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Job 35-37Traducción en lenguaje actual (TLA)

Tercera participación de Elihú

35 Elihú siguió diciendo:

«Job, tú crees tener razón,
y ante Dios dices ser inocente;
hasta te atreves a reprocharle:

“¿De qué me sirvió
no haber hecho nada malo?”

»Escucha bien lo que voy a decirte
a ti y a los que son como tú.
Mira las nubes y el cielo;
mira lo alto que están.
A Dios no le afecta en nada
que te pases la vida pecando.
Y aun suponiendo que no peques,
Dios no se beneficia en nada.
¡El daño o el beneficio
de que peques o no peques
es para los que viven contigo!

»Hay tanta maldad en el mundo
que la gente pide ayuda;
pide ser librada de los poderosos.
10 ¡Pero nadie pregunta por Dios,
que por las noches nos da fuerzas!
¡Nadie pregunta por el Creador,
11 que nos hace más sabios
que las aves y las bestias salvajes!
12 ¡Son tan malvados y orgullosos
que por eso Dios no les responde!
13 ¡Por eso el Dios todopoderoso
no atiende sus tontos ruegos!
14 ¿Cómo, entonces, esperas
que Dios responda a tu insistencia
de ir a juicio con él?
15 Según tú,
Dios no se enoja ni castiga
ni se da cuenta de tanta maldad;
16 pero lo cierto, Job,
es que dices puras tonterías».

Cuarta participación de Elihú

36 Todavía siguió diciendo Elihú:

«Tenme paciencia.
Quiero explicarte algunas cosas
que hablarán bien de Dios.
Mi creador actúa con justicia;
toda mi sabiduría viene de él,
y te lo voy a demostrar.
Te aseguro que no miento;
¡si buscas un sabio, aquí me tienes!

»Dios es poderoso,
y todo lo entiende;
no rechaza a nadie,
defiende los derechos del pobre,
pero no deja con vida al malvado;
tiene cuidado de la gente buena
y le concede un alto puesto:
¡la hace reinar para siempre!
A los que están afligidos
o han sido encarcelados,
Dios les hace ver
que su pecado es el orgullo;
10 les pide apartarse del mal
y aceptar su corrección.
11 Si ellos aceptan obedecerlo,
pasan el resto de su vida
felices y con gran prosperidad;
12 pero si no lo obedecen,
cuando menos lo piensen,
les llegará la muerte.

13 »Los malvados son rencorosos;
como Dios los castiga,
jamás le piden ayuda.
14 Por eso mueren antes de tiempo,
como la gente de mala fama.

15 »Dios usa el sufrimiento
para hacernos entender,
16 y ahora mismo
te ha librado de la angustia,
te ha servido un banquete,
y te ha dado plena libertad.

17 »Bien mereces que Dios te juzgue
como él juzga a los malvados.
18 ¡Así que mucho cuidado!
No te dejes engañar por las riquezas,
mucho menos si son mal ganadas,
19 pues ni ellas ni tus esfuerzos
podrán servirte de nada.
20 No esperes que caiga la noche,
pues la oscuridad no te esconderá.
21 ¡Mucho cuidado!
¡Apártate de la maldad,
pues por eso estás sufriendo ahora!

22 »Dios es grande y poderoso;
no hay maestro que se le compare.
23 Nadie puede pedirle cuentas,
ni acusarlo de haberse equivocado.
24 Muchos alaban sus acciones;
tú también debieras hacerlo.
25 Todos podemos ver sus obras,
aunque sólo desde lejos.
26 Tan grande es Dios
que no podemos conocerlo,
ni saber cuántos años tiene.

27-28 »Dios nos manda la lluvia,
y con esa agua llena los ríos.
29 Pero nadie puede explicar
cómo se mueven las nubes
ni de dónde salen los truenos.
30 Dios está rodeado de luz,
y con ella cubre el fondo del mar.
31 Dios gobierna a las naciones
y les da abundante comida;
32 toma el relámpago en sus manos
y lo lanza a donde él quiere.
33 El trueno anuncia la tormenta,
y el ganado la presiente.
37 »Tiemblo ante la tormenta,
y siento que el corazón
se me sale del pecho.
¡Escuchen la voz de Dios!
¡Escuchen su voz de trueno!
¡Dios deja oír su voz
de un lado a otro del cielo,
y hasta el fin del mundo!
Mientras se oye su voz poderosa,
¡rayos luminosos cruzan el cielo!
Cuando Dios deja oír sus truenos,
suceden cosas maravillosas
que no alcanzamos a comprender.
Dios les ordena
a la nieve y a la lluvia
que caigan sobre la tierra
y demuestren su poder.
Así todos se quedan en sus casas
y reconocen el poder de Dios.
Los animales corren a sus cuevas
para protegerse de la tormenta.
Con los vientos del sur
llega la tormenta;
con los vientos del norte
se presenta el frío.
10 Dios sopla sobre el agua,
y ésta se hace hielo.
11-12 A una orden de Dios,
las nubes se llenan de lluvia
y se van a recorrer la tierra,
cubriéndola con sus relámpagos.
13 Y Dios deja caer la lluvia:
para unos como bendición;
para otros como castigo.

14 »Job, ponte a pensar
en las maravillas de Dios.
15 ¿Puedes decirme cómo
controla las nubes,
y cómo nos deslumbra
con sus relámpagos?
16 Tú, que dices saberlo todo,
¿puedes decirme cómo hace Dios
para que las nubes floten?
17-18 Dios puede cubrir con nubes
el cielo más ardiente,
y así evitar que sufras
el calor que viene del sur.
¡Eso tú no lo puedes hacer!

19 »Soy tan ignorante
que no sé qué decirle a Dios;
enséñame cómo responderle.
20 Yo ni me atrevo a hablarle,
pues podría perder la vida.
21 Si el cielo está despejado,
nadie puede mirar al sol,
22 ¡y ahora viene del norte
un brillante resplandor!
¡Es Dios,
que viene con todo su poder!
23 No podemos ir a su encuentro,
su justicia y rectitud no tienen límite;
su poder es enorme.
24 Él no toma en cuenta
a los que se creen muy sabios,
por eso todos le temen».

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