La mujer montada en la bestia

17 Uno de los siete ángeles que tenían las siete copas se me acercó y me dijo: «Ven, y te mostraré el castigo de la gran prostituta que está sentada sobre muchas aguas. Con ella cometieron adulterio los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su inmoralidad».

Luego el ángel me llevó en el Espíritu a un desierto. Allí vi a una mujer montada en una bestia escarlata. La bestia estaba cubierta de nombres blasfemos contra Dios, y tenía siete cabezas y diez cuernos. La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada con oro, piedras preciosas y perlas. Tenía en la mano una copa de oro llena de abominaciones y de la inmundicia de sus adulterios. En la frente llevaba escrito un nombre misterioso:

la gran babilonia

madre de las prostitutas

y de las abominables idolatrías de la tierra.

Vi que la mujer se había emborrachado con la sangre de los santos y de los mártires de Jesús.

Al verla, quedé sumamente asombrado. Entonces el ángel me dijo: «¿Por qué te asombras? Yo te explicaré el misterio de esa mujer y de la bestia de siete cabezas y diez cuernos en la que va montada. La bestia que has visto es la que antes era, pero ya no es, y está a punto de subir del abismo, pero va rumbo a la destrucción. Los habitantes de la tierra, cuyos nombres, desde la creación del mundo, no han sido escritos en el libro de la vida, se asombrarán al ver a la bestia, porque antes era, pero ya no es, y sin embargo reaparecerá.

»¡En esto consisten[a] el entendimiento y la sabiduría! Las siete cabezas son siete colinas sobre las que está sentada esa mujer. 10 También son siete reyes: cinco han caído, uno está gobernando, el otro no ha llegado todavía; pero, cuando llegue, es preciso que dure poco tiempo. 11 La bestia, que antes era, pero ya no es, es el octavo rey. Está incluido entre los siete, y va rumbo a la destrucción.

12 »Los diez cuernos que has visto son diez reyes que todavía no han comenzado a reinar, pero que por una hora recibirán autoridad como reyes, junto con la bestia. 13 Estos tienen un mismo propósito, que es poner su poder y autoridad a disposición de la bestia. 14 Le harán la guerra al Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque es Señor de señores y Rey de reyes, y los que están con él son sus llamados, sus escogidos y sus fieles».

15 Además el ángel me dijo: «Las aguas que has visto, donde está sentada la prostituta, son pueblos, multitudes, naciones y lenguas. 16 Los diez cuernos y la bestia que has visto le cobrarán odio a la prostituta. Causarán su ruina y la dejarán desnuda; devorarán su cuerpo y la destruirán con fuego, 17 porque Dios les ha puesto en el corazón que lleven a cabo su divino propósito. Por eso, y de común acuerdo, ellos le entregarán a la bestia el poder que tienen de gobernar, hasta que se cumplan las palabras de Dios. 18 La mujer que has visto es aquella gran ciudad que tiene poder de gobernar sobre los reyes de la tierra».

Footnotes

  1. 17:9 En esto consisten. Alt. Aquí se verán.

Condenación de la gran ramera

17 Uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, vino y me dijo: «Ven acá, y te mostraré el castigo para la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas.(A) Con ella han adulterado los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se han embriagado con el vino de su inmoralidad sexual.»(B) Después el ángel me llevó en el Espíritu al desierto, y allí vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos,(C) y estaba llena de nombres blasfemos. La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y portaba adornos de oro, piedras preciosas y perlas. En la mano tenía una copa de oro,(D) la cual rebosaba de cosas detestables y de la inmundicia de su inmoralidad sexual. Inscrito en la frente ostentaba un nombre, cuyo sentido era un misterio: «La gran Babilonia, madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra.» Vi que la mujer estaba ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los testigos de Jesús. Al verla, quedé muy asombrado.

Pero el ángel me dijo: «¿Por qué te asombras? Yo te voy a decir cuál es el misterio de la mujer, y de la bestia en que viene, la bestia de siete cabezas y diez cuernos. La bestia que has visto, era pero ya no es; y está a punto de subir del abismo(E) para ir a la perdición. Los habitantes de la tierra, cuyos nombres no están inscritos en el libro de la vida(F) desde la fundación del mundo, se asombrarán al ver que la bestia era y ya no es, pero que reaparecerá. Aquí se verá la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, 10 y son también siete reyes. Cinco de ellos ya no reinan; uno está reinando, y el otro aún no ha llegado; pero cuando venga, es preciso que reine algún tiempo. 11 La bestia que era y ya no es, es también el octavo rey; y es uno de los siete, y va camino a la perdición. 12 Los diez cuernos que has visto, son diez reyes(G) que aún no han empezado a reinar; pero recibirán autoridad para reinar toda una hora, junto con la bestia. 13 El propósito de estos reyes es el mismo, que es el de entregar a la bestia su poder y autoridad. 14 Pelearán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y a los que están con él se les llama “elegidos” y “fieles”.»

15 El ángel también me dijo: «Las aguas que has visto, donde está sentada la ramera, son multitud de pueblos, naciones y lenguas. 16 Y los diez cuernos y la bestia que viste aborrecerán a la ramera y la dejarán abandonada y desnuda; devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego. 17 Dios ha puesto en el corazón de ellos el ejecutar lo que él se ha propuesto hacer: se pondrán de acuerdo, y entregarán su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios. 18 La mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.»

La condenación de la gran ramera

17 Y uno (A) de los siete ángeles(B) que tenían las siete copas[a](C), vino y habló conmigo, diciendo: Ven; te mostraré el juicio(D) de la gran ramera(E) que está sentada sobre muchas aguas(F); con ella los reyes de la tierra(G) cometieron actos inmorales, y los moradores de la tierra(H) fueron embriagados(I) con el vino de su inmoralidad. Y me llevó(J) en el Espíritu[b](K) a un desierto(L); y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata(M), llena de nombres blasfemos(N), y que tenía siete cabezas y diez cuernos(O). La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata(P), y adornada con oro, piedras preciosas[c] y perlas, y tenía en la mano una copa de oro llena de abominaciones(Q) y de las inmundicias de su inmoralidad, y sobre su frente había un nombre escrito, un misterio(R): BABILONIA LA GRANDE(S), LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA(T). Y vi a la mujer ebria de la sangre de los santos(U), y de la sangre de los testigos de Jesús. Y al verla, me asombré grandemente[d]. Y el ángel me dijo: ¿Por qué te has asombrado? Yo te diré el misterio de la mujer y de la bestia(V) que la lleva, la que tiene las siete cabezas y los diez cuernos(W). La bestia que viste, era y no es(X), y está para subir(Y) del abismo(Z) e ir a la destrucción[e](AA). Y los moradores de la tierra(AB), cuyos nombres no se han escrito en el libro de la vida(AC) desde la fundación del mundo(AD), se asombrarán(AE) al ver la bestia que era y no es(AF), y que vendrá. Aquí está la mente que tiene sabiduría[f](AG). Las siete cabezas son siete montes(AH) sobre los que se sienta la mujer; 10 y son siete reyes(AI); cinco han caído, uno es y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que permanezca un poco de tiempo. 11 Y la bestia que era y no es(AJ), es el octavo rey, y es uno de los siete y va a la destrucción[g](AK). 12 Y los diez cuernos que viste son diez reyes(AL) que todavía no han recibido reino, pero que por una hora(AM) reciben autoridad como reyes con la bestia. 13 Estos tienen un mismo propósito(AN), y entregarán su poder y autoridad a la bestia. 14 Estos pelearán contra el Cordero(AO), y el Cordero los vencerá(AP), porque Él es Señor de señores(AQ) y Rey de reyes(AR), y los que están con Él(AS) son llamados, escogidos y fieles(AT). 15 Y me dijo*: Las aguas que viste(AU) donde se sienta la ramera, son pueblos, multitudes, naciones y lenguas(AV). 16 Y los diez cuernos que viste(AW) y la bestia, estos odiarán a la ramera y la dejarán[h] desolada(AX) y desnuda(AY), y comerán sus carnes(AZ) y la quemarán con fuego(BA); 17 porque Dios ha puesto en sus corazones(BB) el ejecutar su propósito: que tengan ellos[i] un propósito unánime(BC), y den[j] su reino a la bestia hasta que las palabras de Dios se cumplan(BD). 18 Y la mujer que viste es la gran ciudad(BE), que reina[k] sobre los reyes de la tierra.

Footnotes

  1. Apocalipsis 17:1 O, los siete tazones
  2. Apocalipsis 17:3 O, en espíritu
  3. Apocalipsis 17:4 O, piedra preciosa
  4. Apocalipsis 17:6 Lit., con gran asombro
  5. Apocalipsis 17:8 O, perdición
  6. Apocalipsis 17:9 Algunas versiones traducen: Esto, para la mente que tenga sabiduría:
  7. Apocalipsis 17:11 O, perdición
  8. Apocalipsis 17:16 Lit., la harán
  9. Apocalipsis 17:17 Lit., y ejecutar
  10. Apocalipsis 17:17 Lit., y dar
  11. Apocalipsis 17:18 Lit., que tiene un reino

La caída de Babilonia

18 Después de esto vi a otro ángel que bajaba del cielo. Tenía mucho poder, y la tierra se iluminó con su resplandor. Gritó a gran voz:

«¡Ha caído! ¡Ha caído la gran Babilonia!
    Se ha convertido en morada de demonios
y en guarida de todo espíritu maligno,
    en nido de toda ave impura y detestable.
Porque todas las naciones han bebido
    el excitante vino de su adulterio;
los reyes de la tierra cometieron adulterio con ella,
    y los comerciantes de la tierra se enriquecieron
    a costa de lo que ella despilfarraba en sus lujos».

Luego oí otra voz del cielo que decía:

«Salgan de ella, pueblo mío,
    para que no sean cómplices de sus pecados,
    ni los alcance ninguna de sus plagas;
pues sus pecados se han amontonado hasta el cielo,
    y de sus injusticias se ha acordado Dios.
Páguenle con la misma moneda;
    denle el doble de lo que ha cometido,
y en la misma copa en que ella preparó bebida
    mézclenle una doble porción.
En la medida en que ella se entregó a la vanagloria y al arrogante lujo
    denle tormento y aflicción;
porque en su corazón se jacta:
    “Estoy sentada como reina;
    no soy viuda ni sufriré jamás”.
Por eso, en un solo día le sobrevendrán sus plagas:
    pestilencia, aflicción y hambre.
Será consumida por el fuego,
    porque poderoso es el Señor Dios que la juzga».

Cuando los reyes de la tierra que cometieron adulterio con ella y compartieron su lujo vean el humo del fuego que la consume, llorarán de dolor por ella. 10 Aterrorizados al ver semejante castigo, se mantendrán a distancia y gritarán:

«¡Ay! ¡Ay de ti, la gran ciudad,
    Babilonia, ciudad poderosa,
porque en una sola hora ha llegado tu juicio!»

11 Los comerciantes de la tierra llorarán y harán duelo por ella, porque ya no habrá quien les compre sus mercaderías: 12 artículos de oro, plata, piedras preciosas y perlas; lino fino, púrpura, telas de seda y escarlata; toda clase de maderas de cedro; los más variados objetos, hechos de marfil, de madera preciosa, de bronce, de hierro y de mármol; 13 cargamentos de canela y especias aromáticas; de incienso, mirra y perfumes; de vino y aceite; de harina refinada y trigo; de ganado vacuno y de corderos; de caballos y carruajes; y hasta de seres humanos, vendidos como esclavos.

14 Y dirán: «Se ha apartado de ti el fruto que con toda el alma codiciabas. Has perdido todas tus cosas suntuosas y espléndidas, y nunca las recuperarás». 15 Los comerciantes que vendían estas mercaderías y se habían enriquecido a costa de ella se mantendrán a distancia, aterrorizados al ver semejante castigo. Llorarán y harán lamentación:

16 «¡Ay! ¡Ay de la gran ciudad,
    vestida de lino fino, de púrpura y escarlata,
    y adornada con oro, piedras preciosas y perlas,
17 porque en una sola hora ha quedado destruida toda tu riqueza!»

Todos los capitanes de barco, los pasajeros, los marineros y todos los que viven del mar se detendrán a lo lejos. 18 Al ver el humo del fuego que la consume, exclamarán: «¿Hubo jamás alguna ciudad como esta gran ciudad?» 19 Harán duelo,[a] llorando y lamentándose a gritos:

«¡Ay! ¡Ay de la gran ciudad,
    con cuya opulencia se enriquecieron
    todos los dueños de flotas navieras!
¡En una sola hora ha quedado destruida!
20 ¡Alégrate, oh cielo, por lo que le ha sucedido!
    ¡Alégrense también ustedes, santos, apóstoles y profetas!,
porque Dios, al juzgarla,
    les ha hecho justicia a ustedes».

21 Entonces un ángel poderoso levantó una piedra del tamaño de una gran rueda de molino, y la arrojó al mar diciendo:

«Así también tú, Babilonia, gran ciudad,
    serás derribada con la misma violencia,
    y desaparecerás de la faz de la tierra.
22 Jamás volverá a oírse en ti
    la música de los cantantes
    y de arpas, flautas y trompetas.
Jamás volverá a hallarse en ti
    ningún tipo de artesano.
Jamás volverá a oírse en ti
    el ruido de la rueda de molino.
23 Jamás volverá a brillar en ti
    la luz de ninguna lámpara.
Jamás volverá a sentirse en ti
    el regocijo de las nupcias.[b]
Porque tus comerciantes
    eran los magnates del mundo,
porque con tus hechicerías
    engañaste a todas las naciones,
24 porque en ti se halló sangre de profetas y de santos,
    y de todos los que han sido asesinados en la tierra».

Footnotes

  1. 18:19 Harán duelo. Lit. Se echaron polvo en la cabeza.
  2. 18:23 el regocijo de las nupcias. Lit. la voz del novio y de la novia.

La caída de Babilonia

18 Después de esto vi que otro ángel bajaba del cielo; el poder que tenía era muy grande, y su gloria iluminaba la tierra. El ángel gritó con fuerte voz: «¡Ya ha caído! ¡Ya ha caído la gran Babilonia!(A) Se ha convertido en refugio de demonios, en guarida de todo espíritu impuro; ¡está habitada de toda clase de aves inmundas y aborrecibles!(B) Todas las naciones han bebido del ardiente vino de su inmoralidad sexual.(C) Los reyes de la tierra han tenido relaciones sexuales con ella, y los comerciantes de la tierra se han enriquecido gracias a su impresionante prosperidad.» Oí entonces otra voz del cielo, que decía: «Ustedes, los de mi pueblo, salgan de esa ciudad(D) para que no participen de sus pecados ni reciban parte de sus plagas; pues son tantos sus pecados que llegan hasta el cielo,(E) y Dios ha tomado en cuenta sus injusticias. ¡Páguenle ustedes con la misma moneda!(F) ¡Denle a beber en la misma copa el doble de la bebida que ella preparó! ¡Páguenle con tantos tormentos y llanto como el esplendor y las riquezas en que ha vivido! Porque en su corazón dice: “Estoy en mi trono de reina; no soy viuda, y jamás experimentaré el sufrimiento.” Por eso, en un mismo día le sobrevendrán estas tres plagas:(G) la muerte, el llanto y el hambre. Y será consumida por el fuego, porque Dios, el Señor, que la juzga, es poderoso.»

Entonces los reyes de la tierra, los que con ella adulteraron y vivieron en deleites, llorarán y harán lamentación cuando vean el humo de su incendio. 10 Sentirán miedo al ver su tormento, y desde lejos dirán: «¡Ay de ti, la grande y poderosa ciudad de Babilonia! ¡Ay de ti, porque en el preciso momento llegó tu castigo!»(H)

11 Y los comerciantes de la tierra llorarán y harán lamentación por ella, porque ya nadie les comprará sus mercaderías 12 ni sus cargamentos de oro, plata, piedras preciosas, perlas, telas de lino fino y seda, de color púrpura y rojo, y toda clase de madera aromática, toda clase de objetos de marfil, y maderas preciosas, cobre, hierro y mármol; 13 canela, especias aromáticas, incienso, mirra, perfumes, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos y carros, y aun esclavos, que son vidas humanas.

14 «Los frutos que tanto deseabas se han alejado de ti. Has perdido todas las cosas exquisitas y espléndidas, y jamás las recuperarás.» 15 Eso dirán los que comerciaban con todo esto, y que se enriquecieron a costa de ella. A la distancia, por temor a su tormento, llorarán y harán lamentación, 16 y dirán: «¡Ay de ti, ay de ti, la gran ciudad, que te vestías de lino fino, de púrpura y de escarlata, y que te adornabas con oro, piedras preciosas y perlas! 17 ¡En una sola hora han sido consumidas tantas riquezas!» Todos los capitanes de barco, y los que viajan en naves, y los marineros, y los que trabajan en el mar, se quedaron a la distancia 18 y, al ver el humo de su incendio, exclamaron: «¿Qué otra ciudad podía compararse a esta gran ciudad?» 19 Y se echaron polvo sobre la cabeza, y entre llanto y lamentos exclamaron: «¡Ay de ti, la gran ciudad! ¡Ay de ti, donde todos los que tenían naves en el mar se hicieron ricos con su riqueza! ¡En el momento preciso has sido asolada!(I) 20 ¡Alégrate de ella, cielo!(J) ¡Y alégrense ustedes, santos, apóstoles y profetas, porque en ella Dios les ha hecho justicia!»

21 Entonces un ángel poderoso levantó una piedra, tan grande como una piedra de molino, y mientras la arrojaba al mar decía: «Con este mismo ímpetu serás derribada, gran ciudad de Babilonia,(K) y nunca más se sabrá de ti.(L) 22 Nunca más volverá a oírse en ti la música del arpa, de la flauta y de la trompeta;(M) nunca más habrá en ti artífices de ningún oficio, ni volverá a oírse en ti el ruido de la piedra del molino. 23 No volverá a alumbrar en ti ninguna lámpara, ni volverá a oírse la voz del esposo o de la esposa.(N) Tus comerciantes eran los grandes personajes de la tierra, y con tus hechicerías engañaste a todas las naciones. 24 Fue en ti donde se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido asesinados en la tierra.»(O)

La caída de Babilonia

18 Después de esto vi a otro ángel(A) descender del cielo(B), que tenía gran poder, y la tierra fue iluminada con su gloria(C). Y clamó con potente voz, diciendo: ¡Cayó, cayó la gran Babilonia(D)! Se ha convertido en habitación de demonios(E), en guarida[a] de todo espíritu inmundo(F) y en guarida[b] de toda ave inmunda y aborrecible. Porque todas las naciones han bebido del[c] vino de la pasión[d] de su inmoralidad(G), y los reyes de la tierra(H) han cometido actos inmorales con ella, y los mercaderes de la tierra(I) se han enriquecido con la riqueza[e] de su sensualidad[f](J).

Y oí otra voz del cielo que decía: Salid de ella, pueblo mío(K), para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis de sus plagas; porque sus pecados se han amontonado[g] hasta el cielo(L), y Dios se ha acordado de sus iniquidades(M). Pagadle tal como ella ha pagado(N), y devolvedle[h] doble según sus obras; en la copa que ella ha preparado(O), preparad[i] el doble para ella. Cuanto ella se glorificó a sí misma(P) y vivió sensualmente[j](Q), así[k] dadle tormento y duelo[l], porque dice en su corazón: «Yo estoy sentada como reina(R), y no soy viuda y nunca veré duelo[m]». Por eso, en un solo día(S), vendrán sus plagas: muerte, duelo[n] y hambre, y será quemada con fuego(T); porque el Señor Dios que la juzga es poderoso[o](U). Y los reyes de la tierra(V) que cometieron actos de inmoralidad y vivieron sensualmente[p](W) con ella, llorarán y se lamentarán(X) por ella cuando vean el humo de su incendio(Y), 10 mirando de pie desde lejos(Z) por causa del temor de su tormento, y diciendo: «¡Ay, ay(AA), la gran ciudad, Babilonia(AB), la ciudad fuerte!, porque en una hora(AC) ha llegado tu juicio». 11 Y los mercaderes de la tierra(AD) lloran y se lamentan(AE) por ella, porque ya nadie compra sus mercaderías[q]: 12 cargamentos de oro, plata, piedras preciosas[r], perlas, lino fino, púrpura, seda y escarlata(AF); toda clase de maderas olorosas[s] y todo objeto de marfil y todo objeto hecho de maderas preciosas, bronce, hierro y mármol; 13 y canela, especias aromáticas[t], incienso, perfume, mirra, vino, aceite de oliva; y flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos, carros, esclavos[u] y vidas humanas[v](AG). 14 Y el fruto que tanto has anhelado[w] se ha apartado de ti, y todas las cosas que eran lujosas y espléndidas se han alejado[x] de ti, y nunca más las hallarán. 15 Los mercaderes(AH) de estas cosas(AI) que se enriquecieron a costa de ella, se pararán lejos(AJ) a causa del temor de su tormento, llorando y lamentándose, 16 diciendo: «¡Ay, ay(AK), la gran ciudad(AL), que estaba vestida de lino fino, púrpura y escarlata(AM), y adornada de oro, piedras preciosas y perlas[y]!, 17 porque en una hora(AN) ha sido arrasada(AO) tanta riqueza». Y todos los capitanes, pasajeros[z] y marineros, y todos los que viven del mar(AP), se pararon a lo lejos(AQ), 18 y al ver el humo de su incendio(AR) gritaban(AS), diciendo: «¿Qué ciudad es semejante(AT) a la gran ciudad(AU)?». 19 Y echaron polvo sobre sus cabezas(AV), y gritaban, llorando y lamentándose, diciendo: «¡Ay, ay(AW), la gran ciudad en la cual todos los que tenían naves en el mar se enriquecieron a costa de sus riquezas(AX)!, porque en una hora(AY) ha sido asolada(AZ)». 20 Regocíjate sobre ella(BA), cielo, y también vosotros, santos, apóstoles y profetas(BB), porque Dios ha pronunciado juicio(BC) por vosotros contra ella[aa].

21 Entonces un ángel poderoso[ab](BD) tomó una piedra, como una gran piedra de molino(BE), y la arrojó al mar, diciendo: Así será derribada con violencia Babilonia, la gran ciudad(BF), y nunca más será hallada(BG). 22 Y el sonido de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros(BH) no se oirá más en ti; ni artífice de oficio alguno se hallará más en ti; ni ruido de molino(BI) se oirá más en ti; 23 luz de lámpara no alumbrará más en ti; tampoco la voz del novio[ac] y de la novia[ad](BJ) se oirá más en ti; porque tus mercaderes(BK) eran los grandes de la tierra, pues todas las naciones fueron engañadas por tus hechicerías(BL). 24 Y en ella fue hallada la sangre de los profetas, de los santos(BM) y de todos los que habían sido muertos sobre la tierra(BN).

Footnotes

  1. Apocalipsis 18:2 O, prisión
  2. Apocalipsis 18:2 O, prisión
  3. Apocalipsis 18:3 Algunos mss. antiguos dicen: caído por el
  4. Apocalipsis 18:3 Lit., furor
  5. Apocalipsis 18:3 Lit., el poder
  6. Apocalipsis 18:3 O, lujo
  7. Apocalipsis 18:5 Lit., juntado
  8. Apocalipsis 18:6 Lit., dobladle el
  9. Apocalipsis 18:6 Lit., mezclado, mezclad
  10. Apocalipsis 18:7 O, lujosamente
  11. Apocalipsis 18:7 Lit., de la misma manera
  12. Apocalipsis 18:7 O, llanto
  13. Apocalipsis 18:7 O, llanto
  14. Apocalipsis 18:8 O, llanto
  15. Apocalipsis 18:8 O, fuerte
  16. Apocalipsis 18:9 O, lujosamente
  17. Apocalipsis 18:11 O, su cargamento
  18. Apocalipsis 18:12 Lit., piedra preciosa
  19. Apocalipsis 18:12 O, cidros
  20. Apocalipsis 18:13 Lit., amomo
  21. Apocalipsis 18:13 Lit., cuerpos
  22. Apocalipsis 18:13 Lit., almas de hombres
  23. Apocalipsis 18:14 Lit., del deseo de tu alma
  24. Apocalipsis 18:14 O, perecido
  25. Apocalipsis 18:16 Lit., piedra preciosa y perla
  26. Apocalipsis 18:17 Lit., los que navegan a cualquier parte
  27. Apocalipsis 18:20 Lit., juzgado vuestro juicio de ella
  28. Apocalipsis 18:21 O, fuerte
  29. Apocalipsis 18:23 O, desposado
  30. Apocalipsis 18:23 O, desposada