios,
Porque tú me enseñaste.

103 !!Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!
Más que la miel a mi boca.

104 De tus mandamientos he adquirido inteligencia;
Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.

Nun

105 Lámpara es a mis pies tu palabra,
    Y lumbrera a mi camino.

106 Juré y ratifiqué
Que guardaré tus justos juicios.

107 Afligido estoy en gran manera;
Vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra.

108 Te ruego, oh Jehová, que te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca,
Y me enseñes tus juicios.

109 Mi vida está de continuo en peligro,
Mas no me he olvidado de tu ley.

110 Me pusieron lazo los impíos,
Pero yo no me desvié de tus mandamientos.

111 Por heredad he tomado tus testimonios para siempre,
Porque son el gozo de mi corazón.

112 Mi corazón incliné a cumplir tus estatutos
De continuo, hasta el fin.

Sámec

113 Aborrezco a los hombres hipócritas;
    Mas amo tu ley.

114 Mi escondedero y mi escudo eres tú;
En tu palabra he esperado.

115 Apartaos de mí, malignos,
Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.

116 Susténtame conforme a tu palabra, y viviré;
Y no quede yo avergonzado de mi esperanza.

117 Sosténme, y seré salvo,
Y me regocijaré siempre en tus estatutos.

118 Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos,
Porque su astucia es falsedad.

119 Como escorias hiciste consumir a todos los impíos de la tierra;
Por tanto, yo he amado tus testimonios.

120 Mi carne se ha estremecido por temor de ti,
Y de tus juicios tengo miedo.

Ayin

121 Juicio y justicia he hecho;
    No me abandones a mis opresores.

122 Afianza a tu siervo para bien;
No permitas que los soberbios me opriman.

123 Mis ojos desfallecieron por tu salvación,
Y por la palabra de tu justicia.

124 Haz con tu siervo según tu misericordia,
Y enséñame tus estatutos.

125 Tu siervo soy yo, dame entendimiento
Para conocer tus testimonios.

126 Tiempo es de actuar, oh Jehová,
Porque han invalidado tu ley.

127 Por eso he amado tus mandamientos
Más que el oro, y más que oro muy puro.

128 Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas,
Y aborrecí todo camino de mentira.

Pe

129 Maravillosos son tus testimonios;
    Por tanto, los ha guardado mi alma.

130 La exposición de tus palabras alumbra;
Hace entender a los simples.

131 Mi boca abrí y suspiré,
Porque deseaba tus mandamientos.

132 Mírame, y ten misericordia de mí,
Como acostumbras con los que aman tu nombre.

133 Ordena mis pasos con tu palabra,
Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.

134 Líbrame de la violencia de los hombres,
Y guardaré tus mandamientos.

135 Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo,
Y enséñame tus estatutos.

136 Ríos de agua descendieron de mis ojos,
Porque no guardaban tu ley.

Tsade

137 Justo eres tú, oh Jehová,
    Y rectos tus juicios.

138 Tus testimonios, que has recomendado,
Son rectos y muy fieles.

139 Mi celo me ha consumido,
Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.

140 Sumamente pura es tu palabra,
Y la ama tu siervo.

141 Pequeño soy yo, y desechado,
Mas no me he olvidado de tus mandamientos.

142 Tu justicia es justicia eterna,
Y tu ley la verdad.

143 Aflicción y angustia se han apoderado de mí,
Mas tus mandamientos fueron mi delicia.

144 Justicia eterna son tus testimonios;
Dame entendimiento, y viviré.

Cof

145 Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová,
    Y guardaré tus estatutos.

146 A ti clamé; sálvame,
Y guardaré tus testimonios.

147 Me anticipé al alba, y clamé;
Esperé en tu palabra.

148 Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche,
Para meditar en tus mandatos.

149 Oye mi voz conforme a tu misericordia;
Oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio.

150 Se acercaron a la maldad los que me persiguen;
Se alejaron de tu ley.

151 Cercano estás tú, oh Jehová,
Y todos tus mandamientos son verdad.

152 Hace ya mucho que he entendido tus testimonios,
Que para siempre los has establecido.

Resh

153 Mira mi aflicción, y líbrame,
    Porque de tu ley no me he olvidado.

154 Defiende mi causa, y redímeme;
Vivifícame con tu palabra.

155 Lejos está de los impíos la salvación,
Porque no buscan tus estatutos.

156 Muchas son tus misericordias, oh Jehová;
Vivifícame conforme a tus juicios.

157 Muchos son mis perseguidores y mis enemigos,
Mas de tus testimonios no me he apartado.

158 Veía a los prevaricadores, y me disgustaba,
Porque no guardaban tus palabras.

159 Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos;
Vivifícame conforme a tu misericordia.

160 La suma de tu palabra es verdad,
Y eterno es todo juicio de tu justicia.

Sin

161 Príncipes me han perseguido sin causa,
    Pero mi corazón tuvo temor de tus palabras.

162 Me regocijo en tu palabra
Como el que halla muchos despojos.

163 La mentira aborrezco y abomino;
Tu ley amo.

164 Siete veces al día te alabo
A causa de tus justos juicios.

165 Mucha paz tienen los que aman tu ley,
Y no hay para ellos tropiezo.

166 Tu salvación he esperado, oh Jehová,
Y tus mandamientos he puesto por obra.

167 Mi alma ha guardado tus testimonios,
Y los he amado en gran manera.

168 He guardado tus mandamientos y tus testimonios,
Porque todos mis caminos están delante de ti.

Tau

169 Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová;
    Dame entendimiento conforme a tu palabra.

170 Llegue mi oración delante de ti;
Líbrame conforme a tu dicho.

171 Mis labios rebosarán alabanza
Cuando me enseñes tus estatutos.

172 Hablará mi lengua tus dichos,
Porque todos tus mandamientos son justicia.

173 Esté tu mano pronta para socorrerme,
Porque tus mandamientos he escogido.

174 He deseado tu salvación, oh Jehová,
Y tu ley es mi delicia.

175 Viva mi alma y te alabe,
Y tus juicios me ayuden.

176 Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo,
Porque no me he olvidado de tus mandamientos.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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