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Job 22-24 Reina Valera Contemporánea (RVC)

Tercera reprensión de Elifaz a Job

22 Pero Elifaz el temanita le respondió a Job:

«¿En qué se beneficia Dios con el hombre,
aun cuando éste sea un hombre inteligente?
¿Se complace el Todopoderoso en tu inocencia,
o gana algo con que vayas por el buen camino?
¿Acaso te castiga por tu piedad,
y por eso te somete a juicio?
¡Demasiado grande es tu maldad!
¡Tu pecado no tiene límites!
Sin razón tomaste prenda de tus hermanos,
y a los pobres los despojaste de sus ropas.
No le diste de beber al sediento,
y al hambriento no le diste de comer.
En cambio, a los poderosos les diste tierras,
y a los magnates les permitiste habitarlas.
A las viudas las despediste con las manos vacías,
y a los huérfanos los despojaste de todo.
10 Por eso te ves enredado en esas trampas,
y te asaltan temores repentinos.
11 Las tinieblas no te dejan ver,
y las aguas profundas te abruman.

12 »Pero Dios está en las alturas de los cielos;
¡mira cuán altas se hallan las refulgentes estrellas!
13 ¿Y tú dices que Dios no sabe lo que haces,
y que la densa oscuridad le impide juzgar?
14 ¿Que no te puede ver porque las nubes lo rodean,
y porque va y viene por la bóveda celeste?
15 ¿Acaso quieres seguir por la antigua senda
que han recorrido los malvados?
16 Ellos fueron arrebatados antes de tiempo,
porque sus fundamentos no eran firmes.
17 Le pidieron a Dios que se apartara de ellos,
sin que el Omnipotente les hubiera hecho daño.
18 Más bien, Dios colmó sus casas de bienes.
¡Lejos sea de mí el juntarme con ellos!
19 Al verlos destruidos, los justos se alegrarán,
y los inocentes se burlarán de ellos y dirán:
20 “Nuestros enemigos han sido destruidos;
el fuego ha consumido lo que de ellos quedaba.”

21 »Reconcíliate con Dios, y recupera la paz;
así él te devolverá la prosperidad.
22 Permítele que él mismo te instruya,
y pon sus palabras en tu corazón.
23 Si te vuelves a Dios, él te levantará;
así alejarás de tu casa la aflicción.
24 Si arrojas por el suelo tus riquezas,
tendrás tanto oro de Ofir como piedras en el río.
25 El Todopoderoso será tu defensor,
y en tu casa abundará la plata.
26 Hallarás tu deleite en el Todopoderoso,
y ante Dios podrás levantar la cara.
27 Cuando lo llames, él te escuchará,
y tú podrás cumplirle tus promesas.
28 Llevarás a buen término todos tus planes,
y en tus caminos brillará la luz.
29 A los humildes, Dios los exalta;
a los abatidos, Dios les da su salvación.
30 Dios libera al que es inocente,
y si eres inocente, también serás liberado.»

Tercera respuesta de Job a Elifaz

23 Job le respondió lo siguiente:

«Hoy también siento una gran amargura;
mis heridas son más grandes que mi llanto.
¡Cómo quisiera saber dónde hallar a Dios!
¡Iría a verlo hasta donde él se encontrara!
En su presencia le expondría mi caso,
pues mi boca está llena de argumentos.
Creo saber lo que él me respondería,
y creo que comprendería lo que me dijera.
No creo que él desplegaría su poder contra mí;
más bien, creo que él entendería mi sufrimiento.
Ante Dios, el justo puede razonar con él,
así que yo quedaría absuelto para siempre.

»Busco a Dios en el oriente, y no lo encuentro;
me dirijo al occidente, y no está allí.
Me vuelvo hacia el norte, y no logro verlo;
me vuelvo entonces al sur, y él se esconde de mí.
10 Pero Dios sabe por dónde ando;
me pondrá a prueba, y saldré refinado como el oro.
11 Mis pies han seguido sus pisadas;
seguí su camino, sin apartarme de él.
12 Nunca me he apartado de sus mandamientos;
sus palabras me son más preciadas que la comida.
13 Si él decide algo, ¿quién puede hacerlo cambiar?
¡Él lleva a cabo todo lo que se propone!
14 Así que hará conmigo lo que se ha propuesto,
y es mucho lo que él ha decidido hacer.
15 En su presencia, me invade un gran temor;
si pienso en ello, me pongo a temblar.
16 Dios me debilita el corazón;
el Todopoderoso me tiene aterrado.
17 ¿Por qué no me quitaron la vida aquella noche?
¿Por qué no me cubrieron el rostro en la oscuridad?

24 »Si el Todopoderoso sabe todo lo que pasa,
¿por qué sus seguidores nunca saben cómo actuar?
No respetan los linderos de las tierras;
roban ganado para aumentar lo que tienen;
al huérfano lo despojan de su asno,
a la viuda le quitan en prenda su buey.
A los que nada tienen, los apartan del camino;
por miedo, se esconden los pobres de la tierra.
Esa gente es insaciable. Son como asnos del monte.
Se levantan de mañana dispuestos a robar;
con sus robos del desierto alimentan a sus hijos.
Esos malvados espigan en campos ajenos,
y rebuscan en las viñas de otra gente.
Hacen que el desnudo duerma sin ropa,
sin nada que pueda protegerlos del intenso frío.
La lluvia de los montes los empapa,
y buscan refugio en los huecos de las peñas.
Al recién nacido lo apartan del pecho,
y lo toman como prenda por las deudas;
10 a los pobres los dejan desnudos,
y a los hambrientos los despojan de su pan.
11 Se esconden en su casa para extraer aceite,
dicen que fabrican vino, pero se mueren de sed.
12 En la ciudad se escuchan los gemidos del moribundo,
y claman las gargantas de los heridos de muerte,
pero Dios no escucha su oración.

13 »Ellos son los que no amaron la luz,
ni conocieron los caminos de Dios,
ni jamás estuvieron en sus veredas.
14 Amanece, y el malvado se levanta,
y mata al pobre y al necesitado;
anochece, y se convierte en vil ladrón.
15 El adúltero espera la oscuridad de la noche,
con la idea de que nadie lo verá;
cubre su rostro para que nadie lo vea.
16 Usa las tinieblas para perpetrar sus robos,
en casas previamente señaladas en el día;
no saben lo que es la luz.
17 Para esos malvados, el día es la sombra de la muerte;
si son descubiertos, pueden darse por muertos.

18 »Huyen ligeros, como las corrientes de agua;
Todo lo que tienen está bajo maldición,
y nadie querrá trabajar en sus viñas.
19 Con la sequía y el calor se derrite la nieve,
y con el sepulcro se esfuma el hombre pecador;
20 su propia madre se olvida de ellos,
que se convierten en el deleite de los gusanos.
Nadie guarda de ellos ningún recuerdo,
pues son arrancados como todo árbol seco.
21 A las mujeres estériles afligieron,
y a las viudas nunca las trataron bien.
22 Pero la fuerza de Dios derriba a los poderosos;
cuando Dios se presenta, nadie tiene segura la vida.
23 Dios les infunde confianza y los deja vivir,
pero no les quita los ojos de encima.
24 Aunque fueron poderosos, su vida llega a su fin,
pues la muerte los alcanza como a todos los demás.
Su vida es segada, como si fueran espigas.
25 ¿Quién puede desmentir lo que ya he dicho?
¿Quien puede reducir a nada mis palabras?»

Reina Valera Contemporánea (RVC)

Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas

Job 22-24 Nueva Traducción Viviente (NTV)

Tercera respuesta de Elifaz a Job

22 Entonces Elifaz el temanita respondió:

«¿Puede una persona hacer algo para ayudar a Dios?
    ¿Puede aun el sabio ser de ayuda para él?
¿Saca algún provecho el Todopoderoso con que tú seas justo?
    Y si fueras perfecto, ¿le sería de beneficio?
¿Acaso él te acusa y trae juicio contra ti
    porque eres tan piadoso?
¡No! ¡Se debe a tu maldad!
    ¡Tus pecados no tienen límite!

»Por ejemplo, debes haber prestado dinero a tu amigo
    y le exigiste alguna prenda como garantía.
    Sí, lo dejaste desnudo.
Debes haber negado agua a quien tenía sed
    y comida al hambriento.
Probablemente pienses que la tierra le pertenece a los poderosos,
    ¡y que solo los privilegiados tienen derecho a ella!
Debes haber despedido a las viudas con las manos vacías
    y acabado con las esperanzas de los huérfanos.
10 Por eso estás rodeado de trampas
    y tiemblas de temores repentinos.
11 Por eso no puedes ver en la oscuridad
    y olas de agua te cubren.

12 »Dios es grande, más alto que los cielos,
    está por encima de las estrellas más lejanas;
13 pero tú respondes: “¡Por eso Dios no puede ver lo que hago!
    ¿Cómo puede juzgar a través de las densas tinieblas?
14 Pues densas nubes se arremolinan a su alrededor y no puede vernos.
    Él está allá arriba, caminando en la bóveda del cielo”.

15 »¿Seguirás en las antiguas sendas
    por donde anduvieron los malvados?
16 Ellos fueron cortados en la flor de la vida,
    los cimientos de su vida arrasados como por un río.
17 Pues dijeron a Dios: “¡Déjanos en paz!
    ¿Qué puede hacernos el Todopoderoso?”.
18 Sin embargo, él era quien llenaba sus hogares de cosas buenas;
    así que yo no tendré nada que ver con esa forma de pensar.

19 »Los justos se alegrarán al ver la destrucción de los malvados,
    y los inocentes se reirán con desprecio.
20 Dirán: “Miren cómo han sido destruidos nuestros enemigos;
    los últimos fueron consumidos en el fuego”.

21 »Sométete a Dios y tendrás paz,
    entonces te irá bien.
22 Escucha las instrucciones de Dios
    y guárdalas en tu corazón.
23 Si te vuelves al Todopoderoso, serás restaurado,
    por lo tanto, limpia tu vida.
24 Si renuncias a tu codicia del dinero
    y arrojas tu precioso oro al río,
25 el Todopoderoso será tu tesoro.
    ¡Él será tu plata preciosa!

26 »Entonces te deleitarás en el Todopoderoso
    y levantarás tu mirada a Dios.
27 Orarás a él, y te escuchará,
    y cumplirás los votos que le hiciste.
28 Prosperarás en todo lo que decidas hacer
    y la luz brillará delante de ti en el camino.
29 Si la gente tiene problemas y tú dices: “Ayúdalos”,
    Dios los salvará.
30 Hasta los pecadores serán rescatados;
    serán rescatados porque tienes las manos puras».

Octavo discurso de Job: respuesta a Elifaz

23 Entonces Job volvió a hablar:

«Hoy mi queja todavía es amarga,
    y me esfuerzo por no gemir.
Si tan solo supiera dónde encontrar a Dios,
    iría a su tribunal.
Expondría mi caso
    y presentaría mis argumentos.
Luego escucharía su respuesta
    y entendería lo que me dijera.
¿Usaría su inmenso poder para discutir conmigo?
    No, él me daría un juicio imparcial.
Las personas sinceras pueden razonar con él,
    así que mi juez me absolvería para siempre.
Voy hacia el oriente, pero él no está allí;
    voy hacia el occidente, pero no puedo encontrarlo.
No lo veo en el norte, porque está escondido;
    miro al sur, pero él está oculto.

10 »Sin embargo, él sabe a dónde yo voy;
    y cuando me ponga a prueba, saldré tan puro como el oro.
11 Pues he permanecido en las sendas de Dios;
    he seguido sus caminos y no me he desviado.
12 No me he apartado de sus mandatos,
    sino que he atesorado sus palabras más que la comida diaria.
13 Pero una vez que él haya tomado su decisión, ¿quién podrá hacerlo cambiar de parecer?
    Lo que quiere hacer, lo hace.
14 Por lo tanto, él hará conmigo lo que tiene pensado;
    él controla mi destino.
15 Con razón estoy tan aterrado ante su presencia;
    cuando lo pienso, el terror se apodera de mí.
16 Dios me ha enfermado el corazón;
    el Todopoderoso me ha aterrado.
17 No me han destruido las tinieblas que me rodean;
    ni la densa e impenetrable oscuridad que está por todas partes.

Job pregunta por qué los malvados no son castigados

24 »¿Por qué el Todopoderoso no trae a juicio a los malvados?
    ¿Por qué los justos deben esperarlo en vano?
La gente malvada roba tierras moviendo los límites de propiedad;
    roba animales y los pone en sus propios campos.
Los malos le quitan el burro al huérfano
    y a la viuda le exigen el buey como garantía por un préstamo.
A los pobres los echan del camino;
    los necesitados tienen que esconderse juntos para estar a salvo.
Igual que los burros salvajes en los lugares desolados,
    los pobres pasan todo su tiempo buscando comida,
    hasta en el desierto buscan alimento para sus hijos.
Cosechan un campo que no es suyo,
    y recogen las sobras en los viñedos de los malvados.
Pasan la noche desnudos en medio del frío,
    sin ropa ni abrigo para cubrirse.
Las lluvias de la montaña los empapan
    y se amontonan contra las rocas en busca de refugio.

»Los malvados, a la viuda le arrebatan del pecho a su hijo,
    y toman al bebé como garantía de un préstamo.
10 El pobre tiene que andar desnudo, sin ropa;
    cosecha alimentos para otros mientras él mismo se muere de hambre.
11 Prensa el aceite de oliva pero no le permiten probarlo,
    y pisa las uvas en el lagar mientras pasa sed.
12 Los gemidos de los moribundos se elevan desde la ciudad,
    y los heridos claman por ayuda,
    sin embargo, Dios no hace caso a sus lamentos.

13 »La gente malvada se rebela contra la luz;
    se niega a reconocer los caminos de la luz
    y a permanecer en sus sendas.
14 El asesino se levanta de madrugada
    para matar al pobre y al necesitado;
    por la noche es un ladrón.
15 El adúltero espera el anochecer
    porque piensa: “Nadie me verá”;
    esconde su cara para que nadie lo reconozca.
16 Los ladrones entran a las casas de noche
    y duermen durante el día;
    no están familiarizados con la luz.
17 La noche oscura es su mañana;
    hacen alianza con los terrores de la oscuridad.

18 »No obstante, ellos desaparecen como espuma en el río.
    Todo lo que poseen está maldito
    y tienen miedo de entrar en sus propios viñedos.
19 La tumba[a] consume a los pecadores
    tal como la sequía y el calor consumen la nieve.
20 Sus propias madres se olvidan de ellos.
    Los gusanos los encontrarán dulces al paladar.
Nadie se acordará de ellos.
    Los malvados son quebrantados como un árbol en medio de la tormenta.
21 Engañan a la mujer que no tiene hijo que la defienda
    y se niegan a ayudar a la viuda necesitada.

22 »Dios, en su poder, arrastra a los ricos.
    Puede ser que lleguen lejos, pero no tienen asegurada la vida.
23 Quizá se les permita vivir seguros,
    pero Dios siempre los vigila.
24 Aunque ahora son importantes,
    en un momento habrán desaparecido como todos los demás,
    cortados como las espigas del grano.
25 ¿Puede alguien decir lo contrario?
    ¿Quién puede demostrar que estoy equivocado?».

Footnotes:

  1. 24:19 En hebreo Seol.
Nueva Traducción Viviente (NTV)

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