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Eclesiástico 24:1-42:14 Dios Habla Hoy (DHH)

Alabanza de la sabiduría

24 La sabiduría se alaba a sí misma,
habla con orgullo en medio de su pueblo;
delante de la asamblea del Altísimo
y de sus ángeles, dice con orgullo:
«Yo salí de la boca del Altísimo
y cubrí la tierra como bruma.
En el cielo tenía mi habitación;
mi trono estaba sobre una columna de nubes.
Yo sola recorrí la bóveda celeste
y atravesé lo más hondo del abismo.
Reiné sobre las olas del mar, en la tierra entera
y en todos los pueblos y naciones.
En todos esos lugares busqué un hogar,
un sitio donde poner mi residencia.
Entonces el que me hizo a mí y a las demás cosas
decidió dónde debía yo residir, y me dijo:
“Pon tu residencia en Israel,
vive en el pueblo de Jacob.”
Él me creó al comienzo, antes del mundo,
y nunca dejaré de existir.
10 He servido ante él en el santuario,
y en Sión me establecí.
11 Me hizo residir en la ciudad amada,
y en Jerusalén está mi autoridad.
12 Eché raíces en este pueblo glorioso,
posesión escogida del Señor.
13 Crecí como cedro del Líbano,
como ciprés de la montaña de Hermón,
14 como palmera de En-gadi,
como rosal de Jericó,
como olivo hermoso en la llanura;
crecí como castaño.
15 Esparcí perfume como árbol de canela,
como caña aromática y mirra escogida,
como las resinas más olorosas,
como el incienso que se quema en el santuario.
16 Extendí mis ramas como terebinto:
ramas bellas y frondosas.
17 Eché hermosos retoños como vid,
y mis flores y frutos son bellos y abundantes.
19 Acérquense a mí los que me desean,
y coman todo lo que quieran de mis frutos,
20 pues conocerme es más dulce que la miel,
y poseerme, más dulce que un panal.
21 El que me coma querrá comer más,
y el que me beba querrá beber más.
22 El que me hace caso no fracasará;
el que se conduce con sabiduría no pecará.»

23 Todo esto es el libro de la alianza del Dios altísimo,
la ley que promulgó Moisés para nosotros,
la herencia del pueblo de Jacob.
25 Esta ley está llena de sabiduría como el río Pisón,
o como el Tigris en la primavera;
26 rebosa sensatez como el Éufrates,
o como el Jordán cuando más crece;
27 da instrucción tan abundante como el Nilo,
o como el río Gihón en tiempo de creciente.
28 Nadie, del primero al último,
ha conocido a fondo la sabiduría,
29 pues sus pensamientos abarcan más que el océano
y sus designios son más profundos que el inmenso abismo.

30 Yo, por mi parte, soy como un canal que sale de un río,
como una acequia que lleva agua a un jardín.
31 Dije: «Voy a regar mi jardín,
voy a empapar mis prados.»
Y mi canal se convirtió en un río,
y mi río se convirtió en un mar.
32 Haré que mi instrucción resplandezca como la aurora,
y que su luz llegue hasta muy lejos;
33 daré mi enseñanza como los profetas
y la dejaré a las generaciones venideras.
34 Vean que no he trabajado sólo para mí,
sino para todos los que buscan la sabiduría.

Personas que merecen alabanza

25 Hay tres cosas que me gustan
y que agradan a Dios y a los hombres:
la concordia entre los hermanos, la amistad entre los vecinos
y la armonía entre los esposos.
Y hay tres clases de personas que detesto,
cuyo modo de vivir me molesta mucho:
el pobre orgulloso, el rico tacaño
y el viejo mujeriego y tonto.

Si no buscas la sabiduría siendo joven,
¿cómo la vas a encontrar cuando ya seas viejo?
¡Qué bien queda a las canas el juzgar,
y a los ancianos el dar buenos consejos!
¡Qué bien queda a los ancianos el ser sabios,
y a los respetables dar consejos acertados!
La experiencia es la corona de los viejos,
y su mayor gloria es honrar a Dios.

Hay nueve y hasta diez personas
que declaro dichosas:
¡Dichoso el hombre que se alegra con sus hijos,
y el que vive hasta ver la caída de sus enemigos!
¡Dichoso el hombre casado con mujer sensata,
y el que no ara con yunta formada por buey y burro!
¡Dichoso el que no peca con la lengua,
y el que no sirve a uno menos respetable que él!
¡Dichoso el que encuentra un amigo,
y el que no habla a oídos sordos!
10 ¡Grandemente dichoso es el que encuentra la sabiduría,
pero nunca comparable a quien respeta al Señor!
11 El respeto al Señor está por encima de todo;
nadie puede compararse a quien lo tiene.

La mala y la buena mujer

13 ¡No hay peor herida que la del corazón,
ni peor maldad que la de la mujer!
14 ¡No hay peor sufrimiento que el causado por el odio,
ni peor venganza que la venganza de rivales!
15 ¡No hay veneno como el de la serpiente,
ni enojo como el de la mujer!
16 Prefiero vivir con un león o un dragón,
que vivir con una mujer malvada.
17 La maldad de la mujer hace que el marido
ponga peor cara que un oso.
18 Cuando él se encuentra entre sus amigos,
suspira sin querer.
19 Cualquier maldad es poca, comparada con la de la mujer;
ése será el castigo para el pecador.
20 Como cuesta arenosa para los pies de un viejo
es la mujer charlatana para un hombre tranquilo.
21 No te dejes seducir por la belleza de una mujer
ni codicies lo que posee,
22 porque es muy feo y vergonzoso
que la mujer mantenga a su marido.
23 Manos débiles, rodillas temblorosas:
así es el hombre a quien su mujer no hace feliz.
24 Por una mujer comenzó el pecado,
y por ella todos morimos.
25 No des salida al agua de un río,
ni libertad a una mujer malvada.
26 Si no se somete a ti,
apártala de tu compañía.

26 ¡Dichoso el esposo de una mujer buena:
vivirá el doble!
Una mujer ejemplar hace prosperar a su marido
y le alegra los años de su vida.
¡Qué buena suerte es encontrar una buena mujer!
Es un regalo que Dios da a quienes lo respetan.
Sea rico o pobre, estará contento
y siempre tendrá la cara alegre.

Hay tres cosas que me asustan
y una cuarta que me da mucho miedo:
chismes en la ciudad, tumulto de la gente y calumnia;
son cosas peores que la muerte.
Pero una mujer celosa de otra es un sufrimiento terrible;
su lengua es como un látigo que a todo mundo hiere.
Una mujer malvada es como un yugo flojo;
tocarla es como agarrar un alacrán.
Una mujer borracha es una molestia terrible,
y quedará públicamente en vergüenza.
La mujer seductora mira con atrevimiento;
en sus ojos se lee lo que es.
10 Vigila estrictamente a una hija descarada;
no sea que, teniendo mucha libertad, se aproveche de ella.
11 Vigila sus miradas desvergonzadas
y no te sorprendas si te falta al respeto.
12 Ella abre la boca como viajero sediento
y bebe de cualquier agua que encuentra;
se ofrece a cualquier hombre
y abre su aljaba a cualquier flecha.

13 El encanto de la mujer alegra a su esposo,
y si es sensata, lo hace prosperar.
14 Una mujer discreta es un regalo del Señor;
una persona educada no tiene precio.
15 Una mujer modesta es el mayor encanto;
nada vale tanto como una persona reservada.
16 Como el sol que brilla en lo alto del cielo,
así es la mujer hermosa en un hogar bien cuidado.
17 Como lámpara que alumbra en el candelabro del templo
es un rostro hermoso en un cuerpo bien formado,
18 y como columnas de oro sobre bases de plata
son unas piernas hermosas sobre pies bien firmes.

Cosas desagradables

28 Hay dos cosas que me dan tristeza
y una tercera que me hace enojar:
un rico que ha quedado en la miseria,
hombres inteligentes tratados con desprecio
y uno que pasa de la virtud al vicio.
A éste, el Señor lo entregará a la muerte.

Honradez y falta de honradez

29 ¡Qué difícil para el comerciante es estar libre de culpa,
y para el negociante no tener pecado!

27 Por ganar dinero muchos pecan,
y el que quiere ser rico se hace el ciego.
En la grieta de las rocas se clavan las estacas;
así se mete el pecado entre la compra y la venta.
Si uno no está firme en el respeto al Señor,
pronto se arruinará su casa.

Sacudiendo el cedazo, sólo el bagazo queda;
y oyendo a un hombre discurrir, se descubren sus faltas.
Las vasijas de barro se prueban en el horno;
al hombre se le prueba en una discusión.
El fruto muestra si un árbol está bien cultivado;
así, al discurrir se revela el carácter del hombre.
Antes de oírlo discurrir no alabes a nadie;
así se prueba a una persona.

Si buscas la honradez, la alcanzarás,
y te adornará como manto precioso.
Las aves se juntan con las de su especie;
y la sinceridad acompaña a los que la practican.
10 El león aguarda para atacar a su presa
y el pecado a los que cometen injusticias.
11 Los piadosos hablan siempre con sabiduría,
pero el necio cambia como la luna.
12 Si estás con insensatos, mide bien tu tiempo,
si estás con sabios, puedes demorarte.
13 La charla de los tontos causa indignación,
y su risa es gozarse en el pecado.
14 Oírlos jurar a cada paso
te pone los pelos de punta;
si pelean, tienes que taparte los oídos.
15 Cuando los altaneros pelean, hay muerte segura;
¡qué horrible es oírlos insultarse!

Un secreto se guarda

16 El que no guarda un secreto ya no es de fiar
y no encontrará un amigo íntimo.
17 Ama a tu amigo y no lo traiciones;
si no guardas sus secretos, no lo busques más.
18 Destruir una amistad
es lo mismo que un asesinato.
19 Es como dejar escapar de la mano un pájaro;
dejaste escapar al amigo y ya no lo encontrarás.
20 No lo busques, que ya está muy lejos;
escapó como gacela de una trampa.
21 Una herida se puede vendar,
un insulto se puede perdonar,
pero el que no guarda los secretos,
ya no tiene esperanza.

La insinceridad

22 Quien guiña el ojo, algo malo trama;
quien ya lo conoce, no se le acerca.
23 Delante de ti se deshace en halagos
y aplaude todo lo que dices,
pero a tus espaldas cambia de tono
y con tus propias palabras te hace caer.
24 Detesto muchas cosas, pero ninguna más que a él,
y también el Señor lo detesta.
25 Al que tira al cielo una piedra, le cae en la cabeza,
y el que hiere a traición, también se hiere a sí mismo.
26 El que hace un hoyo caerá en él
y el que prepara una trampa quedará preso en ella.
27 Al que hace el mal, éste le caerá encima,
y no sabrá de dónde le viene.
28 El orgulloso se burla e insulta,
pero el castigo, como un león, lo aguarda.
29 El que se alegra de la ruina del bueno caerá en la trampa,
y recibirá su tormento antes de morir.

Perdona, y serás perdonado

30 Ira y enojo son cosas detestables,
pero del pecador nunca se apartan.

28 Del vengativo se vengará el Señor;
Dios llevará cuenta estricta de sus pecados.
Perdona las ofensas a tu prójimo,
y Dios perdonará tus pecados cuando se lo pidas.
Si uno guarda rencor a su prójimo,
¿cómo querrá que Dios le dé a él la salud?
No tiene compasión de un hombre igual a él,
¿y pide a Dios el perdón de sus pecados?
Es un simple mortal y guarda rencor,
¿quién le obtendrá el perdón de sus pecados?
Piensa en tu fin y ya no odies más;
piensa en la muerte y cumple los mandamientos.
Recuerda los mandamientos y no odies al prójimo;
piensa en la alianza del Altísimo y perdona las faltas.

No eches más leña al fuego

Aléjate de las peleas y evitarás pecados,
porque el colérico enciende peleas.
El pecador siembra discordia entre amigos,
y donde hay paz esparce calumnias.
10 Cuanta más leña hay, tanto más arde el fuego;
cuanta más terquedad, más se enciende la pelea.
Cuanto mayor es la fuerza, mayor es el enojo;
cuanto más grande la riqueza, más grande la furia.
11 Pajas y resinas alimentan el fuego;
pelea acalorada termina en muerte violenta.
12 Si soplas a una chispa, se enciende,
si la escupes, se apaga;
y tanto el soplo como la saliva salen de tu boca.

Las malas lenguas

13 ¡Malditos el murmurador y el mentiroso,
porque han sido la ruina de muchos que vivían en paz!
14 Las calumnias han perjudicado a muchos
y los han hecho ir de país en país;
han destruido ciudades fortificadas
y arruinado las casas de hombres poderosos.
15 Las calumnias han sido culpables
de que mujeres ejemplares hayan sido repudiadas,
haciéndolas perder el fruto de su trabajo.
16 El que hace caso a las calumnias no hallará descanso
ni podrá vivir en paz.
17 Las heridas causadas por azotes se quedan en la piel;
las heridas causadas por la lengua rompen los huesos.
18 Muchos han muerto a filo de espada,
pero más aún por culpa de las malas lenguas.
19 ¡Dichoso el que está a salvo de la lengua,
el que no ha sido víctima de su furia,
ni ha caído bajo su yugo,
ni ha quedado preso en sus cadenas!
20 Su yugo es yugo de hierro,
sus cadenas, cadenas de bronce.
21 La muerte que causa es una muerte cruel:
es preferible la tumba.
22 La lengua no tiene poder sobre los buenos;
sus llamas no podrán quemarlos.
23 Pero en ellas caerán los que abandonan al Señor,
se encenderán contra ellos y no se apagarán;
se lanzarán como un león contra ellos,
los destrozarán como una pantera.
24 Si pones un cercado de espinas a tu viña
y guardas bien tu oro y tu plata,
25 pon también puerta y cerrojo a tu boca
y pesa las palabras que digas.
26 Ten cuidado de no pecar con la lengua,
para no caer en poder de tu enemigo.

Los préstamos son fuente de enemistades

29 El hombre compasivo presta a su prójimo;
dar ayuda es cumplir los mandamientos.
Presta a tu prójimo cuando esté en necesidad,
y, por tu parte, devuelve a tiempo lo que te hayan prestado.
Cumple tu palabra y sé fiel a los demás,
y siempre que lo necesites encontrarás ayuda.
Muchos se creen dueños del dinero que les han prestado
y causan molestias a quienes les ayudaron.
Antes de recibir el dinero, le besan al prójimo la mano
y le hablan con humildad de sus riquezas;
pero cuando deben devolver dan largas al asunto,
dicen que lo sienten mucho y le echan la culpa al tiempo.
Si el que prestó insiste, logrará que le paguen la mitad,
y hará de cuenta que tiene mucha suerte.
Si no, que dé su dinero por perdido,
y se habrá ganado un enemigo gratuito.
Le pagará con injurias e insultos,
y con ofensas en vez de respeto.
Muchos se niegan a prestar, no por maldad,
sino porque no quieren perder sin más ni más sus bienes.

La limosna y las fianzas

Pero tú, sé paciente con el pobre
y no le hagas esperar tu limosna.
En atención a los mandamientos, socorre al pobre;
si está en necesidad, no lo despidas con las manos vacías.
10 Pierde dinero dándoselo a un hermano o un amigo,
y no lo dejes perder enmoheciéndose debajo de una piedra.
11 Hazte un tesoro de limosna y caridad,
y te será más útil que el oro.
12 Guarda limosnas en tu despensa,
y ellas te librarán de cualquier calamidad.
13 Te ayudarán a luchar contra tus enemigos
con más fuerza que un escudo y una lanza.

14 El bondadoso da fianza por su prójimo,
pero el que no tiene vergüenza lo abandona.
15 Si alguien sale fiador por ti, quédale agradecido,
pues se arriesgó a sí mismo por ti.
16 El pecador arruina los bienes del fiador;
el desagradecido abandona al que lo salvó.
17 Muchos ricos se han arruinado por las fianzas,
y se han visto arrollados como por las olas del mar.
18 Personas poderosas perdieron sus hogares
y tuvieron que irse a países extranjeros.
19 El pecador se pone a dar fianzas,
y por buscar ganancias se enreda en pleitos.
20 Ayuda a tu prójimo en la medida en que puedas,
pero ten cuidado de no caer en una trampa.

Pobre, pero contento

21 Lo esencial en la vida es el pan, el agua y la ropa,
y un hogar que proteja de miradas indiscretas.
22 Más vale vivir pobre en choza propia
que banquetear en casa ajena.
23 Conténtate con lo que tengas, poco o mucho,
para que no te reprochen el vivir a costa de otros.
24 Triste vida es andar de casa en casa;
donde eres forastero, no puedes chistar palabra.
25 Atiendes y das de beber a otros huéspedes, y no te lo agradecen,
y oyes que, encima, te dicen de mala manera:
26 «Ven, forastero, prepara la mesa,
dame de comer lo que tengas.»
27 O bien, «vete, forastero, hay alguien más importante que tú;
vino mi hermano y necesito el cuarto de huéspedes.»
28 ¡Qué duro es para una persona sensata escuchar
que lo injurian por vivir en casa ajena
y le hacen reproches por deber dinero!

La educación de los hijos

30 El que ama a su hijo no deja de castigarlo,
y al final encontrará en él su alegría.
El que educa a su hijo quedará satisfecho,
y ante sus conocidos estará orgulloso de él.
El que instruye a su hijo causa envidia a su enemigo,
pero ante sus amigos se mostrará contento de él.
Si el padre muere, es como si no hubiera muerto,
porque deja a uno semejante a él.
Cuando vivía, se sentía feliz al verlo,
y al morir no siente tristeza.
Deja alguien que lo vengará de sus enemigos
y que con sus amigos será agradecido.
El que mima a su hijo, después tendrá que vendarle las heridas,
y al oírlo gritar se le partirá el corazón.
Caballo sin amansar se vuelve terco,
e hijo dejado a sus anchas se desboca.
Sé blando con tu hijo, y te hará temblar;
bromea con él, y te hará llorar.
10 No te diviertas con él, si no quieres sufrir con él
y terminar lamentándolo terriblemente.
11 No le des autoridad en su juventud
ni le perdones sus malas acciones.
12 Mientras es joven, haz que se someta,
y dale azotes mientras es muchacho,
para que no se obstine y se rebele contra ti
y te cause grandes disgustos.
13 Corrige a tu hijo y somételo con energía,
para que en su necedad no se rebele contra ti.

Salud y felicidad

14 Más vale pobre con buena salud
que rico con el cuerpo enfermo.
15 Prefiero la buena salud al oro,
y el buen ánimo a las perlas.
16 No hay riqueza mayor que la buena salud,
ni bien más grande que la felicidad.
17 Preferible la muerte a una vida infeliz,
y el descanso eterno a estar siempre sufriendo.
18 Dar ricas comidas al que no puede comer
es como llevar ofrendas a un ídolo pagano.
19 ¿De qué les sirve eso a los ídolos,
que no comen ni huelen?
Así le pasa a quien tiene riquezas
pero no las puede gozar.
20 Las mira y suspira,
como un eunuco abrazando a una joven.

21 No te entregues a la tristeza,
ni te atormentes con tus pensamientos.
22 La alegría del corazón es la vida del hombre,
la dicha le alarga los años.
23 Cálmate, tranquiliza tu corazón
y aleja de ti el enojo,
pues los pleitos han causado la muerte a muchos
y el enojo no trae ningún provecho.
24 La envidia y los pleitos acortan la vida,
y las preocupaciones hacen viejo antes de tiempo.
25 Un corazón contento es como un banquete
que trae buen provecho al que lo come.

Pobreza y riqueza

31 Los desvelos del rico acaban con su salud;
preocuparse por la comida quita el sueño;
es peor que una grave enfermedad; no deja dormir.
El rico se afana por amontonar riquezas,
y cuando descansa puede gozar de ellas.
El pobre se afana por las necesidades de su casa,
y cuando descansa todo le hace falta.

El que va tras el oro no queda sin culpa,
y el que ama el dinero se extraviará por él.
Muchos han quedado atados por el oro
y han puesto su confianza en las alhajas.
Estas cosas son una trampa para el necio,
y todo insensato cae en ella.
¡Dichoso el que se mantiene íntegro
y no corre detrás de las riquezas!
¿Quién es? Vamos a felicitarlo,
pues ha hecho algo admirable entre su gente.
10 Tuvo riquezas y se mantuvo íntegro,
lo cual será un honor para él.
Pudo extraviarse, pero no lo hizo;
pudo hacer el mal, pero no quiso.
11 Por eso su dicha está asegurada
y la comunidad lo alabará.

Reglas de etiqueta

12 Hijo mío, si te invitan a una mesa importante,
no te dejes llevar del apetito,
ni digas: «¡Qué cantidad de cosas!»
13 Recuerda que la codicia es algo muy malo.
Dios detesta el ojo codicioso;
no creó nada peor que el ojo.
A la vista de cualquier cosa, se excita,
y después ruedan lágrimas por las mejillas.
14 A donde el otro mire no extiendas tú la mano,
para que no choquen las manos en el plato.
15 Sé considerado con tu vecino como contigo mismo;
piensa en todo lo que a ti no te gusta.
16 Pórtate en la mesa como un invitado,
y no metas la mano para no hacerte antipático.
17 Por buena educación, termina tú primero;
y no sorbas, para que no te desprecien.
18 Y aunque estés a la mesa entre muchos,
no extiendas la mano antes que tu vecino.
19 ¡Qué poco basta a una persona educada!
Así no se ahoga después en su cama.
20 El que come demasiado tendrá dolores,
insomnio, malestar, sofocación y semblante alterado.
En cambio, el que come con moderación tiene un sueño saludable
y por la mañana se levanta con la cabeza despejada.
21 Si tuviste que comer más de la cuenta,
levántate y vomita, y sentirás alivio.
22 Escúchame, hijo, y hazme caso;
después entenderás lo que te digo.
En todo lo que hagas sé moderado
y no te pasará nada malo.
23 Al generoso en convidar todos lo alaban;
su buena fama durará mucho tiempo.
24 Del tacaño en convidar se habla mal públicamente;
su mala fama durará mucho tiempo.

25 No te hagas el valiente cuando tomes vino,
pues la bebida ha hecho caer a muchos.
26 En el horno se prueba una vasija de metal,
y con el vino se ponen a prueba los orgullosos.
27 El vino es vida para el hombre,
si lo bebe con moderación.
¿Qué vida es esa donde falta el vino?
Desde el principio fue creado para dar alegría.
28 Alegría para el corazón,
gozo y contento:
eso es el vino bebido a su tiempo
y con cuidado.
29 Dolor de cabeza, amargura y deshonra:
eso es el vino bebido con ardor apasionado.
30 El mucho licor es trampa para el necio:
quita las fuerzas y es causa de heridas.
31 Cuando alguien esté bebiendo vino, no lo reprendas;
no le hagas reproches mientras está alegre;
no le digas palabras injuriosas
ni le busques pleito delante de la gente.

32 Si te ponen a presidir un banquete, no te muestres orgulloso;
pórtate con los demás como uno de tantos.
Ocúpate de ellos antes de ponerte tú a la mesa;
atiende a lo que necesiten, y luego siéntate.
Así te alegrarás mostrándote cortés con ellos,
y te premiarán por tu buena educación.
Si eres el de más edad, te corresponde hablar;
pero habla con sensatez y sin interrumpir el canto.
Donde se bebe vino no hagas largos discursos,
y no quieras ser sabio a destiempo.
Los cantos son en un banquete
como joya de rubí en adorno de oro.
El sonido de la música mientras se bebe vino con gusto
es como una esmeralda engastada en oro.
Si eres joven, habla sólo cuando sea necesario
y si te insisten dos y tres veces.
Resume tus ideas y di mucho en pocas palabras;
pórtate como el que sabe pero prefiere callar.
Entre los ancianos no seas arrogante,
ni seas impertinente con las autoridades.
10 Después del rayo viene el granizo,
y al que es modesto los demás lo aprecian.
11 Al despedirte no te demores,
aunque se te ocurra cualquier otra cosa;
12 retírate a tu casa y allí haz lo que quieras,
con respeto de Dios y sin cometer ninguna falta.
13 Y por todo ello bendice a tu Creador,
que te colmó de bienes.

Rectitud y prudencia

14 El que busca a Dios recibirá instrucción,
y el que madruga para consultarlo tendrá respuesta.
15 El que busca la ley, la encontrará;
pero el que la descuida será atrapado por ella.
16 El que respeta al Señor aprenderá a actuar rectamente
e iluminará a otros con sus enseñanzas.
17 El malvado no acepta reprensiones,
y acomoda la ley según le conviene.
18 El sabio no oculta su sabiduría,
pero el insolente no domina su lengua.
19 Antes de hacer una cosa, piénsala bien,
y no te arrepentirás después de hacerla.
20 Donde haya trampas no camines,
ni tropieces dos veces con el mismo obstáculo.
21 En un viaje no te creas seguro de un asalto,
22 y cuídate de lo que pueda venir en el futuro.
23 En todo lo que hagas vigílate a ti mismo,
porque haciendo todo esto cumples los mandamientos.
24 El que cumple la ley se protege a sí mismo,
y el que confía en el Señor no se verá defraudado.

33 Al que respeta al Señor no le pasará nada malo;
aunque Dios lo pone a prueba, lo salvará.
El que odia la ley no llegará a ser sabio,
será como nave sacudida por la tempestad.
El sabio entiende la palabra del Señor
y mira la ley como enseñanza divina.
Ordena tus asuntos antes de realizarlos;
arregla la casa antes de habitarla.
La mente del tonto es como la rueda de un carro:
sus pensamientos dan vueltas y vueltas.
Amigo repelente es como caballo en celo:
no importa quién lo monte, siempre relincha.

La providencia de Dios

¿Por qué se distinguen unos días de otros,
si todo el año brilla el mismo sol?
La sabiduría del Señor hizo una distinción,
y señaló diversas épocas y fechas.
Bendijo algunos días y los hizo sagrados,
y a otros los dejó como días ordinarios.
10 También todos los hombres son de barro;
Adán fue hecho del polvo de la tierra.
11 Pero el Señor, en su sabiduría, los distinguió
y determinó que fueran diversos sus caminos.
12 A unos los bendijo y les dio alta posición,
o los consagró para que se acerquen a él;
y a otros los maldijo y humilló
y derribó de sus puestos.
13 Como el barro en manos del que lo trabaja,
que puede hacer con él lo que quiera,
así es el hombre en manos de su Creador,
que le señala un puesto en su presencia.
14 Frente al mal está el bien,
frente a la vida, la muerte;
frente al bueno, el malvado,
frente a la luz, la oscuridad.
15 Fíjate en todas las cosas hechas por Dios:
están por pares, la una frente a la otra.

16 Aunque he sido el último en dedicarme a estos estudios,
como quien recoge espigas detrás de los segadores,
17 con la bendición de Dios pude progresar
y recogí también mi cosecha.
18 Vean que no he trabajado sólo para mí,
sino para todos los que buscan la sabiduría.
19 Escuchen, pues, los que gobiernan la nación;
jefes del pueblo, pongan atención.

Cómo tratar a familiares y esclavos

20 Ni a hijo ni a esposa ni a amigo ni a vecino
des poder sobre tu vida.
21 Mientras vivas y respires
no dejes que nadie te domine.
No des a otro lo que tienes,
pues te arrepentirás y tendrás que pedirle favores.
22 Es preferible que tus hijos te supliquen,
a que tú dependas de ellos.
23 En todo lo que hagas conserva el dominio,
y no dejes que tu buen nombre se manche.
24 Cuando lleguen al final tus pocos días
y tengas que morir, reparte tu herencia.

25 Al burro, pasto, palos y carga;
y al esclavo, pan, corrección y trabajo.
26 Da trabajo a tu esclavo, para que no busque el descanso;
si levanta la cabeza, se rebelará contra ti.
27 Con yugo y riendas se doblega una bestia,
y con duros castigos al mal esclavo.
28 Pon a tu esclavo a trabajar, para que no esté ocioso,
pues la ociosidad trae muchos males.
29 Hazlo trabajar como le corresponde;
y si no obedece, ponle cadenas en los pies.
30 Pero no te excedas con nadie
ni hagas nada sin tener derecho.

31 Si tienes un solo esclavo, trátalo como a ti mismo,
pues lo compraste con sangre.
32 Si tienes un solo esclavo, trátalo como a un hermano,
pues lo necesitarás como a ti mismo.
33 Si lo maltratas, se escapará,
¿y por dónde irás a buscarlo?

Los sueños

34 Los tontos viven de falsas esperanzas;
los sueños dan alas a los insensatos.
Creer en los sueños
es querer agarrar una sombra o perseguir el viento.
Lo que uno ve en sueños es sólo una imagen,
como un rostro reflejado en un espejo.
Nada limpio puede venir de la suciedad;
ninguna verdad puede tampoco venir de la mentira.
Adivinaciones, pronósticos y sueños son cosas sin valor,
fantasías como las de mujer de parto.
Si no vienen de parte del Altísimo,
no les prestes la menor atención.
Porque muchos se dejaron engañar por los sueños,
y por creer en ellos se arruinaron.
Hay que cumplir la ley sin hacer trampas;
el hombre de fiar enseña la perfecta sabiduría.

Los viajes

El que mucho viaja, mucho sabe,
y el que tiene mucha experiencia discurre sabiamente.
10 El que no ha pasado pruebas, sabe poco;
pero el que ha viajado, se hace muy listo.
11 En mis viajes he visto muchas cosas,
y sé más de lo que cuento.
12 Muchas veces estuve en peligro de muerte,
pero gracias a mi experiencia salí con vida.

Confianza en el Señor

13 Los que respetan al Señor vivirán,
pues ponen su esperanza en quien puede salvarlos.
14 El que respeta al Señor no le tiene miedo a nada,
ni se acobarda, pues confía en el Señor.
15 ¡Dichoso el que respeta al Señor!
Él sabe en quién confía y quién lo sostiene.
16 El Señor vela por aquellos que lo aman,
como fuerte escudo y poderoso apoyo,
refugio contra el viento ardiente,
sombra para el calor del mediodía,
protección contra los tropiezos
y ayuda contra las caídas.
17 Él da consuelo al alma, luz a los ojos,
y salud, vida y bendición.

El verdadero culto a Dios

18 La ofrenda a Dios hecha de cosas mal habidas, es impura;
a él no le agrada lo que ofrecen los malvados.
19 El Altísimo no acepta las ofrendas de los impíos;
aunque le ofrezcan muchos sacrificios, no les perdona los pecados.
20 Robar algo a los pobres y ofrecérselo a Dios
es como matar un hijo ante los ojos de su padre.
21 La vida del pobre depende del poco pan que tiene;
quien se lo quita, es un asesino.
22 Quitarle el sustento al prójimo es como matarlo;
no dar al obrero su salario es quitarle la vida.

23 Si uno construye y otro derriba,
¿qué se gana sino más trabajos?
24 Si uno ora y otro maldice,
¿a cuál de los dos escuchará el Señor?
25 Si uno toca a un muerto, se lava, y vuelve luego a tocarlo,
¿de qué le sirve el haberse lavado?
26 Así pasa con uno que ayuna por sus pecados,
pero después vuelve a cometerlos.
¿Quién escuchará su oración?
¿De qué le servirá haber hecho penitencia?

35 Cumplir la ley vale tanto como hacer muchas ofrendas;
obedecer los mandamientos es como ofrecer sacrificios de reconciliación.
Ser agradecido es como ofrecer la mejor harina a Dios,
y dar limosna es como hacer sacrificios de alabanza.
Lo que agrada al Señor es que te apartes del mal;
si te apartas de la injusticia, obtendrás el perdón de tus pecados.
No te presentes al Señor con las manos vacías,
pues todo esto debe hacerse porque es un mandamiento.
Cuando un hombre honrado ofrece grasa sobre el altar,
el buen olor llega hasta el Altísimo.
Cuando un hombre honrado ofrece un sacrificio,
Dios lo acepta y no lo olvidará.
Honra al Señor con generosidad;
no seas tacaño cuando ofrezcas los primeros frutos.
Siempre que ofrezcas algo, pon buena cara
y da los diezmos con alegría.
Da al Altísimo como él te ha dado a ti,
con generosidad, de acuerdo con tus capacidades,
10 porque Dios sabe premiar
y te pagará siete veces más.
11 No pretendas sobornarlo con regalos, porque no los acepta,
ni confíes en ofrendas de cosas mal habidas,
12 porque él es un Dios justo
y trata a todos por igual.
13 No favorece a nadie con perjuicio del pobre,
y escucha las súplicas del afligido.
14 Él oye las quejas del huérfano
y los muchos gemidos de la viuda.
15 ¡Cómo ruedan las lágrimas por las mejillas de la viuda
y gime por sus hijos sin hogar!
16 Sus amargas quejas alcanzan el favor de Dios,
y sus súplicas llegan hasta el cielo.
17 El clamor del pobre traspasa las nubes
y no descansa hasta llegar a Dios;
18 no desiste hasta que Dios lo atiende
y, como juez justo, le hace justicia.

19 Y Dios no se demora;
como guerrero valiente, no se detiene
20 hasta hacer pedazos al hombre cruel
y dar su castigo a los paganos;
21 hasta dejar sin fuerzas a los arrogantes
y hacer pedazos el poder de los malvados;
22 hasta pagar a cada cual como merecen sus acciones
y dar a los hombres de acuerdo con lo que han tramado;
23 hasta defender la causa de su pueblo
y alegrarlo con su salvación.
24 La misericordia de Dios en tiempo de aflicción
llega como nubes de lluvia en tiempo de sequía.

Oración por Israel

36 Sálvanos, Dios del universo,
y haz que todas las naciones te teman;
amenaza al pueblo extranjero
para que experimente tu fuerza.
Tú nos castigaste para mostrarles a ellos tu santidad;
castígalos también a ellos y muéstranos así tu gloria,
para que reconozcan, como reconocemos nosotros,
que no hay Dios fuera de ti.
Renueva tus prodigios, repite tus maravillas,
muestra tu gloria y el poder de tu brazo.
Haz que se encienda tu ira, y descarga tu enojo,
y humilla y dispersa a nuestros enemigos.
Haz que llegue pronto el momento señalado,
pues nadie puede pedirte cuentas de lo que haces.
Destroza al jefe de los enemigos,
que dice: «No hay nadie igual a mí.»
10 Reúne a todas las tribus de Jacob,
para que se establezcan en su tierra como antiguamente.
11 Ten piedad del pueblo que lleva tu nombre,
de Israel, a quien escogiste como a un primer hijo.
12 Ten piedad de tu santa ciudad,
de Jerusalén, el lugar donde tú vives.
13 Llena a Sión de tu majestad,
llena tu templo con tu gloria.
14 Son las primeras cosas que creaste; muéstrate a favor de ellas
y haz que se cumplan las profecías dichas en tu nombre.
15 Da el premio a los que esperan en ti,
demuestra que tus profetas dijeron la verdad.
16 Escucha las oraciones de tus siervos,
según el amor que tienes a tu pueblo,
17 y que se sepa en todos los rincones de la tierra
que tú eres Dios del universo.

Hay que escoger lo mejor

18 La garganta puede pasar cualquier alimento,
pero hay unos alimentos más sabrosos que otros.
19 El paladar distingue los sabores,
y la inteligencia distingue las mentiras.
20 Una mente malvada causa sufrimientos,
pero el hombre fuerte se los devuelve.
21 La mujer acepta a cualquiera como esposo,
pero hay mujeres más bonitas que otras.
22 Ver una mujer bella es un placer,
no hay nada más agradable;
23 y si además es afable en su conversación,
su marido no tiene igual entre los hombres.
24 El que obtiene esposa comienza a hacer fortuna,
y tiene ayuda, protección y apoyo.
25 Un viñedo sin cerca es saqueado,
y un hombre sin esposa anda de un lugar a otro.
26 ¿Quién confía en una banda de gente armada
que va de ciudad en ciudad?
27 Así es el hombre que no tiene nido,
que descansa donde la noche lo sorprende.

Amigos y consejeros

37 Todos los amigos dicen: «Soy tu amigo»,
pero hay amigos que lo son sólo de nombre.
¡Qué golpe tan mortal
cuando un amigo íntimo se vuelve enemigo!
Mala inclinación, ¿para qué fuiste creada?
¡Para llenar el mundo de traiciones!
El mal amigo se fija en la mesa,
pero cuando estás en aprietos, se mantiene lejos.
El buen amigo lucha contra tu enemigo
y te defiende de los que te atacan.
No te olvides de tu compañero en la lucha,
ni lo abandones al recoger el botín.

Todo consejero indica el camino,
pero algunos aconsejan en propio provecho.
Ten cuidado con el consejero;
primero averigua qué necesita.
Porque él piensa en sus propios intereses
y en cómo sacar provecho del asunto.
Entonces te dice: «Vas por buen camino»,
y después se aparta a mirar cómo te arruinas.
10 No pidas consejo a tus enemigos,
ni cuentes tus planes secretos a quienes te envidian.
11 No pidas a una mujer consejo sobre su rival;
ni al que busca botín, sobre la guerra;
ni a un comerciante, sobre negocios;
ni a un comprador, sobre la venta;
ni a un malvado, sobre la generosidad;
ni a un cruel, sobre la bondad;
ni al ocioso, sobre el trabajo;
ni al guardián de un campo, sobre la cosecha.
12 Pide consejo a uno que respete siempre a Dios,
que tú sepas que cumple los mandamientos
y tiene sentimientos iguales a los tuyos,
de manera que, si tropiezas, sufrirá contigo.
13 Atiende también a lo que te aconseja tu propio juicio,
pues nadie es para ti más digno de confianza que él.
14 El propio juicio le advierte al hombre más cosas
que siete centinelas en una atalaya.
15 Y, además de todo esto, pídele a Dios
que te mantenga en el camino de la verdad.

La verdadera sabiduría

16 Antes de hacer cualquier cosa, hay que discutirla;
antes de toda acción, hay que reflexionar.
17 La raíz de las decisiones es la voluntad.
De ella se derivan cuatro ramas:
18 bien y mal, vida y muerte,
y todo está bajo el dominio de la lengua.
19 Hay algunos que son sabios para los demás,
y para sí mismos son insensatos;
20 y hay sabios despreciados por su modo de hablar,
a quienes nadie invita a un buen banquete.
22 Hay algunos que son sabios para sí mismos;
su ciencia sólo a ellos aprovecha;
23 y hay otros que son sabios para el pueblo,
y su ciencia la aprovechan los demás.
24 El que es sabio para sí mismo, vivirá contento;
todo el que lo ve, lo felicita.
25-26 El que es sabio para el pueblo, tendrá honores;
su fama durará para siempre.
El hombre tiene una vida muy corta,
pero Israel tiene vida sin término.

Moderación

27 Hijo mío, muestra en el comer que eres dueño de ti mismo,
y evita las cosas que te hagan daño,
28 pues no todo es bueno para todos,
ni a todos les sientan bien todos los alimentos.
29 No te abalances sobre todo lo que más te guste,
ni te dediques a comer todo lo sabroso.
30 Porque en las muchas comidas exquisitas anida la enfermedad,
y el mucho comer produce náuseas.
31 Por falta de moderación, muchos mueren;
pero el que se domina tiene larga vida.

Enfermedad y muerte

38 Respeta al médico por sus servicios,
pues también a él lo instituyó Dios.
El médico recibe de Dios su ciencia,
y del rey recibe su sustento.
Gracias a sus conocimientos, el médico goza de prestigio
y puede presentarse ante los nobles.
Dios hace que la tierra produzca sustancias medicinales,
y el hombre inteligente no debe despreciarlas.
Dios endulzó el agua con un tronco
para mostrar a todos su poder.
Él dio la inteligencia a los hombres,
para que lo alaben por sus obras poderosas.
Con esas sustancias, el médico calma los dolores
y el boticario prepara sus remedios.
Así no desaparecen los seres creados por Dios,
ni falta a los hombres la salud.
Hijo mío, cuando estés enfermo no seas impaciente;
pídele a Dios, y él te dará la salud.
10 Huye del mal y de la injusticia,
y purifica tu corazón de todo pecado.
11 Ofrece a Dios sacrificios agradables
y ofrendas generosas de acuerdo con tus recursos.
12 Pero llama también al médico;
no lo rechaces, pues también a él lo necesitas.
13 Hay momentos en que el éxito depende de él,
14 y él también se encomienda a Dios,
para poder acertar en el diagnóstico
y aplicar los remedios eficaces.
15 Así que un hombre peca contra su Creador,
cuando se niega a que el médico lo trate.

16 Hijo mío, llora por el que muere,
muestra tu dolor y cumple los ritos fúnebres.
Sepúltalo de acuerdo con las costumbres,
no te ausentes de sus funerales.
17 Hijo, con amargo llanto y señales de duelo,
hazle un funeral como le corresponde.
Deja correr las lágrimas uno o dos días,
y después consuélate de la pena.
18 Porque la pena lleva a la muerte,
y la tristeza desgasta las fuerzas.
20 No pienses más en él,
aparta su recuerdo y piensa en el futuro.
21 No sigas pensando en él, que ya no tiene nada que esperar;
a él no le aprovecha, y a ti te hace daño.
22 Piensa que tendrás igual destino que él:
ayer él y hoy tú.
23 Como descansa el muerto, que así descanse su recuerdo;
y tú consuélate, toda vez que él ya ha muerto.

El trabajo manual y la sabiduría

24 La sabiduría del literato crece con sus tiempos libres;
el que tiene pocas ocupaciones puede hacerse sabio.
25 No puede hacerse sabio quien pasa su tiempo arando,
quien pone su orgullo en manejar bien la aguijada,
quien no hace más que dirigir los bueyes,
y solamente se ocupa del ganado,
26 y se desvela por arreglar el establo,
y toda su preocupación es trazar los surcos.

27 Otro tanto hay que decir de todo obrero y artesano
que trabaja de noche lo mismo que de día,
que talla relieves para sellos
y constantemente cambia los diseños.
Se esfuerza por representar al vivo las imágenes
y se desvela para terminar su trabajo.

28 Así también el herrero sentado junto al yunque,
concentrado en trabajar el hierro.
El humo y el fuego le resecan la piel
mientras lucha con el calor de la fragua.
El ruido del martillo resuena siempre en sus oídos;
tiene los ojos fijos en el modelo que copia.
Se esfuerza por terminar su trabajo,
y se desvela por darle los toques finales.

29 Lo mismo es el que trabaja el barro,
que hace girar el torno con los pies,
siempre concentrado en su trabajo
y esforzándose por hacer la cantidad fijada.
30 Moldea el barro con las manos,
y con los pies lo ablanda.
Se esfuerza por terminar el barnizado,
y se desvela para dejar limpio el horno.

31 Todos ellos son obreros que trabajan con sus manos,
y cada uno en su oficio es un experto.
32 Sin ellos no sería posible la vida en sociedad,
nadie viviría ni nadie viajaría.
33 Sin embargo nadie los invitará a gobernar el pueblo,
ni descollarán en la asamblea.
No forman parte de ningún tribunal,
ni entienden de asuntos de justicia.
34 No demuestran instrucción ni capacidad para juzgar,
ni entienden de proverbios.
Pero ellos contribuyen a la estabilidad del mundo,
ocupándose en su trabajo de artesanos.

39 ¡Qué distinto es el que se dedica por completo
a estudiar la ley del Altísimo,
a investigar la sabiduría de todos los antiguos
y a ocuparse en las profecías!
Estudia lo que han dicho los hombres famosos
e investiga los dichos más complicados;
busca el sentido oculto de los proverbios
y la solución a las preguntas más difíciles.
Presta servicios a los hombres importantes
y se le ve en compañía de los gobernantes.
Viaja por países extranjeros
y experimenta lo bueno y lo malo de los hombres.
Se empeña desde temprano por la mañana
en buscar al Altísimo, al Señor que lo creó;
hace oración delante de él
y le pide perdón por sus pecados.
Si el Señor poderoso lo quiere,
se llenará de inteligencia,
las palabras sabias caerán como lluvia de su boca
y alabará al Señor en la oración.
Dará consejos acertados y prudentes,
y se ocupará en investigar los misterios de Dios.
Iluminará a otros con su doctrina y enseñanza,
y se sentirá orgulloso de la ley de la alianza del Señor.
Muchos alabarán su inteligencia
y no la olvidarán jamás.
Su recuerdo no se borrará,
y su nombre vivirá por todas las edades.
10 Las naciones hablarán de su sabiduría,
y la comunidad cantará sus alabanzas.
11 Mientras viva, será más famoso que otros mil,
y cuando muera, eso le bastará.

Alabanza a Dios Creador

12 Todavía tengo en mente más cosas que decir;
estoy lleno, como la luna llena.
13 Escúchenme, hijos piadosos, y florecerán
como rosales sembrados junto al agua,
14 esparcirán perfume como el incienso
y darán flores como el lirio.
Alcen la voz para cantar a coro,
bendigan al Señor por todo lo que ha hecho.
15 Proclamen la grandeza de su nombre,
denle gracias y alábenlo
con toda clase de cantos y música de arpas,
aclámenlo con estas palabras:
16 «Todo lo que Dios ha hecho es bueno;
él, a su tiempo, provee a todas las necesidades.»
17 Con una orden reunió las aguas,
y a su palabra se formaron sus depósitos.
18 Lo que él quiere, se realiza de inmediato;
si quiere salvar, nadie se lo impide.
19 Él ve todo lo que los hombres hacen;
nada se esconde a su mirada.
20 Desde toda la eternidad él está atento,
y su acción salvadora no tiene límites.
Nada es para él demasiado pequeño o menudo,
ni demasiado extraordinario o difícil.
21 No hay que preguntar para qué sirve esto o aquello,
porque todo tiene un propósito.

22 Sus bendiciones se desbordan como el Nilo
y riegan la tierra como el Éufrates.
23 Así también, cuando se enoja, destierra a las naciones
y convierte en salobre el terreno bien regado.
24 A los buenos les da un camino fácil,
pero a los malos, uno lleno de tropiezos.

25 Desde el principio destinó bienes para los buenos,
y para los malos, bienes y males.
26 Las cosas más necesarias para la vida humana son:
el agua, el fuego, el hierro, la sal,
la harina, la leche, la miel,
el vino, el aceite y la ropa.
27 Todas estas cosas son buenas para los buenos,
pero para los malos se vuelven malas.

28 Hay vientos que Dios creó para castigo,
que en su furia arrancan de raíz los cerros.
En el momento del castigo se desatan con violencia,
y así se aplaca la ira del que los creó.
29 El fuego, el granizo, el hambre y la peste
también fueron hechos como castigos.
30 Las fieras, los alacranes, las víboras
y la guerra vengadora destruyen a los malvados.
Todo esto fue creado para cuando sea necesario;
Dios lo tiene reservado para la hora del castigo.
31 Cuando él los llama, responden alegres
y cumplen sin protestar la misión que les confía.
32 Yo he estudiado esto con detención desde el principio,
lo he entendido y lo he puesto por escrito.
33 Todo lo que Dios ha hecho es bueno,
y él, a su tiempo, provee a todas las necesidades.
34 No se puede decir: Esto es peor que aquello,
pues todo tiene su valor a su debido tiempo.
35 Canten, pues, de todo corazón,
y bendigan el nombre del Dios santo.

Penalidades humanas

40 Dios ha destinado grandes penas
y duros trabajos a los hombres,
desde el día en que salen del seno de su madre
hasta el día en que vuelven a la madre de todos los vivientes:
preocupaciones, temor del corazón
y la angustiada espera del día de la muerte.
Desde el que se sienta en elevado trono
hasta el que está echado entre el polvo y la ceniza,
desde el que lleva diadema y corona
hasta el que se envuelve en capa de cuero,
¡cuánta aflicción, envidia, angustia, miedo,
temor a la muerte, furia y peleas!
Aun cuando se acuesta a descansar,
mientras duerme, lo agitan las mismas inquietudes.
Trata en vano de descansar por un momento,
pero se agita entre pesadillas,
lleno de miedo por sus sueños,
como queriendo escapar de uno que lo persigue.
Cuando ya se pone a salvo, se despierta,
y se calma al ver que no era nada.
Esto vale para todos, hombres y animales,
pero siete veces más para los pecadores.
Peste, homicidios, fiebre, guerras,
destrucción, ruina, hambres y muerte,
10 son los males creados para los malvados,
para terminar con ellos.
11 Todo lo que de la tierra viene, a la tierra vuelve;
y al cielo vuelve lo que del cielo vino.

12 Todo soborno e injusticia desaparecerán,
pero la fidelidad durará por siempre.
13 La riqueza mal habida es como torrente que se seca
o como arroyo que se hincha entre relámpagos y truenos;
14 cuando crece, hace rodar las rocas,
pero en un momento se acaba por completo.
15 Los violentos no podrán prosperar;
el impío echa raíces en el filo de una roca.
16 Son como los juncos a la orilla de un torrente,
que se secan antes que cualquiera de las hierbas.
17 Pero la bondad estará firme por siempre,
y la rectitud se mantendrá siempre estable.

Lo mejor de todo

18 El vino y los licores son sabrosos,
pero aún mejor es encontrar un tesoro.
19 Los hijos y la fundación de una ciudad dan fama duradera,
pero aún mejor es hallar la sabiduría.
Ganado y siembras hacen próspero a un hombre,
pero aún mejor es una esposa afectuosa.
20 El vino y los licores alegran el corazón,
pero aún mejor es el amor de los enamorados.
21 La flauta y el arpa acompañan bien el canto,
pero aún mejor es una lengua sincera.
22 La belleza y la gracia son un placer para los ojos,
pero aún mejor es un campo bien verde.
23 Amigo y compañero son guías oportunos,
pero aún mejor es una esposa inteligente.
24 Hermano y protector salvan en tiempo de calamidad,
pero aún mejor salva la honradez.
25 Oro y plata dan firmeza al hombre,
pero aún mayor firmeza la da un buen consejo.
26 Riqueza y poder alegran el corazón,
pero aún mejor es respetar a Dios.
Al que respeta a Dios no le falta nada,
no necesita buscar más ayuda.
27 El respeto a Dios es como jardín florido,
todo cubierto de esplendor.

No vivas a costa de otros

28 Hijo mío, no vivas de limosna;
más vale morir que mendigar.
29 El que vive pendiente de la mesa ajena
lleva una vida que no merece tal nombre.
Comer a costa de otros es deshonroso;
al sensato le repugna hacerlo.
30 Al goloso le encanta andar pidiendo,
pero por dentro siente un fuego que le quema.

La muerte

41 ¡Muerte, qué amargo es tu recuerdo
para el que vive tranquilo en su casa,
para el que está sin problemas, y le va bien en todo,
y aún tiene fuerzas para gozar de la vida!
¡Muerte, qué buena sentencia eres
para el que sufre ya sin fuerzas,
para el que tropieza y cae a cada paso,
y está triste y ha perdido la esperanza!
No temas a la muerte, que es tu sentencia;
recuerda que lo mismo fue antes y será después.
Éste es el destino que Dios señala a todos los vivientes;
¿para qué resistir a una ley del Altísimo?
No tiene caso discutir en la tumba
por qué unos viven diez años, y otros cien, y otros mil.

Castigo de los malos

Gente despreciable son los hijos de los malos;
gente insensata es la familia del malvado.
Por un hijo malvado se pierde el gobierno de un rey,
y sus descendientes se cubrirán de deshonra.
A un padre malvado lo maldicen sus hijos,
pues por su culpa sufren la deshonra.
¡Ay de ustedes, los hombres perversos,
que abandonan la ley del Altísimo!
Si tienen hijos, se malograrán,
sólo les causarán tristeza;
cuando ustedes caigan, se alegrará todo el mundo,
y cuando mueran, todos los maldecirán.
10 Todo lo que de la nada viene, a la nada vuelve;
así, el impío, del vacío vuelve al vacío.
11 El hombre es sólo un soplo en un cuerpo,
pero el nombre del bondadoso no se extinguirá.
12 Ten cuidado de tu nombre, pues él te sobrevivirá
más que mil tesoros preciosos.
13 La dicha dura pocos días,
pero el buen nombre dura para siempre.
14 Sabiduría oculta y tesoro escondido,
¿a quién le sirven de nada?
15 Es mejor esconder la insensatez
que esconder la sabiduría.

De qué hay que avergonzarse

16 Escuchen, hijos míos, mis instrucciones sobre la vergüenza;
yo les enseñaré qué es lo que deshonra.
No toda vergüenza vale la pena,
ni todo sonrojo es aceptable.
17 Siente vergüenza, ante tus padres, de cometer actos inmorales;
ante el gobernante, de decir mentiras;
18 ante los amos, de hacer trampas;
ante la asamblea, de cometer crímenes;
19 ante un amigo o compañero, de traicionarlos;
ante los vecinos, de ser insolente.
20 Avergüénzate de no cumplir las alianzas hechas bajo juramento,
de meter los codos cuando comes,
21 de no dar nada al que te pide,
de no responder al que te saluda,
22 de desear la mujer ajena,
de despreciar a un amigo,
23 de impedir que alguien reciba lo que es suyo,
de tener relaciones con una mujer casada
24 o con la esclava de ella;
no te acerques a su cama.
25 Avergüénzate, ante un amigo, de insultarlo,
y de humillar a alguien después de hacerle un regalo;
26 de repetir chismes y rumores
y de revelar secretos.
27 Ésta es legítima vergüenza;
así todos te apreciarán.

42 En cambio, no debes avergonzarte de estas cosas,
ni dejar de hacerlas por respeto humano:
de la ley y los mandatos del Altísimo,
y de hacer justicia y condenar al culpable;
de hacer cuentas con el socio o el patrón,
y de repartir una herencia o propiedad;
de usar balanzas exactas,
y de no engañar en las pesas y medidas;
de llevar cuentas de lo grande y lo pequeño,
y de discutir el precio con el comerciante;
de corregir a los hijos con frecuencia,
y de castigar a un mal esclavo;
de guardar bajo sello a una mujer mala,
y de echar llave donde hay muchas manos;
de contar el dinero que te hayan confiado,
y de apuntar todo lo que entregues o recibas;
de corregir a los insensatos y los tontos,
y al viejo que se junta con prostitutas.
Así serás verdaderamente ilustre,
y todos te tendrán por prudente.

Cuidado de las hijas

La hija es para el padre un tesoro inseguro;
su cuidado por ella le hace perder el sueño.
Si es joven, teme que se quede sin casar;
si es casada, teme que el marido la repudie.
10 Si es soltera, y aún vive con su padre,
teme que la violen y quede embarazada;
si es casada, y ya vive con su esposo,
teme que sea infiel, o que resulte estéril.
11 Hijo mío, vigila mucho a tu hija soltera,
para que no te traiga mala fama,
habladurías de la ciudad y deshonra entre la gente,
y te haga avergonzar ante la asamblea.
En su aposento no debe haber ventana,
ni su entrada se debe ver de todas partes.
12 Que no muestre su belleza a cualquier hombre,
ni trate íntimamente con otras mujeres.
13 Porque de la ropa sale la polilla,
y de la mujer sale la maldad de la mujer.
14 Más vale esposo duro que mujer complaciente,
y una hija temerosa que cualquier deshonra.

Dios Habla Hoy (DHH)

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.

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